Una hornada de médicos granadinos para hacer frente al coronavirus

Tres jóvenes de la provincia se preparan para iniciar su residencia con una pandemia mundial activa

Medicos contra el coronavirus
Irene (i), Ángel e Isabel (d) van a empezar su residencia como internos después de años de esfuerzo | Antonio L. Juárez
Sergio Rodríguez AcostaSergio Rodríguez Acosta
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Dicen que los comienzos no son fáciles, pero en ocasiones la realidad supera al dicho. La nueva generación de médicos se prepara para incorporarse por fin a su etapa de residencia, su último paso formativo tras muchos años de estudio. Esta nueva promoción es histórica, pues se van a plantar en el frente de batalla con una pandemia mundial presente. Hablamos con tres médicos granadinos, que nos dan sus opiniones respecto a lo acaecido los últimos meses y sus impresiones para el futuro inmediato.

Irene Centeno, Isabel Sánchez y Ángel Andrés Henares son tres jóvenes que pasaron un invierno muy duro con más de diez horas de estudio de lunes a sábado para preparar el MIR, el examen para pasar a ser Médico Interno Residente. El destino les mandó de un confinamiento voluntario a uno obligatorio. Su residencia debía iniciar en mayo, pero finalmente empezará la próxima semana. Irene y Ángel, formados en la Universidad de Ciudad Real, ya han tenido la ocasión de firmar un contrato con el SAS estos últimos meses.

Irene e Isabel se quedan en la provincia tras elegir la especialidad de medicina de familia. Ambas albergan “muchas ganas de empezar” tras vivir “una situación un poco fea” según Irene. “Después de tantos años de esfuerzo obtienes la recompensa”, declara Isabel, formada en la Universidad de Cádiz, que sabe que esta nueva etapa no ofrece certezas en el arranque debido al Covid-19.

“Estoy deseando incorporarme. Tengo muchísima ilusión por empezar. La residencia formativa es el momento culmen de toda nuestra etapa formativa. Por otro lado, esta segunda ola epidémica te genera incertidumbre”, manifiesta Ángel, que se marcha a Pamplona tras elegir la especialidad de cirugía plástica.

La posibilidad de contagiarse está ahí, pero la nueva hornada sabe lo que toca. “Asumes que siempre va a existir un riesgo”, dice Irene, cuyas palabras van acompañadas de tranquilidad. “Uno no puede vivir con miedo al virus. Hay que hacerlo con respeto. Hay que mantener unas precauciones, pero uno no puede paralizar su vida. El ser humano es social”, apunta Ángel, que ya pasó el Covid-19 durante el mes de marzo. “No es miedo al virus. Ya de por sí los inicios son duros por la incertidumbre ante lo desconocido o la responsabilidad que tienes”, explica Isabel, que admite que no se para a pensar en la posibilidad de coger el coronavirus.

Estos tres médicos granadinos han vivido meses inquietantes debido a la modificación que ha sufrido su entrada al sistema sanitario, todo un extra añadido al confinamiento y las circunstancias que rodean a la conocida nueva normalidad. “He llegado a sentir desesperación”, confiesa Ángel, que señala que “el Ministerio de Sanidad nos tuvo meses sin conocer nada”. Irene aporta que “al final te das cuenta de que te va afectando aunque trates de ignorarlo”, pues sostiene que para ella lo más duro de digerir fue el inicio del Estado de Alarma. “Nos pilló en una fase de transición después de parar de estudiar”, razona Isabel, que se iba a marchar unos días a Bélgica cuando las fronteras empezaron a cerrarse, lo cual chafó sus planes claro.

El comportamiento de la sociedad es uno de los grandes debates de la nueva normalidad, aunque Ángel lo tiene bien claro: “Creo que la gente fue ejemplar durante el Estado de Alarma. Pedir a todo un país que se quede en casa y responda es extraordinario”. El residente en Navarra incide en la necesidad de que se transmitan las cosas con transparencia a la población para que no se politice la sanidad y se opine de forma general de temas tan complejos como el Covid-19. Irene agrega que “quien era de una forma va a seguir siéndolo”, mientras que Isabel declara que no se debe olvidar lo vivido, pues eso puede dar paso a la relajación o a negar hechos que han sucedido. Los tres jóvenes coinciden en que actualmente existe una polarización entre personas excesivamente preocupadas y otras que pecan de falta de responsabilidad.

La gestión de los responsables políticos es otra parte importante en el asunto. Isabel recuerda que los profesionales sanitarios son los primeros que dan la cara ante la población. La aprendiz de la UCA lamenta las agresiones hacia las personas que velan por nuestra salud. “No dan al sistema los medios económicos, estructurales y profesionales necesarios”, comenta Ángel, que agrega: “que se pregunten realmente hacia dónde quieren llevar el sistema sanitario”. Los tres granadinos recuerdan ya como algo lejano aquel aplauso de las 20:00 horas desde los balcones. “Esas cosas son un parche que tapa la precarización o la falta de medios”, manifiesta Irene.

Para el futuro más cercano, Isabel pide a la ciudadanía “que se informe bien con fuentes fiables”. Ángel, por su parte, opta por “tener esperanza en el futuro y no desesperarse”. Irene solicita “sentido crítico y paciencia” incluso para sí misma, pues admite entre risas que ella también tiene cierta exasperación. A estos tres granadinos les ha tocado empezar a ejercer en un momento complicado, pero nada puede quitarles la ilusión.





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