"El Covid persistente te cambia la vida totalmente, te deja sin energía"

Las granadinas Sandra González, María Gracia e Isabel Ramiro cuentan a GranadaDigital cómo es su día a día con esta enfermedad y piden más investigación sobre la causa y un tratamiento

Sandra Gonzalez enferma de covid persistente
Sandra González tiene Covid Persistente desde que se contagió en la segunda ola de la pandemia, en octubre de 2020 | Foto: Antonio L. Juárez
María José Ramírez
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Han pasado ya más de dos años desde que el Covid-19 apareció en nuestras vidas. En febrero de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la pandemia por el virus SARS-CoV-2 y, desde entonces, los casos no dejaron de aumentar. En Granada se confirmaron los primeros positivos el 12 de marzo de 2020. Dos días después, el 14 de marzo de 2020, hace ahora justo dos años, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció en una comparecencia el primer estado de alarma contra la pandemia de Covid-19 y estableció un confinamiento estricto que se alargó dos meses. En Granada son más de 170.000 las personas que han dado positivo en pruebas de diagnóstico de infección activa (PDIA). “Entre un 10% y un 15% de las personas que han pasado el Covid-19 en Granada sufren Covid persistente, aunque hay gente que no sabe que los síntomas que tiene son debido a esto”, cuenta a GranadaDigital Sandra González, paciente de Covid persistente y coordinadora y vocal de la asociación Covid Persistente Andalucía, quien asegura que esta enfermedad le ha cambiado la vida “totalmente” ya que le deja “sin energía” a diario.

El Covid persistente, según la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), es “el complejo sintomático multiorgánico que afecta a aquellos pacientes que han pasado el Covid-19 y que permanecen con sintomatología tras la considerada fase aguda de la enfermedad, persistiendo los mismos en el tiempo”. Varios estudios desvinculan la gravedad del Covid-19 en la fase aguda de la persistencia e intensidad de los síntomas en el tiempo. Los pacientes que lo sufren continúan con ellos tras superar la fase aguda e incluso tienen otros nuevos. Sandra González ha llegado a sufrir más de 40 síntomas, que se le han ido “quitando y apareciendo”, tras contagiarse en dos ocasiones de Covid-19; la primera, el 26 de octubre de 2020 y la segunda, el 28 diciembre de 2021. “Esto te toca, no sabemos por qué y te trastoca la vida. Los síntomas se van turnando para no dejarte nunca tranquila”, asegura.

“Dolor de cabeza, problemas gastrointestinales, problemas neurocognitivos… Tengo 49 años y son problemas incapacitantes y graves, porque lo mismo te repito la misma cosa varias veces y no me acuerdo o hemos hablado de algo y lo olvido. No sé dónde pongo las cosas. No puedo leer un libro porque se me olvida y no sé lo que estoy leyendo”, cuenta Sandra González. “Sufro de dislexia a la hora de hablar y escribir. Tengo pitidos en los oídos constantemente, un ruido en la cabeza constante y en silencio es peor, porque no paro de escuchar un pitido”, añade. Sandra también tiene a consecuencia del Covid persistente los llamados “olores fantasmas”. “Huelo a tabaco en casa cuando aquí nadie fuma. Huelo a humo de coche, como si estuviera en un parking con los coches arrancados. Huelo mucho a quemado, sobre todo”, agrega.

Los “dolores musculares” son constantes en los pacientes que sufren Covid persistente. Sandra también cuenta que tiene “problemas en los ojos” ya que sufre “un principio de catarata”, le aumentó la miopía “medio punto en muy poquito tiempo” y tiene “destellos e hipersensibilidad a la luz”. También ha sufrido caída del cabello y problemas menstruales. “He ido ya a diez especialistas. He tenido eccemas por el cuerpo y tengo problemas de disnea. Me quedo sin aire. No puedo realizar cualquier cosa porque me asfixio. Tengo taquicardias y estoy medicada para eso. Me duele todo el cuerpo”, explica.

Cuando se contagió de Covid-19 por segunda vez, Sandra lo intuyó porque le afectó pulmonarmente. “No podía respirar. Fui al hospital y me medicaron para eso y después ya vinieron todos los síntomas que ya tenía más o menos medio superados o controlados con medicación. Todos ellos se han multiplicado. He ido para atrás, es horrible”, asegura.

El Covid persistente le ha cambiado la vida a Sandra “un 100%”. “No puedes planear qué es lo que vas a hacer mañana ni dentro de un rato porque a lo mejor estás que no te puedes mover. Algunas veces, me ha pasado de estar preparándome para irme a la calle y, de pronto, sufro un cansancio de no poder moverme y me tengo que quedar en casa”, explica. “Antes llevaba una vida medio normal, pero ahora es el día a día, porque te levantas y si puedes hacer cinco, haces cinco y si puedes hacer siete, haces siete y si no puedes hacer nada, te quedas en la cama”, cuenta. Sandra iba al gimnasio y hacía senderismo y ha tenido que renunciar a ello. Salía a diario a la calle y ahora le cuesta “mucho trabajo”.

Sandra González ha tenido más de 40 síntomas de Covid | Foto: Antonio L. Juárez

A María Gracia, una vecina de Armilla con Covid persistente, la vida también le ha cambiado “completamente” a raíz de sufrir esta enfermedad. “Soy muy activa y ahora desde que tuve el Covid-19 estoy de baja. Me ha cambiado todo, ya no solo no poder hacer mi trabajo como profesora de instituto, sino la calidad de vida. No puedes ir ni a tomarte una cerveza. Por la inflamación que tenemos, te quitan el alcohol y ciertos alimentos. No puedo comer muchas cosas y, además, te cansas si sales”, comenta. María Gracia se contagió a finales de agosto de 2020 y, desde entonces, tiene “un cansancio extremo”. “No se puede tirar del cuerpo, sobre todo con la actividad. Con poco que ande, la subida del ritmo cardiaco es tremenda. Tengo dolor generalizado en todo el cuerpo, sobre todo en la espalda. Con poco que esté de pie, tengo un dolor tremendo", asevera.

El deterioro cognitivo también es algo que sufre María Gracia a consecuencia del Covid persistente. “Piensas muy lentamente todo, no recuerdas palabras y te quedas con ellas en la punta de la lengua, no te vienen, o te han preguntado por algo y no lo recuerdas”, afirma.

Desde que sufre Covid persistente, María Gracia asegura que tiene “prohibido madrugar” ya que no puede levantarse “antes de las 9:00 horas”. “Todos los días tengo una prueba de algo en el médico, ir al fisio, a la farmacia o a renovar la baja. Cuando llega el medio día estoy ya muerta completamente y cuando termino de comer, ya no soy persona, no puedo ni levantarme del sofá. Me tumbo y estoy un rato hasta las seis de la tarde como poco. Me tomo algo de merienda y hago ejercicios cognitivos hasta la hora de la cena. Todo el tiempo que puedo estoy tumbada porque me duele todo. Por la tarde no salgo. Nos dicen que tenemos que andar y hacer ejercicio, pero yo solo puedo tener algo de actividad por la mañana. Estoy muy cansada”, asegura María, quien cuenta diariamente con la ayuda de sus dos hijos, su marido y unas chicas que van a su casa a hacer las tareas de limpieza.

María Gracia sufre Covid persistente desde que se contagió a finales de agosto de 2020 | Foto: Remitida

Isabel Ramiro también sufre los síntomas del Covid persistente. Esta vecina de Gójar, de 55 años, cuenta que empezó a tener los primeros síntomas de Covid-19 a principios de marzo de 2020. “El día 4 fui al hospital, pero me diagnosticaron una faringitis y me fui a casa. El 11 de marzo, volví a Urgencias, me diagnosticaron una disnea por una enfermedad que tengo y me fui a casa. El día 13, me tuvo que ver un traumatólogo de Urgencias porque yo no podía andar, tenía un dolor de cintura horrible, y me dijeron que sería un pinzamiento. Me fui a casa y el 14, nos encerraron. Mis médicos me siguieron atendiendo. Me subían medicación, pero me decían que no me fuese al hospital porque iba a coger el Covid. Era inmunodeprimida y me decían que eso iba a ser peor, pero el 2 de abril me fui a Urgencias porque me asfixiaba. Me hicieron una PCR, di positivo y me ingresaron, con mucho lío porque tengo dos niños y no había nadie que se quedara con ellos”, explica. Isabel pasó 15 días en el hospital y volvió a casa “con muchos síntomas”. Desde entonces, asegura, “no han desaparecido y otros han aumentado”.

Uno de los síntomas que sufre Isabel, como las otras pacientes con Covid persistente, son problemas cognitivos. “Tengo un descontrol del tiempo. Si han pasado cinco, diez o quince minutos, yo eso no lo calculo. Tengo muchos problemas de memoria y de orientación. Cosas que yo hacía muy bien, de pronto, no soy capaz de hacerlas. Se me olvidó cómo se sumaba, las tablas y dividir”, afirma. Además, asegura que tiene un “cansancio extremo”. “Es como si no tuvieras pilas. Tengo la sensación de que te quedas sin batería, de que ya puede pasar lo que sea, que tú no puedes más”, indica Isabel, quien sufre “muchos dolores musculares” y también ha tenido “muchos problemas digestivos”.

Isabel también se ha contagiado dos veces de Covid-19, la segunda en enero del presente año, lo que ha provocado que hayan “aumentado las secuelas”. “Tengo unas cefaleas intensas y me falta el aire si hago esfuerzos”, explica. A ella el Covid persistente le ha cambiado también totalmente la vida ya que ha estado “más de un año sin trabajar”. “Soy maestra y el curso siguiente al confinamiento, no pude trabajar. Este me había incorporado con una reducción de jornada, trabajando solamente dos horas y media, pero esto suponía llegar a casa y ser todo un desastre, porque no tenía energía. A nivel psicológico, me estaba sentando muy bien la vuelta, pero si doy para tan poquito…”, explica Isabel, quien ha tenido que “renunciar totalmente a actividades de ocio”. “Llegan los fines de semana y yo lo único que puedo hacer es descansar”, lamenta.

Isabel Ramiro sufre Covid persitente | Foto: Remitida

Desde que padece Covid persistente, Isabel no puede hacer cosas básicas como ir a comprar como lo hacía antes. Es una actividad agotadora para ella. Cuando llega a casa después de acudir al supermercado, no puede hacer “nada más” y cuenta que hay días en los que tiene que “parar el coche en una cuneta” y quedarse “el rato suficiente para recuperar y coger fuerzas para seguir conduciendo”. Tampoco puede disfrutar de su huerto, en el que cada año plantaba hortalizas. “Me encantaba, me relajaba mucho y no puedo hacerlo. Tampoco puedo tener gallinas porque no puedo agacharme a recoger los huevos. Voy simplificando la vida al máximo, pero por más que la simplifico, 'el bicho' se empeña en complicármela”, apunta.

Estas tres granadinas con Covid persistente animan a otras personas que también lo sufran a contactar con la Asociación Covid Persistente Andalucía. “De esto no se libra nadie si le toca y hay mucha gente que ni siquiera sabe que tiene Covid persistente o no sabe lo que es”, indica Sandra González. La forma de ponerse en contacto es a través del correo electrónico co***********************@gm***.com. Esta asociación pretende ayudar a todas las personas que sufren esta enfermedad y también con otros problemas derivados de ella, como es el hecho de que muchos pacientes se tienen que incorporar a trabajar después de que se les cumpla el periodo de baja por incapacidad temporal y no están aptos para ello. “Estamos pidiendo que se adecuen los puestos de trabajo o que se alarguen las bajas hasta que haya una cierta recuperación, porque hay gente que ha sido despedida porque vuelve y no puede hacer su trabajo en condiciones. Estamos viviendo muchas injusticias con este tipo de cosas”, apunta Sandra González, la coordinadora y vocal de la asociación, quien también señala que el protocolo de actuación de la Junta “deja fuera a mucha gente que no tiene pruebas positivas oficiales, una PCR o serología, de la primera ola, porque hicieron lo que se les pidió, quedarse en casa, y no acudieron al hospital para hacerse la prueba”. Isabel Ramiro, por su parte, también lamenta que muchos enfermos de Covid persistente “van a trabajar si les dan de alta sin poder y saben que van a perder el empleo porque no van a rendir”, una situación que califica de “desesperante y muy complicada”.

También piden que se investigue más sobre el Covid persistente, una enfermedad que en España puede afectar ya a más de un millón de personas, para saber “cuál es el origen, por qué algunas personas la padecen y otras no”, por qué siguen así y cuál sería el “tratamiento adecuado”, ya que estos pacientes toman una medicación que no es exclusiva para el Covid persistente, sino para otras patologías. “Necesitamos que se investigue más y que den con algo ya. Somos muchas personas y no tenemos calidad de vida ninguna”, apostilla María Gracia. Isabel Ramiro también resalta que quiere que encuentren un tratamiento para que puedan "volver a una vida medio normal". "Tenemos esperanza de recuperarnos completamente, pero incluso si no nos recuperáramos, sí queremos tener un poquito de estabilidad, que se nos quiten esos días malos de tener que volver a meterte en la cama”, añade.