Tsunami Cruyff

1) 73-74
El Granada que sucumbió 4-0 en el Nou Camp en el debut de Cruyff: Izcoa, Toni, Fernández, Falito, Jaén y Montero Castillo; con: Porta, Chirri, Quiles, Santi y Dueñas
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Cruyff, fichado por el Barcelona en agosto de 1973, en principio no iba a jugar en la liga española hasta diciembre, que era cuando ya dispondría del imprescindible transfer. La razón de esta demora -se dijo- era que su club de origen, el Ajax, entorpeció todo lo que pudo la transacción, dolido con el crack porque éste había frustrado un acuerdo más sustancioso con el eterno rival, el Real Madrid, y se había empeñado en marcharse al Barcelona por menos dinero, haciendo valer un acuerdo privado anterior con el club culé; «o juego en el Barça o me retiro», es una frase textual de Cruyff que publicaron los medios en el verano de 1973, en pleno culebrón de si Barça si Madrid, recién abolida la ley seca en el fútbol español por la cual en nuestro país no podían jugar futbolistas extranjeros (“oriundos” sí), vigente desde hacía más de diez años.

Sin embargo, la víspera del partido de la octava jornada en el Nou Camp entre el Barcelona y el Granada, sábado 27 de octubre de 1973 por la mañana, directivos del Ajax aterrizaron en Barcelona con toda la documentación necesaria y esa misma tarde quedó todo resuelto y el holandés autorizado para debutar. «No sabía yo que la Federación Española trabajara los sábados por la tarde», comentó Joseíto en el pos partido. En la prensa granadina días después se sugirió la impugnación por el Granada por alineación indebida de Cruyff, ya que, como señaló José Luis Piñero en Ideal, el reglamento de jugadores vigente disponía que las solicitudes de licencia sólo podían presentarse en días laborables y con al menos 48 horas de antelación. Pero no consta que el Granada hiciera nada en ese sentido.

Del partido sólo disponemos de crónicas catalanas y todas vienen a coincidir en que fue un festival azulgrana y en que el tanteo habría sido más amplio con un árbitro (Soto Montesinos) menos tolerante con las tarascadas alevosas de algunos rojiblancos, a los cuales, trocadas sus rayas de verticales a horizontales, esta novedad les hacía parecer más un equipo de rugby que de fútbol, con un juego de algunos de sus hombres (en especial señalan a Fernández, única tarjeta blanca del partido, Montero Castillo y Falito) más que duro, brutal en algunos momentos. El Granada no pudo hacer otra cosa que defenderse, capeando el tsunami que se le venía encima a duras penas, y aguantó sólo la primera mitad, a la que se llegó con 1-0, gol del ex granadinista De la Cruz en una cantada de Izcoa al filo del descanso. En la segunda parte sólo existió el cuadro local y dos goles del propio Cruyff y uno de Sotil completaron el escardón de 4-0 con el que se estrenó el as holandés en nuestro fútbol. Cien mil espectadores llenaron por completo el estadio barcelonés y asistieron a la cita histórica.

El Granada había acudido al envite bastante mermado en cuanto a efectivos. La expedición la formaban los únicos quince utilizables de toda la plantilla, y se dio la circunstancia de que los cuatro que finalmente ocuparon el banquillo estaban prácticamente inéditos en la máxima categoría y lo siguieron estando en años posteriores. Ñito, aquella temporada (su última de rojiblanco) claramente suplente, se había lesionado en un amistoso entre semana homenaje al ex secretario Cuéllar, así que a Barcelona viajó el portero del filial Granada B, Diego, de preferente, a quien acompañaron en el banco nombres con tan poca significación en la historia rojiblanca como Moreno, Cabrera y Martín (entre los cuatro apenas completan unos 180 minutos con la camiseta del Granada). Pero lo que más influyó fueron las bajas de Aguirre Suárez y Echecopar, lesionados, que obligaron a situar como líbero a Fernández y a Montero Castillo como marcador, mientras que un muy joven Santi Antonaya, que hasta ese momento apenas había jugado desde su llegada la temporada anterior, alcanzó la titularidad para éste y los siguientes dos encuentros.

Ya en la previa, la víspera, al enterarse en la misma concentración pre partido de la gran noticia del debut de Cruyff, Joséito había manifestado a los medios catalanes que no contaba con ningún hombre en su plantilla capaz de marcarlo adecuadamente. Una vez rodando ya el balón, en primera instancia fue Montero Castillo el encargado de intentar frenar al astro holandés a pesar de que el propio Joseíto había dicho a la prensa que el principal defecto del uruguayo es que no sabía marcar. En fases posteriores del partido ese cometido lo intentaron otros rojiblancos, que tampoco pudieron hacer gran cosa ante un Cruyff pletórico. Todo viene a concordar con lo manifestado recientemente por Izcoa en declaraciones a un medio que lo entrevistó para conmemorar los 46 años del evento que acaban de cumplirse; según el guardameta, ellos (los rojiblancos) estuvieron toda la tarde mirando al holandés, pero no lo vieron, y su portería fue constantemente agobiada. Desde luego, poco pudieron hacer los nuestros, en los que parece que además pesó mucho el factor sicológico y dieron la impresión de salir acomplejados ante el ambientazo y la resonancia del nombre del crack a quien tenían enfrente. Cruyff controló la situación casi de principio a fin e hizo que todo su equipo funcionara como una máquina y rindiera lo que hasta ese momento no había hecho en las siete jornadas de liga ya disputadas, en las que los azulgrana sólo habían ganado dos encuentros y se encontraban en la tabla más cerca del descenso que de los puestos altos. Con Cruyff todo cambió y ya sólo perdieron dos partidos en todo lo que quedaba de competición, ambos cuando ya eran matemáticamente campeones, y así pudo por fin el Barcelona acabar con una sequía de catorce años sin ganar una liga.

Los jugadores rojiblancos, claro es, nada se embolsaron de las 50.000 pesetas por barba si ganaban que Candi les prometió, casi el doble de la cantidad con la que habitualmente se primaban las victorias a domicilio. Por cierto, el presidente no estuvo en el palco del Nou Camp, estaba esa tarde en Sevilla viendo el Betis-Valladolid, de segunda, viaje del que resultó el fichaje del delantero goleador vallisoletano Lorenzo, pero se olvidó del que le procuraba los balones de gol: Cardeñosa. Después de lo visto sobre el terreno del Camp Nou parecía una ingenuidad haber fijado un premio extra, pero hay que tener en cuenta que cuando la gratificación fue ofrecida no se sabía nada del debut de Cruyff, para el que faltaba más de un mes, según la prensa, y además el Granada había tenido un arranque de temporada histórico, el mejor de todo su palmarés en primera hasta ser batido recientemente por el once de Diego Martínez. En la jornada cinco había conseguido ser líder, pero las dos siguientes habían supuesto sendas derrotas aunque todavía andaba por el noveno puesto (la derrota en Barcelona, más un empate y una nueva derrota lo dejaron dos jornadas después penúltimo), mientras que el Barcelona marchaba 14º en la jornada siete, sólo un punto por encima de los puestos de descenso.

Tres cromos de una colección con tres momentos del partido Barcelona-Granada

En aquellos mismos momentos estaba a punto de desencadenarse una guerra abierta del presidente Cándido Gómez con la práctica totalidad de los medios informativos locales. La clave de lo que la desencadenó viene en el mismo ejemplar de Ideal en que se publica la crónica del Barcelona 4 Granada 0, y es la noticia de que al día siguiente llegaba para fichar por el Granada como oriundo el delantero centro internacional paraguayo “Toro” Cabral. Este Cabral, que tres años antes había probado en el Zaragoza sin convencer, procedente del Guaraní, llegó efectivamente y firmó por dos años. Se dijo de él que era muy goleador, sin embargo los medios locales publicaron la lista de máximos anotadores de la liga paraguaya, por entonces en su jornada 31, y en ella no aparecía. Dos semanas después de fichar salió Cabral los últimos cinco minutos frente al At. Madrid en la jornada 11 y, literalmente, ni tocó el balón. Esos cinco minutos son la única aportación de Cabral a la historia rojiblanca en liga. Aparte jugó casi media hora, ya en enero, en partido de Copa en Burgos, pasando desapercibido por completo. Y ahí se acaba la trayectoria granadinista del tal Cabral porque a pesar de haber fichado por dos años, ya nunca más volvió a ser utilizado por Joseíto en partido oficial ni ésta ni la siguiente temporada. Sólo se le pudo ver con asiduidad en los partidos de aquel trofeo no oficial que se jugaba entre semana y que se conoció como Copa Andalucía o liga andaluza de reservas, pero sólo sirvieron sus intervenciones para constatar su total falta de nivel para la primera española, cosa que solían subrayar las crónicas. Por su parte, el respetable en Los Cármenes cada vez que tenía ocasión se tomaba a pitorreo al pobre Cabral y sus apariciones sobre el verde solían ir acompañadas de comentarios jocosos, gritos y abucheos hacia el guaraní, convertido en el hazmerreír de aquellas sesiones futboleras del trofeo andaluz de suplentes. Lo que contaba la prensa acerca de lo incomprensble del fichaje de un futbolista de tan escasas dotes molestó a Candi, quien se despachó a modo en una emisora local contra casi la totalidad del colectivo plumilla granadino de la cosa futbolera y éstos respondieron con notas oficiales de repulsa de sus asociaciones gremiales.

Retablo de Martinmorales,recorte de Ideal

Apenas diez días antes del histórico debut de Cruyff había ocurrido el desastre en forma de riada que asoló Albuñol y dejó en ruinas medio pueblo de La Rábita, catástrofe natural que se saldó con algo más de cuarenta fallecidos y decenas de desaparecidos (se ignora su número exacto) cuyos cuerpos nunca fueron recuperados. El año 1973 fue especialmente seco en la comarca, pero la gota fría, “la nube de Albuñol”, como se la conoce, batió récords históricos de pluviometría y afectó también a las provincias de Almería y Murcia, calculándose que causó un número total de víctimas, entre muertos y desaparecidos, cercano a las trescientas personas. Los por entonces príncipes de Asturias, Juan Carlos y Sofía, a los pocos días viajaron en helicóptero y visitaron la zona, así como varios ministros.

Nuevo modelo de cartel anunciador de los partidos de la 73-74

Aparte de la hecatombe representada por la pérdida de vidas humanas, también la tragedia afectó, y no poco, a la economía de la zona pues la enorme tromba de agua arrasó cultivos e infraestructuras de invernaderos y, según un reportaje que firma Rafael Gómez Montero en Hoja del Lunes, acabó con los más antiguos vestigios de Europa de lo que en dicho suelto se califica como “agricultura progresista” de España, esto es, los primeros enarenados. Fue en La Rábita y El Pozuelo, según la noticia, donde, por propia inventiva y sin asesoramiento de expertos, en 1910 nacieron los primeros cultivos extratempranos (“de primor” también se les llamaba) de lo que entonces todavía se conocía como Costa del Sol.

Sobre el debut de Cruyff en el fútbol español se rodó un reportaje cinematográfico para ser exhibido en salas comerciales. El astro holandés manifestó a la prensa que lo que se recaudara en su estreno en Barcelona pensaba destinarlo a los damnificados por las riadas. Asimismo, el Granada CF hizo entrega de un donativo de 100.000 pesetas con el mismo fin.



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