La Alhambra restaura el alfarje del pórtico norte del Patio de Comares

La actuación está realizada por el taller de restauración de madera policromada del Monumento

obra merlones Torre Comares
Cada rincón del Palacio de Comares es representativo de toda la arquitectura doméstica hispano-musulmana | Foto: Gabinete
Paco García
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El Patronato de la Alhambra y Generalife ha comenzado la restauración del artesonado de madera que cubre la galería del pórtico norte del Patio de Comares, o de los Arrayanes, un alfarje de lazo ataujerado del siglo XIV que muestra en su centro un cupulín semiesférico.

La directora general del Patronato de la Alhambra y Generalife, Rocío Díaz, ha explicado que la actuación, realizada por el taller de restauración de madera policromada del servicio de Conservación y Protección del monumento granadino, tiene dos líneas de intervención: una para las piezas “nuevas”, que constituyen el 90% del alfarje, y otra para las originales. Así, los trabajos, que se compatibilizarán con la visita pública, se centrarán, por un lado, en la limpieza y eliminación de ataque biológico, fijación y reposición de piezas sueltas o perdidas, y aplicación de una capa de protección final; y por otro, en la consolidación del soporte y la fijación de los restos de policromía original.

Este alfarje, cuyo lazo geométrico dibuja grandes ruedas de dieciséis que se enlazan con otras más pequeñas de ocho, formando todas ellas una red por la superficie, fue rehecho entre 1901 y 1905 por Mariano Contreras, al quedar totalmente destruido tras un incendio en 1890 que afectó la Sala de la Barca y la galería norte y nave de levante del Patio de los Arrayanes. Aunque en origen se encontraba policromado, actualmente solo algunas piezas que sobrevivieron al incendio mantienen restos de dicha policromía.

Cada rincón del Palacio de Comares es representativo de toda la arquitectura doméstica hispano-musulmana: acceso en recodo a un patio a cielo abierto, núcleo central de la vivienda, dotado de algún dispositivo de agua y vegetación, que centra la vida familiar y en torno al que se abren las habitaciones. Aquí el eje del patio lo ocupa una alberca espectacular que durante años ha servido para darle nombre, pues se conocía como “patio de la Alberca”, aunque también se llamó Patio de los Arrayanes por los recortados macizos de esta especie vegetal que se extienden a lo largo de sus lados mayores.