Una fiesta del fútbol femenino en Granada

Las hinchadas de la Real Sociedad y del Atlético de Madrid, protagonistas en una noche histórica en Los Cármenes

Atletico de Madrid - Real Sociedad
La afición de la Real Sociedad anima durante el duelo ante el Atlético de Madrid | Galería: Antonio L. Juárez
Chema Ruiz EspañaChema Ruiz España
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Desde primera hora de la tarde, fueron llegando aficionados colchoneros y txuri-urdin a los alrededores del estadio, donde fueron congregándose en grandes grupos, algunos incluso mixtos. Ataviados con camisetas, bufandas, banderas y todo lo necesario para colorear los desgastados asientos de Los Cármenes, los hinchas de la Real Sociedad y del Atlético de Madrid convirtieron la final de la Copa de la Reina en una auténtica fiesta del fútbol femenino, aunque, a su conclusión, solo las realistas celebraron.

El habitual feudo del Granada CF acogió a 17.550 espectadores, en su mayoría atléticos, en su primer partido de fútbol femenino de la historia. Estos brindaron un magnífico espectáculo que solo en los prolegómenos del encuentro, en concreto durante el himno y el minuto de silencio en memoria de Alfredo Pérez Rubalcaba, pudo recibir alguna pega.

Con un fondo para cada equipo y heterogeneidad en los laterales, el recinto del Zaidín vibró con cada uno de los goles y se fundió en sonoros aplausos para gestos de deportividad como el protagonizado por Jenni Hermoso y Beatriz Beltrán. Por momentos, rugió como el Wanda Metropolitano. Por otros, arengó como Anoeta.

Antes del encuentro, Antonio José, ganador de La Voz, ofreció una pequeña actuación musical, acompañada a coro por ambas hinchadas. En el intermedio, fue una actuación de free style, aderezado con el reparto de camisetas, lo que entretuvo a un graderío que, posteriormente, aguardó expectante hasta que la Reina Doña Sofía, invitada de honor al choque, entregó a la capitana de la Real Sociedad la Copa.



Comentarios

Un comentario en “Una fiesta del fútbol femenino en Granada

  1. Hombre, el decir una”pequeña pega” y una gran fiesta, según el articulista, es no haber visto ni oído el partido. Se pitó al himno por una gran parte de la hinchada donostiarra, como suelen hacer siempre vascos y catalanes, y gritos de “asesino” en el minuto de silencio a Rubalcaba, y que conste que no soy de izquierda.

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