Bajo el paso de las Tres Caídas de Padul, la procesión del Viernes Santo que solo portan mujeres

La cofradía realiza su estación de penitencia este día después de dos años sin salir, y pasará por las calles más importantes del municipio

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El paso pesa entre 600 y 650 kilos y es llevado por 30 personas | Foto: Noelia Morales
Claudia Linette
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En Semana Santa son miles las personas que salen a ver las procesiones y disfrutar del espectáculo que ofrecen. Pero, para que esto ocurra, hay quienes dedican parte de su tiempo en ensayos y preparación de cara a salir a la calle a deleitar al público y, también, sentirse realizados.

Se tiende a creer que los costaleros, personas que cargan los tronos, son hombres, ya que se asocian las labores que requieren fuerza con el género masculino, pero desde hace varios años esto ya no es así. Existen cofradías en las que portan el trono solo mujeres. Y este es el caso de una hermandad de Padul integrada desde 1999 por una cuadrilla cien por cien femenina.

Noelia Morales Moreno tiene 26 años y ejerce como profesora de Secundaria de Física y Química. Hace siete años que es costalera y desde hace seis forma parte de la Hermandad del Cristo de las Tres Caídas de Padul, que hace su estación de penitencia este Viernes Santo. Siempre ha salido a ver las procesiones de Semana Santa y fue un amigo de ella quien la introdujo en una cofradía por primera vez.

"Siempre me había gustado la Semana Santa, pero nunca la había vivido desde dentro, aunque tenía un amigo al que le encantaba también y él sí era costalero hace ya un montón de años", comenta Noelia, quien agrega que "como él sabía que a mí me gustaban las procesiones e iba a verlas me dijo '¿por qué no te vienes el año que viene? Prueba a ver qué tal, si te gusta o no'. Entonces probé. Y la verdad es que me gustó un montón".

Noelia Morales con su vestimenta de costalera | Foto: Noelia Morales

Estuvo dos años en esa hermandad, que llevaba una virgen, y durante el segundo también se unió a otra que portaba un Cristo. Pudo compaginarlo, pues mientras que la virgen salía el Domingo de Ramos, el Cristo de las Tres Caídas lo hace en Viernes Santo. En ambas hermandades se sintió bien acogida desde el inicio, y hace énfasis en el apoyo que le dieron en momentos difíciles.

Al recordar la primera vez que salió en un paso comenta que, a pesar de los ensayos, "es difícil pillarle el truco, porque tiene su ciencia, no es que sea una cosa muy complicada, pero tiene sus cosas. Sobre todo, cuando hacen una 'levantá', que es ese salto justo antes de echar a andar. La primera vez que lo hice me acuerdo que salté fatal y digo 'madre mía que mal', pero más que nada porque si saltas antes o después de tiempo o te puedes hacer daño". Noelia también comenta que el apoyo de sus compañeras fue fundamental en su primera salida.

Para prepararse, cada año en Semana Santa se junta con su actual cofradía entre seis y siete veces antes de la Semana de Pasión para organizarse. Respecto a estos ensayos cuenta que "lo que hacemos llevar más kilos de los que luego vamos a cargar, pero durante menos tiempo para ir acostumbrando el cuerpo y que poco a poco vaya cogiendo fuerza".

El nombre del paso llevado por estas 30 mujeres es el Cristo de las Tres Caídas, que representa cuando Jesús cae con la cruz a cuestas. Este tiene un peso de entre 600 y 650 kilos, por lo que cuando ensayan cargan cerca de 700 para que así el día de la procesión no se haga tan pesado.

Para llevar el trono, la práctica es fundamental, pero también se debe tener la vestimenta adecuada. En este caso como el paso sale en Viernes Santo, deben ir vestidas de negro. Las únicas prendas que no son de este color son el costal, artículo que llevan en la cabeza con apoyo en el cuello para trasladar el trono, y una sudadera que se ponen cuando salen del paso que son de color rojo granate. Junto con esto cuentan también con una faja para proteger la espalda baja. Y, este año, deberán llevar puesta además la mascarilla como medida de prevención por el Covid-19.

Cinco o seis horas bajo un trono puede parecer mucho tiempo considerando el peso que cargan, pero para Noelia pasa volando. "Se pasa muy rápido, yo no me entero. Cuando ya estamos acabando me da mucha pena", comenta. Y también explica que "parece mucho, pero cuando te gusta y lo vives pasa muy rápido. Entonces hay momentos en que te duele y dices '¡Fua, cómo pesa!', pero te sientes bien y te gusta porque lo estás haciendo voluntariamente, por lo que no te cuesta trabajo".

Noelia explica que hay quienes entran a este mundo porque les gusta el folclore o las fiestas en general. Pero, en su caso, al ser cristiana, ella ve el ser costalera como "una forma de hacer una especie de sacrificio y a la misma vez darle las gracias a Dios por lo que me da durante el año". A esto agrega que "ese es el sentido que yo le doy, otra gente probablemente le dará otro tipo de sentido".

Antes de iniciar la procesión siempre reza un Padre Nuestro, y si tuviese que describir su experiencia como costalera en una palabra sería "impresionante".