Granada da vinos y gente generosa

feria del vino Granada
Feria del Vino en Granada capital | Foto: Archivo
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 Si les digo que España es tierra de grandes y buenos caldos, de exquisitos vinos, no les estaría descubriendo nada nuevo. Somos muy afortunados como país en ese sentido. La gastronomía, el clima, nuestra maravillosa y universal historia y cultura, el inmenso patrimonio artístico y monumental y, cómo no, nuestras costas y playas, hacen de la piel de toro un lugar añorado y envidiado a la par por muchos.

Dentro de ese gran número de cualidades que nos definen como país, no debemos olvidar la de poseer unos vinos con una calidad excepcional y que si tuvieran una promoción y fama internacional comparada a la que tienen los franceses o italianos, despuntarían, pues en nada se les puede envidiar. Granada y su provincia también quiere abrirse paso –y lo está consiguiendo- en ese complejo y difícil mercado del vino.

Granada, la ciudad de la Alhambra, de las tapas deliciosas y de Sierra Nevada, se vistió de gala para dar la bienvenida a su primera Feria del Vino. Durante todo un fin de semana, los amantes del vino, los curiosos y los aventureros nos congregamos en esta maravillosa feria para disfrutar de la pasión por el vino en un ambiente festivo y desenfadado.

Fue el último fin de semana de abril. Una gran muestra organizada e ideada por el Consejo Regulador de los vinos de Granada y con la colaboración de instituciones públicas y la Caja Rural. Ya de entrada les digo que fue un auténtico éxito. Allí estuvieron representadas 16 bodegas granadinas y expuestos sus mejores caldos los cuales pudieron saborear las alrededor de 8000 personas que asistieron al evento durante el fin de semana.

Como no podía ser de otra manera, y dejando claro desde ahora mismo mi placer y afición a saborear una buena copa de vino, asistí a la feria. Se instaló en el Paseo del Salón. Debo decirles que he paseado muchísimas veces por 'El Salón' -como lo conocemos por aquí- pero esta es la primera que lo hago pagando. El recinto estaba vallado y había que acceder abonando una entrada de 10 euros que te daba derecho a dos copas de vino y dos tapas. Detalle bonito fue que, dentro de ese precio, también se incluía la copa de vino de cristal que te entregaban al entrar y que conservo.

A modo de crónica psedo social les diré que, por una de esas casualidades y con la alegría y lengua suelta que nos da el vino, entablé conversación con Buenaventura –Ventura, como se gusta llamar. Él es uno de los socios de las bodegas Al Zagal, situadas en el altiplano granadino a más de 1100 metros de altitud. Junto a él estaba Teo, amigo de Ventura y aficionado, como el que les escribe, al mundo del vino.

Ventura, con excesiva amabilidad y generosidad, me ofreció probar varios vinos de la bodega. Fue una conversación muy productiva y entretenida toda ella desarrollada en un rinconcito junto al Quiosco de la Música y apartados del bullicio general de la gente. También, junto a él, tuve la ocasión de hablar con Ana. Una mujer actual y agradable. Adivinen con quién está casada. Con D. José Olea, antaño Presidente de la Diputación de Granada allá por los finales de los 80 y principios de los 90, hoy Pepe Olea para los amigos y Vicepresidente Ejecutivo de Bodegas Al Zagal. Su saludo me hizo retroceder 32 años atrás por razones personales.

Y así, rodeado de maravillosos caldos con Denominación de Origen Protegida de Granada y de buena y sencilla gente, dimos rienda suelta a nuestros paladares y a la conversación. La Feria del Vino de Granada no solo fue un evento para los conocedores del vino, sino también para aquellos que deseaban adentrarse en el fascinante mundo de la enología. Hubo actividades educativas para aprender sobre la historia del vino, las diferentes variedades de uvas y las técnicas de cata. Los expertos también compartieron consejos prácticos sobre cómo seleccionar, almacenar y disfrutar el vino de manera adecuada. Cada bodega tiene su propia historia que contar y su propio enfoque único en la producción de vinos.

Algunas están especializadas en vinos ecológicos y sostenibles, mientras que otras destacan por su uso innovador de técnicas de vinificación tradicionales. Los visitantes tuvimos la oportunidad de interactuar con los productores y descubrir los secretos detrás de cada botella.

El evento fue todo un éxito y atrajo a miles de visitantes locales y foráneos. La combinación de buen vino, deliciosas tapas y raciones y un ambiente festivo creó una experiencia inolvidable. Muchos esperamos ansiosos el regreso de la Feria del Vino de Granada el próximo año, con la esperanza de descubrir nuevos sabores y ampliar su conocimiento sobre el vino.

Y qué me dicen ustedes de la presencia del vino en la fiesta, en la prosa y en la poesía. Existen multitud de festejos sobre la exaltación del mismo a lo largo de toda la geografía española. Podríamos enumerar tantos escritos, coplas, canciones, poemas y refranes en torno a él, que no acabaríamos nunca.

En ellos se ensalzan y enaltecen sus bondades y su provecho. He aquí alguno de ellos: 'Caldo de parras, mejor que el de gallina, y de más sustancia', 'Fiesta sin vino no vale un comino', 'Más abrigan buenas copas que malas ropas', “'Si usted al mundo vino y no toma vino, para qué corchos vino?', y así hasta el infinito.

Leí en una ocasión sobre el vino que en El Estrecho de Fuente Álamo –pedanía de Fuente Álamo, pueblo del Campo de Cartagena- una señora llamada María 'La Pochicha' relataba a modo de brindis el que hacía su abuelo. El anciano agarraba literalmente la botella de vino, la miraba fijamente y la interrogaba con preguntas que él mismo contestaba: “¿Eres jumillano?” “Sí señor”. “¿Llevas cédula personal?” “No señor”. “Pues al calabozo”. Y se empinaba la botella.

Y además de ser propiedad del pueblo llano y no tan llano, el vino es antinflamatorio en casos como el dolor de anginas o faringitis y sirve para combatir la gripe. No podemos pedir más los granadinos. Con tanta excelencia vinícola de las numerosas bodegas de nuestra tierra, el que enferma es porque quiere. Mucha suerte y mejor futuro les deseo a todas ellas y volver a encontrarnos el próximo año. 'Al vino llamamos vino, porque del cielo nos vino'. Amén







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