Unas 7.000 personas se suman este año a la tradición de Bérchules de tomarse las uvas de Año Nuevo en verano

La Nochevieja de Bérchules quedó fijada en el calendario de esta localidad alpujarreña en 1994, después de que se produjera un fallo en el suministro de la luz eléctrica que obligó a los vecinos a tomar las uvas a la luz de las velas

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La población habitual de este pequeño municipio no supera las 800 personas | Foto: EP
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Unas 7.000 personas se sumaron en la noche de este sábado a la tradición del municipio de Bérchules, en la Alpujarra de Granada, de tomarse las uvas de Año Nuevo en pleno mes de agosto, la cual se remonta a más de dos décadas atrás cuando un fallo eléctrico impidió al pueblo seguir la retransmisión de las campanadas.

Así lo ha indicado a Europa Press el alcalde del municipio, Ismael Padilla, quien ha explicado que la celebración transcurrió con “bastante normalidad” y sin incidencias, más allá de una chica que se hizo algo de daño en un ojo tras impactarle el tapón de una botella.

Padilla, que ha asegurado que son muchos los visitantes que repiten año tras año, ha indicado que la población habitual de este pequeño municipio no supera las 800 personas. Asimismo, el alcalde ha notado como cada vez acuden más grupos organizados porque las agencias de viajes ofertan este evento.

La programación de este año ha contado con una fiesta para la noche del sábado para dar la bienvenida al año “2019 y medio” con música y baile en la plaza de la Iglesia, a cargo de la orquesta Sureste y Alberto Showman, y, en el parque del pueblo, de los pinchadiscos David y Zarpi. El pregón, a las 23,00 horas, lo ofreció el tenor José Manuel Zapata, paisano del municipio.

La Nochevieja de Bérchules quedó fijada en el calendario de esta localidad alpujarreña en 1994, después de que se produjera un fallo en el suministro de la luz eléctrica que obligó a los vecinos a tomar las uvas a la luz de las velas. Desde entonces, decidieron celebrar la llegada del Año Nuevo cada primer sábado de agosto.

La jornada del sábado comenzó, a las 9,00 horas, con el pasacalles con la tradicional borriquilla cargada de polvorones y mantecados donados desde 1994 por La Estepeña, acompañada por la charanga Los Notas. También se repitió, a las 18,00 horas, el recorrido desde la pedanía de Alcútar, en la que se unieron los Reyes Magos con anís y mantecados.

Actividades deportivas e infantiles han prolongado la peculiar fiesta alpujarreña desde este pasado jueves, con conciertos de Lunes No Hay Pescao y en tributo a Fito.



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