El Granada baila al ritmo de sus viejos rockeros

Dos goles de Jorge Molina y Roberto Soldado encarrilan la eliminatoria de octavos de final de la Europa League ante el Molde

Granada CF - Molde FK
Jorge Molina, talismán en Europa | Foto: Antonio L. Juárez
Jero CameroJero Camero
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Europa parece ser otro cantar para el Granada. Diego Martínez convocó a lo justo para el partido entre lesiones y sanciones y, de todos ellos, Vallejo no llegó a recuperarse a tiempo por lo que ni saltó a calentar antes del inicio del partido. Once titulares, tres jugadores del filial y dos porteros suplentes debían obrar un nuevo milagro bajo la atenta mirada de la Alhambra.

El Molde, por supuesto, tampoco si iba a guardar nada desde el inicio. El choque intenciones se vio desde los primeros compases. La posesión no duraba demasiado en los pies de unos y otros. Los noruegos respondían casi de inmediato a los golpes de los rojiblancos.

Kenedy y Nehuén fueron los primeros en llamar la atención de Linde de forma serie. El brasileño, que lo tenía todo de cara, no pudo imprimirle a su disparo la fuerza ni la colocación suficiente para sorprender al meta rival. El zaguero, por su parte, a punto estuvo de enviar a puerta un centro del brasileño al primer palo.

Los noruegos intentaban sacudirse la presión llegando a las inmediaciones de Rui Silva, pero los jugadas siempre terminaban desbaratadas por alguno de los defensores rojiblancos. El Granada comenzaba a oler la sangre, con un Eteki muy participativo en ataque y un Gonalons que conseguía sacar todos los balones al primer toque con solvencia.

Soldado también tuvo su oportunidad pasados los 20 minutos de juego. El delantero valenciano casi aprovecha una indecisión de Linde para anotar con la cabeza, pero el arquero reaccionó a tiempo. Ante lo que no pudo hacer nada fue ante el error de su compañero Sinyan, que no midió bien un envío largo de Rui Silva. El más listo, como casi siempre, fue Jorge Molina, que se plantó solo ante Linde y le engañó en el mano a mano.

A partir de entonces, la misma historia de cada partido en el Granada. Los hombres de Diego Martínez cedieron el control del esférico y el Molde se vino arriba. Los noruegos comenzaron a llegar con facilidad. Rui Silva evitó el tanto del empate al filo del descanso y Foulquier le arrebató a Andersen la posibilidad de un remate franco en el segundo palo.

El descanso llegó como agua de mayo para los rojiblancos. Un más que merecido receso tras unos quince minutos finales corriendo tras el balón con el cansancio que llevan acumulados algunos de estos jugadores. Eteki y Gonalons fueron los que más sufrieron, pero no había cambio para ellos… ni para nadie.

La segunda mitad arrancó con un Granada que parecía volver a tener energías, pero que no duraron demasiado. En tan solo cinco minutos las imprecisiones regresaron a las botas de los rojiblancos y el Molde retomó el control con seguridad. La primera tentativa llegó a cargo de Eikrem y la segunda, en las botas  de Ellingsen, aunque ambos se encontraron con la buena respuesta de Rui Silva.

Las ocasiones ante Linde llegaban con cuentagotas y casi que ni podían recibir ese calificativo. Faltaba lucidez en los momentos finales y podía costarle muy caro a los rojiblanco con el paso de los minutos. Eikrem, el jugador con más calidad de los noruegos volvió a probarlo, esta vez con un libre directo que Rui Silva envió a córner de un manotazo.

Fue el último aviso que necesitaba el Granada para reactivarse. Los hombres de Diego Martínez se volcaron en ataque y aprovecharon un contragolpe para volver a meter el miedo en el cuerpo al Molde. El cuero le llegó a Puertas, que recortó dentro del área y cuando se perfiló para el disparo Gregersen apareció para bloquear el chut.

Momentos después, el partido terminó de estabilizarse para el Granada tras la expulsión de Ellingsen, que en un lapso de tres minutos vio dos cartulinas amarillas. Mientras, Roberto Soldado quería seguir los pasos de su compañero en el ataque y buscó el gol con ahínco. Su primera volea la sacó Linde con una gran estirada, la segunda se estrelló en el cuerpo de un defensor en el primer palo.

A la tercera fue la vencida. En un saque de banda que parecía ensayado, Jorge Molina le dejó el esférico de cara al ariete valenciano. Soldado no tuvo ni medio atisbo de duda para empalar el cuero directo a la portería, Algún extraño le debió hacer a Linde, que no atinó a despejar en el palo corto. Se duplicaba la renta rojiblanca.

La necesidad apremiaba a unos noruegos que comenzaron a hacer aguas en la zaga y no atacaban de forma coordinada. Una mano de Linde a un remate de cabeza de Kenedy evitó un tercer tanto que para el partido de vuelta en el Puskás Arena hubiera significado una gran bocanada de aire.

Un 2-0 que, como sucedió ante el Nápoles, planta buenas bases para el segundo partido, pero con el que no hay que tener un exceso de confianza. Trece hombres culminaron una gesta histórica e Isma Ruiz hizo su debut en competición europea, el primer granadino en hacerlo con el club de su ciudad.


Granada CF: Rui Silva; Foulquier, Domingos, Nehuén, Víctor Díaz; Kenedy, Eteki, Gonalons, Puertas (Vallejo, 91′); Soldado (Isma Ruiz, 80′) y Jorge Molina.

Molde FK: Linde; Pedersen, Sinyan, Gregersen, Haugen; Hestad (Knudtzon, 65′), Aursnes, Elingsen; Eikrem, Sigurdarson (Fofana, 74′) y Andersen (Bolly, 86′).

Goles: 1-0, Jorge Molina (25′); 2-0, Soldado (75′)

Colegiado: Raczkowski (POL). Amonestó a Eteki en el Granada y a Sigurdarson, Hestad, Sinyan y Eikrem en el Molde. También expulsó a Ellingsen por doble amarilla (68′ y 71′).

Incidencias: Partido correspondiente a la ida de los octavos de final de la Europa League, disputado en el Nuevo Los Cármenes de Granada sin presencia de aficionados por la normativa del Covid-19.







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