¡Pierde la música, pierde Granada!

Centro de Documentación Musical de Andalucía
Centro de Documentación Musical de Andalucía | Foto: Archivo
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Hace unos días firmaba un manifiesto contra la supresión del Centro de Documentación Musical de Andalucía, radicado en Granada en un hermoso edificio de la carrera del Darro. Después de 35 años de historia y de una excelente trayectoria, ha pasado a ser, por decreto de la Junta de Andalucía, un mero apéndice administrativo de la biblioteca de Andalucía. Para dejarlo claro, tal como dice la disposición adicional tercera, lo que se ha producido es la “Supresión del Centro de Documentación Musical de Andalucía”.

Atrás queda el ilusionante desarrollo del Estatuto de Andalucía que impulsó la creación de centros culturales de carácter andaluz en diversas provincias, con la voluntad de fomentar el conocimiento y disfrute de la cultura andaluza y de “desconcentrar geográficamente las instituciones culturales”. Así, el Centro de Documentación Musical de Andalucía se configuraba, en diciembre de 1987, “en el ente idóneo para la realización de actividades propias de un centro de investigación, recopilación y difusión de la danza, la música y los músicos andaluces”. Latía tras esa iniciativa la apuesta por hacer de la cultura, en todas sus dimensiones, una parte central de nuestra joven Comunidad Autónoma. Esa línea ha permeado la trayectoria de este Centro en sus décadas de vida: proteger el patrimonio musical andaluz, investigarlo y transmitirlo, porque ese patrimonio es memoria viva de lo que ha sido y es la cultura musical andaluza.

El Centro ha cumplido con creces sus objetivos. Ahí están los legados de músicos como Ángel Barrios, Manuel Castillo, el maestro Alonso o Juan Alfonso García, y el de otros compositores y compositoras, menos conocidos, cuya obra merece ser investigada, recuperada e interpretada. Ahí están las grabaciones sonoras del Festival de Música Tradicional de la Alpujarra o las del Archivo sonoro de la Academia Internacional de Órgano de Granada, entre otros muchos documentos. Partituras, cartas, libros y revistas constituyen un fondo de valor incalculable que ha ido creciendo gracias a la sabia dirección de quienes han estado al frente del mismo. Sin olvidar las exposiciones, conciertos y publicaciones que han acercado al público ese rico patrimonio, y su apuesta por la digitalización del mismo.

Recordaré, además, que la Universidad de Granada es la única de las andaluzas que ofrece el Grado en “Historia y Ciencias de la Música”, y una de las pocas que lo imparten en España. El Centro es, pues, fundamental para el estudio e investigación de profesorado, doctorandos y alumnado, lo que hace imprescindible su existencia.

Entones, si funciona bien y es una pieza clave para investigar, proteger y difundir nuestra música, ¿por qué lo suprimen? Podría ser, como ha dicho el consejero, que forme parte de la “racionalización” de los recursos. Pero ese no es un argumento creíble. No cuando se han incrementado de forma notable los cargos de la propia Junta. No cuando el presidente de la Junta de Andalucía acaba de anunciar la supresión de un impuesto a los viente mil contribuyentes más ricos de Andalucía. ¡Menos recursos para la cultura, la sanidad y la educación de toda la población¡ No es creible, pues, que la “racionalización” de los recursos de la Junta de Andalucía pase por la supresión de un Centro de documentación musical que, con pocos medios, hace tan importante labor.

Cabe otra pregunta, ¿por qué se ha suprimido solo el Centro radicado en Granada? Esta ciudad a la que se alaba por su Festival de Música y Danza, por la calidad de su orquesta, por su Universidad, y que pretende ser capital cultural. ¿Este es el apoyo que se le brinda?

Me temo que esa lacónica decisión es indicativa de desconocimiento, de lejanía y menosprecio hacia una cultura que fomenta la investigación, protección y difusión de la pluralidad de voces y sones que caracterizan el rico patrimonio musical andaluz.

Pero, como suelo ser optimista y sobre todo no cedo al desencanto, me sumo, con mi firma y mis palabras, a toda esa ciudadanía granadina y andaluza que ha alzado su voz para lograr que el Centro de Documentación Musical de Andalucía, radicado en Granada, siga funcionando como hasta hora, incluso, que vea aumentados sus recursos.

¡La música y Granada se lo merecen¡