Lunes, 27 Marzo, 2017

¿Son graves los cálculos biliares?

Para su diagnóstico Calvet señala que el método más fiable y económico es la ecografía abdominal

Foto: E.P


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La vesícula biliar es un órgano con forma de pera situado debajo del hígado que se encarga de almacenar y liberar la bilis, un líquido que produce el hígado para digerir las grasas. Las piedras en la vesícula pueden no generar síntomas ni necesitar tratamiento pero ¿y si causan complicaciones?

Según explica a Infosalus Xavier Calvet, vicepresidente de la Asociación Española de Gastroenterología (AEG), los cálculos en la vesícula son piedras de material duro que en la mayoría de los casos están formadas por colesterol y sólo en casos raros por otros materiales.

“Se desconocen sus causas y los factores de riesgo asociados a su desarrollo son la obesidad y el sobrepeso, ser mujer, haber tenido hijos o estar en edad fértil y tener más de 40 años”, aclara Calvet que apunta que a pesar de que estas piedras están formadas por colesterol no se deben a los niveles elevados en sangre de este componente.

Calvet señala que la patología es muy frecuente y que no siempre presenta síntomas. “Cuando se descubren a causa de algún otro examen físico, como por ejemplo una ecografía del riñón, se prefiere no intervenir y seguir un tratamiento conservador ya que rara vez existe riesgo de complicaciones”, apunta.

Cuando existen síntomas vagos que no pueden ser atribuidos con claridad a los cálculos, el especialista recomienda no actuar sobre ellos ya que podrían tener otro origen y empeorar el curso de otro trastorno existente.

Los síntomas y complicaciones que indican la necesidad de intervenir los cálculos biliares son el cólico hepático, caracterizado por dolor intenso debajo de las costillas en el lado derecho que puede acompañarse con nauseas y vómitos; la inflamación de páncreas (pancreatitis) al obstaculizar el flujo de enzimas digestivas del páncreas; o la obstrucción biliar, que impide que la bilis drene de forma adecuada y que da lugar a que la piel tome una tonalidad amarillenta (ictericia).

Para su diagnóstico Calvet señala que el método más fiable y económico es la ecografía abdominal, aunque se pueden emplear otras técnicas más específicas cuando existen complicaciones como la afectación pancreática.

En cuanto a su prevención, el especialista indica que sólo se puede actuar sobre el factor de riesgo del sobrepeso o la obesidad y seguir un estilo de vida que asegure nuestra calidad de vida y salud a través del control del peso, la eliminación de tóxicos como el tabaco o el alcohol e integrar la actividad física en el día a día.

UN ÓRGANO NO VITAL

El tratamiento en caso de complicaciones asociadas a los cálculos es la extirpación de la vesícula biliar a través de una intervención que se denomina colecistectomía y que se realiza por vía laparoscópica, lo que disminuye las molestias, dolor o posibles complicaciones con respecto a una cirugía abierta.

El hígado es el encargado de producir la bilis que se encarga de almacenar y liberar la vesícula biliar cuando comienza la digestión para participar en el proceso de descomposición y asimilación de las grasas. Tras la extirpación de la vesícula, el hígado libera la bilis al intestino, lo que en un porcentaje muy pequeño de las personas intervenidas puede dar lugar a diarrea.

La intervención en sí dura menos de una hora y Calvet aclara que existen pacientes en los que el procedimiento puede realizarse incluso a nivel ambulatorio aunque por lo general suele suponer un ingreso de dos o tres días a lo sumo.

“Al igual que sucede con la extirpación del apéndice, la persona que pasa por una intervención para eliminar la vesícula y con ello las piedras que ocasionan la obstrucción puede hacer vida normal”, aclara Calvet, que apunta que se llevan años realizando estas intervenciones con buenos resultados y sin complicaciones para los pacientes.

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