Judit Montserrat y su historia con el TOC: “Tenía sangre en las manos de lavármelas 50 veces al día”

La autora del libro 'El TOC y yo unidos de la mano' cuenta su historia conviviendo con el trastorno obsesivo compulsivo

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Judit Montserrat junto a su libro 'El TOC y yo unidos de a mano' | Foto: Gabinete
María Soldevilla MéndezMaría Soldevilla Méndez
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La Asociación TOC Granada, especializada en brindar ayuda a todos aquellos que tienen trastorno obsesivo compulsivo, ha abierto una editorial homónima en la que tienen cabida los libros de personas afectadas por este problema.

Uno de estos libros es ‘El TOC y yo unidos de la mano’, de Judit Montserrat. Judit es una joven de 32 años con pelo rojizo y sonrisa radiante, una joven que padece TOC y que decidió desnudar su alma escribiendo un libro.

Fue a los 21 años cuando, después de una infancia repleta de “cositas” (que es como ella llama a esas manías aparentemente inocentes), a Judit le diagnosticaron el trastorno.

Quien haya visto ‘Mejor imposible’, lo más probable es que se haya reído con Jack Nicholson o, lo que es lo mismo, Melvin Udall, un escritor con mil manías y obsesiones que finalmente acaba perdiendo cuando se enamora de una encantadora Helen Hunt. Bonito, ¿verdad?

“El amor lo puede todo”, dicen. Pero lo cierto es que la realidad queda muy lejos y si no, que le pregunten a Judit Montserrat si le fue tan fácil superar su problema como lo es enamorarse.

“Mi TOC dañó a mi relación”, comenta mientras hace un breve resumen de su historia. Judit comenzó con su expareja a los 20 años. Al principio todo iba bien, pero llegó el día en el que una compañera de clase le preguntó si él era homosexual. “Se me generó una obsesión, le preguntaba a él todos los días y me preocupaba de que mirara a otros chicos o se acercara mucho a ellos”, confiesa.

El trastorno obsesivo compulsivo se caracteriza por la presencia de obsesiones y compulsiones. Las obsesiones serían “todos esos pensamientos o imágenes que aparecen de forma intrusiva y se repiten una y otra vez, provocando ansiedad y miedo”. De ese malestar surgen las compulsiones, que pueden ser “tanto actos físicos como mentales, como, por ejemplo, contar hasta diez para que no te pase nada malo”.

Además de la sexualidad de su pareja, a Judit le obsesionaba la limpieza. Comenzó a limpiar cosas que “normalmente no se limpian, como los interruptores de la luz”.  Además, “tenía sangre en las manos de lavármelas 50 o 60 veces al día”. Todo lo que cayera al suelo, incluso un clip o una gomilla, debía lavarlo para estar en paz. “Pensaba todo el tiempo que el suelo siempre está sucio, por lo que tenía que limpiar con agua y jabón lo que se me cayese”, reconoce. Del mismo modo, si el pelo le rozaba con, por ejemplo, el váter, sentía la necesidad de lavar la ropa puesta y meterse en la ducha.

Finalmente, Judit encontró ayuda en la psicología, empezando a asistir a terapia cognitivo conductual. “Lo pasaba mal, tenía que aguantar la ansiedad de no completar mis rituales, pero puse toda mi energía y, tras un año, salí del pozo”, comenta victoriosa.

Una vez que ya cogió las riendas y controló su TOC, decidió emplear su experiencia en ayudar a los demás escribiendo ‘El TOC y yo unidos de la mano’. “Ayuda a personas a entender que esto no es una tontería y a los afectados a comprender que se puede superar”, explica con esperanza e ilusión.

Aun así, la experiencia de escribir su historia no fue tan fácil. Vergüenza, miedo y tristeza fueron sentimientos muy presentes durante la confección de su libro, todos provocados por “la sociedad y lo mucho que esta te juzga”.

Sin embargo, el libro provocó todo lo contrario y Judit, que pensaba que el mundo “la iba a valorar menos”, se dio con un canto en los dientes y un abrazo por parte de todos aquellos que pasaban, o tenían a alguien cercano pasando, por lo mismo que ella. “He vuelto a nacer y puedo decir que soy feliz”, declara orgullosa.



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