La viuda del agente asesinado de un tiro pide “justicia” y lamenta la suspensión tras “muchos meses de espera”

Raquel Pérez esperaba que acabara ya esta semana y ha asegurado que es "muy duro empezar otra vez y esperar de nuevo"

La viuda del agente asesinado de un tiro junto a su abogado - EUROPA PRESS
La viuda del agente asesinado de un tiro junto a su abogado | Foto: EP
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La viuda del agente José Manuel Arcos ha pedido que se haga “justicia” en este caso antes del inicio del juicio que tenía previsto comenzar este lunes en la Audiencia de Granada por la fórmula del jurado popular contra el acusado de acabar con su vida pegándole un tiro con su arma reglamentaria durante una persecución en 2018, hechos por los que se enfrenta a una petición fiscal de 27 años de cárcel. Se trataba del primer juicio con jurado popular convocado en España desde que se decretara el estado de alarma por la pandemia del coronavirus y para llevarlo a cabo se aplicarían medidas de higiene, seguridad y distanciamiento social, entre ellas, el uso obligatorio de mascarillas por parte de todos los asistentes y la separación de los miembros del jurado unos de otros a través de una especie de cajas individuales de metacrilato. También, del tribunal, la fiscalía y los letrados. Finalmente, el juicio ha tenido que ser suspendido por falta de medidas de seguridad.

En declaraciones a los periodistas a las puertas del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), con sede en Granada, la mujer del agente fallecido, Raquel Pérez, ha confiado en que en este juicio, que se le hace “muy duro” y para el que ha tratado de “mentalizarse”, “se haga justicia” y que el desenlace del proceso se acerque “a lo que sea más justo”, tanto por su marido, como por los dos hijos que ha dejado y por el resto de miembros del Instituto Armado.

“Ellos son unos héroes grandísimos pero detrás de ellos hay unas guerreras que nunca los vamos a dejar solos, esto que lo sepa todo el mundo”, ha remachado la viuda de este agente, que perdió la vida a los 48 años en la madrugada del 15 de octubre de 2018 en acto de servicio, después de que se iniciara una persecución con el acusado a raíz de que hiciera una maniobra extraña con el coche robado que conducía y en el que llevaba un arma “de guerra”.

La mujer del agente ha dicho sentirse “muy arropada” por el Cuerpo desde aquel fatídico día y que “nunca” la han dejado sola. Se muestra consciente de que este juicio “hay que pasarlo, hay que hacerlo” y “cuanto antes pase mejor”, por lo que lleva mentalizándose todo este tiempo. A la llegada del acusado a la Audiencia de Granada se han vivido momentos de tensión durante su traslado a los juzgados, cuando una de las hijas del agente fallecido se ha lanzado hacia él y varios agentes han tenido que impedir que se le acercara.

A la salida de la Audiencia de Granada, una vez suspendido el juicio, la viuda del agente, Raquel Pérez, ha lamentado visiblemente emocionada que se suspenda tras “muchos meses de espera” y el sufrimiento que este caso está generando a su familia. “Esperaba que acabara ya esta semana, es muy duro empezar otra vez y esperar de nuevo”, ha asegurado.

El letrado de la familia, Javier López y García de la Serrana, del bufete HispaColex, ha mantenido que aunque querían que el juicio se celebrara “por la familia, para acabar con el calvario” que está suponiendo a la familia entienden que no se dan las condiciones mínimas de seguridad.

Comparte con las acusaciones particulares el criterio de que el jurado, que no ha llegado a constituirse, no estaría en condiciones mentales y anímicas adecuadas para atender durante cinco días este complejo juicio.

Los nueve miembros del jurado iban estar separados unos de otros mediante cubículos semicerrados de metacrilato, al igual que los miembros del tribunal, la Fiscalía y los letrados. El acusado y el resto de los testigos iban a declarar detrás de una mampara y todos los asistentes debían llevar obligatoriamente mascarillas y guantes.

El letrado de la familia del guardia civil ha reconocido que las distancias entre los miembros del jurado eran mínimas y no había un micrófono por interlocutor, sino que los abogados debían compartirlo cambiando el plástico que lo recubre. Así, no se ha opuesto a la suspensión para evitar también posibles nulidades en una sentencia que esperan que sea condenatoria.

Por el momento el juicio se ha suspendido sin fecha, aunque la acusación particular pedirá que para el próximo señalamiento se tomen todas las medidas de seguridad necesarias para evitar que esta situación se repita.

 







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