Domingo, 26 Marzo, 2017

¿Rechinan tus dientes? Quizás sea bruxismo

El bruxismo disminuye con la edad y a partir de los 65 años, el porcentaje se reduce significativamente hasta alcanzar a sólo el 3% de los mayores. Y en el caso del bruxismo del sueño no hay diferencia entre sexos.

El bruxismo puede dañar seriamente la dentadura


image_print

Actualmente no se conoce un tratamiento determinado y eficaz que erradique definitivamente el bruxismo. La definición de bruxismo se ha convertido en un aspecto controvertido ya que existen múltiples matices a una patología de compleja determinación clínica.

Según explica a Infosalus el doctor Juan Manuel Prieto Setién, vocal de disfunción craneomandibular y dolor orofacial de la Comisión Científica del COEM, el bruxismo se puede definir como un hábito oromotor parafuncional inconsciente, con una elevada prevalencia en la población general, caracterizado por contracciones rítmicas y periódicas de la musculatura masticatoria, así como por el apretamiento y/o frotamiento de los dientes.

“Si la frecuencia, la intensidad y la dirección de las fuerzas sobrepasan la capacidad adaptativa de las estructuras de la boca y los maxilares (sistema estomatognático), se convierte en una amenaza para la integridad de las mismas, además de alterar la calidad de vida de muchas personas que lo padecen”, señala Prieto Setién.

En 2013, un grupo de expertos en bruxismo propuso una definición de consenso internacional, pendiente de validación, que establece como bruxismo a la “actividad muscular masticatoria repetitiva que incluye el apretamiento o rechinamiento de los dientes y/o el apretamiento de los músculos mandibulares sin contacto dentario”.

Se establecieron además dos manifestaciones circadianas distintas que lo dividen en bruxismo del sueño o de vigilia. Además, se distingue entre bruxismo primario (ausencia de causas médicas) y secundario, relacionado con enfermedades neurológicas y psiquiátricas (Síndrome de Down, Parkinson o demencia). En su diagnóstico clínico se tienen en cuenta tres criterios que se refieren a su existencia posible, probable y confirmada.

BRUXISMO POSIBLE, PROBABLE Y CONFIRMADO

El bruxismo se considera posible cuando el paciente dice apretar los dientes durante las horas de vigilia, siente molestias por la mañana tras despertar o quien duerme con la persona dice escuchar cómo chirrían sus dientes.

Cuando además de este autorreporte del paciente el examen clínico muestra desgaste dentario, hipertrofia de los músculos de la masticación, fracturas dentales o retracción en las encías el bruxismo se considera probable. El diagnóstico de bruxismo definitivo requiere una polisomnografía en una unidad del sueño que registre la actividad muscular, grabe el ruido derivado del frotar de dientes y se filme un vídeo en el que se puedan observar estos movimientos.

“En la práctica clínica se trabaja con el diagnóstico posible y el probable dado que el definitivo supone un alto encarecimiento de costes”, señala Prieto Setién. “Es un hábito que está en aumento y que es frecuente en un porcentaje elevado de la población aunque los síntomas son escasos y no se realice el diagnóstico correspondiente”, aclara el especialista.

Los síntomas del bruxismo más frecuentes son: dolor en la musculatura masticatoria y cervical, dolor de cabeza, hipersensibilidad y dolor dentario, dolor en la articulación temporomandibular (ATM) y rechinamiento de dientes que puede ocasionar ruido. Además, se puede presentar una mala calidad del sueño y cansancio.

Los signos clínicos que observa el dentista son fracturas y fisuras en los dientes y prótesis, traumatismos por mordisqueo de tejidos en el interior de las mejillas, hipertrofia de los músculos maseteros, indentaciones linguales, recesiones gingivales, torus mandibulares y maxilares y desgaste dentario, uno de los signos más importantes derivado del frotamiento de diente contra diente (atrición).

En cuanto a su relación con la maloclusión dentaria, el doctor Prieto Setién señala que actualmente no existe evidencia científica que demuestre una relación entre las alteraciones oclusales y el bruxismo, a pesar de que está muy extendida la idea de que tal asociación existe.

Se considera que las causas del bruxismo son multifactoriales y que entre los factores de riesgo intervienen condicionantes genéticos, neurofisiológicos y psicoemocionales como niveles aumentados de estrés y ansiedad y una posible exacerbación de los síntomas derivada del consumo de substancias psicoactivas legales e ilegales (tabaco, cafeína, alcohol, cocaína o éxtasis).

Además, el uso de varias clases de psicofármacos pueden causar, intensificar o reducir el bruxismo, como algunos tipos de antidepresivos, psicoestimulantes o antipsicóticos.

UN HÁBITO EN AUMENTO Y DE PREVALENCIA VARIABLE

Resulta complicado establecer la prevalencia del bruxismo en la población general debido a las amplias variaciones en los métodos diagnósticos aplicados, tipos de bruxismo considerado y diferencias entre las muestras examinadas en los estudios científicos publicados, además de que la mayoría de los casos no produce síntomas ni manifestaciones clínicas.

Aunque los datos epidemiológicos muestran una gran variabilidad, se considera que el bruxismo de vigilia podría afectar a entre un 22% y un 31% de la población general y a un 8,7% de la población pediátrica, con un leve predominio en las mujeres.

En el caso del bruxismo del sueño, afectaría a aproximadamente un 8,2% de la población. Esta condición puede llegar a afectar a entre un 14% y un 20% de los niños con menos de 11 años y en el caso de los adultos jóvenes (18-30 años) al 13%. En el bruxismo del sueño infantil, los estudios se basan para su diagnóstico, en los informes de los padres y hermanos, salvo en un ensayo muy reciente sobre bruxismo en niños con migraña episódica que se realizó con polisomnografía.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *