Un granadino cuenta desde dentro la tragedia de Notre Dame: «Es espeluznante»

"Lo que más me ha impresionado es el silencio horrible y absoluto de todos los que estábamos allí, no podíamos articular palabra", destaca

Notre Dame
La iglesia parisina de Notre Dame, después de sofocado el incendio | Autor de foto y vídeo: Miguel Muñoz
Guillermo OrtegaGuillermo Ortega
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Miguel Muñoz es un granadino que se encuentra desde el pasado viernes en París con cuatro amigos. Ayer, a eso de las siete de la tarde, se enteró de que la Iglesia de Notre Dame había comenzado a arder y no se lo pensó dos veces: se plantó allí tan pronto como le fue posible.

«Estábamos a cuatro kilómetros, pero en patinete eléctrico no tardamos mucho en llegar», cuenta, para añadir que, una vez en el lugar, observó «un espectáculo espeluznante», un incendio tan espectacular como sobrecogedor. No estaban solos, desde luego. A esas alturas ya eran muchos, locales y turistas, los que se congregaban junto al Sena.

Lo que más le llamó la atención a Miguel Muñoz fue el «horrible y absoluto silencio» con el que los espectadores lo contemplaban todo. El incendio, simplemente, les había dejado sin posibilidad de articular palabra. Ver cómo con tanta rapidez iba siendo devorado uno de los monumentos más representativos de Francia, una impresionante iglesia gótica con casi nueve siglos de historia, no parecía admitir ningún comentario.

Los bomberos dieron por apagado el fuego a las doce de la noche, una hora en la que Miguel y sus amigos ya no estaban allí. «Sí nos hemos enterado de que ,cuando lo dieron por extinguido, la gente rompió espontáneamente a aplaudir», comenta. Pese a los aplausos, no obstante, el daño ya estaba hecho. Y no era ninguna menudencia, precisamente .

Hoy, el granadino ha regresado al lugar de los hechos. «Estoy a sólo veinte metros, porque aunque hay cordones policiales, permiten acercarse a la gente», explica. El silencio continúa. «Sólo se escuchan las sirenas de los coches policiales y de los vehículos que entran en la iglesia para recoger enseres calcinados. La gente sigue compungida, es algo que impresiona», narra, y agrega que todavía se respira «olor a humo y se ven pavesas en el suelo».

Miguel Muñoz entiende que los visitantes, y todavía más los parisinos, aún están en fase de asimilar lo ocurrido, de ahí que mantengan una actitud silente que denota incredulidad. «Todo es, en conjunto, espeluznante», repite.



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