La Ciudad de los Niños se reinventa para repartir comida a más de 100 menores

El centro benéfico docente ha reestructurado su equipo humano para adaptarse al estado de alarma

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Foto y vídeo: Javier Gea
Jose Luis MorenoJose Luis Moreno
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La Ciudad de los Niños ha cambiado la rutina a la que sus ‘habitantes’ están acostumbrados. Como el resto del país, ha visto alterado su día a día y se ha tenido que adaptar a las necesidades del momento y la demanda de los que más ayuda necesitan

Este centro benéfico docente acoge a centenares de niños en sus instalaciones, ya sean internos o menores que acuden diariamente a formarse, recibir un plato de comida y asegurarse un futuro mejor. Una labor que se ha seguido haciendo con los que viven allí, pero que se había tenido que interrumpir con los que se encuentran confinados con sus familias.

“Ha habido que hacer una modificación del Decreto del Estado para que este reparto se considere de primera necesidad y así poder sacar la comida. Se ha hecho un trabajo de conexión con cada una de las familias, conocer las necesidades que tienen y cubrirlas”, subraya a GranadaDigital Paqui Archilla, directora del colegio de la Ciudad de los Niños. Por lo que una semana después de que se decretara el estado de alarma ya se estaba funcionando.

Desde sus instalaciones, ubicadas en la Carretera de Málaga, sale comida de lunes a viernes para 120 menores, lo que cubre la necesidad de 45 familias. Las mismas que antes llevaban a sus hijos a la Ciudad de los Niños para que fuesen atendidos.

“Las jefas de estudios hablaron con todas las familias para que fueran a las paradas de autobús. Allí, de lunes a viernes se da el primero, segundo, postre y dos o tres días en semana hay yogurt. También se echan varias barras de pan y un litro de leche”, comenta la directora del colegio.

Reinventar

Para poder repartir comida, la Ciudad de los Niños ha tenido que reinventarse. “Había que llevar la comida a sus casas y teníamos el personal. El conductor del autobús ahora es el que conduce la furgoneta de reparto y una de las limpiadoras ayuda con la distribución de las bolsas”.

Además, el centro pensó en la calidad de la comida y se preocupó por el estado de ésta, por lo que ha ideado una cadena en la que los alimentos llegan calientes a cada una de las familias receptoras. “Pensamos que lo mejor para darle la comida caliente era que no pasara más de una hora desde que hacemos la comida hasta que la repartimos”, por lo que, a las 12 de la mañana los menús ya están preparados y a las 13:00 la furgoneta está en ruta. Una forma de adaptar lo que tenemos en este estado de alarma, en el que surgen muchas necesidades.





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