El TSJA confirma 25 años de cárcel para el acusado de matar a tiros a su mujer en Guadahortuna

En la sentencia, el Alto Tribunal desestima el recurso presentado por el acusado y estima parcialmente el de la familia de la víctima

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Edificio de la Real Chancillería, sede del TSJA. | Foto: GD
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El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha confirmado la condena a 25 años de prisión por delitos de asesinato y de tenencia ilícita de armas para el hombre al que un jurado popular declaró culpable de matar a tiros a su mujer, de la que se estaba separando, en Guadahortuna (Granada) en junio de 2018.

En la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, el alto tribunal andaluz desestima íntegramente el recurso presentado por el acusado y estima parcialmente el de la acusación particular, ejercida por la familia de la víctima, en relación a las prohibiciones de residir, acercarse y comunicarse con los familiares de la mujer, que entonces tenía 43 años.

La sentencia de la Audiencia de Granada que ahora ha sido confirmada considera probado que el acusado acudió, el 16 de junio de 2018, al domicilio familiar, en el que ya no vivía por su “inclinación” a la bebida.

Portaba supuestamente un revólver para cuyo uso no tenía licencia con “el propósito de dar muerte” a la madre de sus hijos. Al llegar cerca del domicilio divisó cómo ella estaba de espaldas y le disparó.

Esto le provocó “una parálisis súbdita de los miembros inferiores” a la víctima a la que, ya en el suelo, realizó un segundo disparo a la región abdominal. Por último, “con intención de asegurar la muerte” le descerrajó un tiro a quemarropa en la cabeza.

“Una vez consumado su propósito” se dirigió a la casa de su madre, donde vivía. Mientras tanto, una patrulla de agentes de la Guardia Civil fue al lugar de los hechos, donde un vecino les indicó hacia dónde había ido el acusado.

Cuando los agentes le dieron el alto obedeció, alzó las manos y se dirigió hacia ellos diciendo: “madre mía, qué es lo que he hecho… ella está bien, ¿está viva?”.

El Ministerio Público destacó en la vista oral que el matrimonio llevaba unos meses separado, lo que el acusado “no aceptaba en la creencia de que su esposa pudiera mantener alguna otra relación con otra persona”. Por ello, en otras ocasiones, se había dirigido a ella “con insultos y admoniciones de muerte”, a lo que ningún miembro de la familia prestó atención.





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