Los granadinos valoran el adiós a la obligatoriedad de la mascarilla en el transporte público

Buena parte de la ciudadanía asegura que hará uso de protección de forma voluntaria si presenta síntomas de virus respiratorios

Los granadinos opinan sobre el adiós a la mascarilla obligatoria en el transporte público
Los granadinos presentan diversas opiniones sobre el adiós a la mascarilla obligatoria en transporte público | Foto y vídeo: Celia Pérez
Sergio Rodríguez Acosta
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Este miércoles entra en vigor la retirada de la obligatoriedad de la mascarilla en el transporte público. Esta medida ha sido objeto de debate en numerosas ocasiones, especialmente desde que las cifras de contagios de coronavirus comenzaron a reducirse gracias al éxito del proceso de vacunación. La controversia está servida para la ciudadanía granadina, pues hay quienes opinan que la retirada de la norma llega tarde, mientras que otros consideran que la protección es todavía necesaria en autobús o metro, especialmente cuando se producen aglomeraciones en las horas puntas del día.

El Ministerio de Sanidad ha defendido a capa y espada que este paso debía darse cuando existiese seguridad para ello. No han sido pocas las ocasiones en las que la ministra del ramo, Carolina Darias, ha mostrado prudencia cuando ha sido preguntada por este asunto.

En Andalucía, la cautela sigue presente. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, manifestó este martes que el Gobierno central debería haber esperado "un mes más" para eliminar la obligatoriedad de la mascarilla en los transportes públicos. El regidor hizo hincapié en que las personas que quieran seguir llevándola pueden seguir haciéndolo porque "no se obliga a quitarla".

Por otro lado, la consejera de Salud y Consumo de la Junta, Catalina García, no cree que la medida "vaya a tener ahora mismo una influencia exagerada". La responsable insiste en que las personas vulnerables y mayores "deben de seguir usando la mascarillas en lugares interiores y poco ventilados", porque durante toda la pandemia "se ha demostrado la efectividad de la mascarilla no solo para el virus del Covid-19 sino incluso para otro virus, y sabemos que evita la enfermedad grave".

Recibimiento a la medida

Los granadinos han recibido la entrada en vigor de la medida con diversidad de opiniones. Algunas personas aseguran que la decisión llega tarde por parte del Ejecutivo. El argumento más empleado por quienes han contado los días para despedirse de la mascarilla es que ya había dejado de ser obligatoria en otros espacios cerrados como supermercados, bares, tiendas o discotecas.

Un joven que atendió el micrófono de GranadaDigital asegura que en ciudades como "Madrid y Barcelona" ya no se cumplía bien con la obligación, pero que en Granada "lo hemos llevado a rajatabla". También hay ciudadanos que entienden que la obligatoriedad tenía que desaparecer en algún momento para "perder el miedo".

Parte de los encuestados optan todavía por la precaución. "No me parece bien porque en los sitios públicos donde hay mucha gente debe estar", sostiene una mujer. "Mientras que esté la enfermedad hay que seguir con la mascarilla, sobre todo en sitios públicos, luego cada uno que haga lo que quiera", expresa un hombre. Los defensores de la protección tienen claro que van a seguir con la mascarilla de quita y pon en su rutina. "No deberíamos bajar la guardia, aunque esté todo un poco más controlado", reflexiona un ciudadano a pesar de que piensa que es "un coñazo y un engorro".

Nuevo debate en torno a la voluntariedad

Mandatarios como Juanma Moreno han reiterado que la eliminación de la obligatoriedad no implica que ahora no exista la opción de llevar cubrebocas. Desde este miércoles, la decisión será de los usuarios del transporte público, lo que abre ahora un nuevo debate: ¿Se pondría la mascarilla una persona para subir al autobús si ese día se encuentra con síntomas de un virus respiratorio?

La mayoría de los participantes en la encuesta de GranadaDigital afirman que harían uso de protección para proteger al resto de pasajeros. "Tiene sentido con cualquier enfermedad de transmisión", apunta un joven. Un adolescente admite que él no se la pondría porque "no creo en eso tampoco y la gente está muy emparanoiada con todas esas cosas". "Si estuviera malo me la pondría, y me gustaría que la otra persona también", asegura un muchacho.

España inicia este miércoles una nueva etapa en su relación la mascarilla. Queda por ver si el país ha desarrollado una mínima cultura de mascarilla, pues antes de la pandemia su uso era poco menos que exclusivo para los alérgicos. La evolución de la pandemia estará marcada, como siempre, por la responsabilidad individual y colectiva de la población.