Los tiempos sociales (de los hechos sociológicos) están cambiando

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A fecha 25 de agosto de 2020 a las 07:23 horas se actualizaba, editándola, la pagina referida al Hecho Social de Wikipedia. En ella se hacen referencias varias a Émile Durkeim, a su sobrino Marcel  Mauss y algunos otros autores -reflexivos de calado- en relación al ‘Hecho Social’.

Todos coinciden en la práctica imposibilidad individual de zafarse de los hechos sociales ajenos –a la vez que propios- sin esfuerzo real. El resultado del no acatamiento a un hecho social es, en el fuero interno, un índice de fortaleza”, Acatamiento. Hecho Social en Wikipedia.

Los hechos sociales son ajenos porque existen sin mí, en tanto que individuo, pero también son propios, porque yo les alimento en mí día a día. En sus cambios tengo exactamente la misma relación.

Naturalmente hay quienes tienen una relación con el “hecho (y el cambio) social” mucho más influyente que la mía (pobre pardillo).  Las instituciones religiosas, administrativas, políticas, grupos sociales (o de presión),… y –casi sobre todas ellas- las económicas, son claros ejemplos.

Fundamentalmente la economía y toda su estructura es quien más modificaciones  provoca en la estructura social (con todo el entramado de variables que interactúan en ella –evidentemente también la comunicación- y que generan cultura, costumbre, norma, sentimiento, pensamiento, actitud,…). La historia me da la razón

Los tiempos en los hechos sociales que investiga la sociología han sido, hasta ahora al menos, muy grandes. Los cambios en este sentido  que se producen entre generaciones (por poner un ejemplo), tardan cuando menos 25-30 años. El cambio de identidad paradigmática entre generaciones que menos tiempo ha durando hasta hoy es el que se produjo entre los “jóvenes del 68” y sus padres. Nunca antes se habían producido cambios tan grandes en tan poco tiempo. Evidentemente  fueron muchos los factores influyentes, pero los factores como tales (no su influencia o su modificación) existían en su periodo anterior.

Actualmente la generación posterior a la que vivió en su juventud el final de la década de los 60 y principios de los 70, es decir sus hijos/as, tiene una distancia conceptual  con relación a ellos  muy inferior a la de éstos  tuvieron con su padres.

Todo esto corrobora que los tiempos en los hechos sociales para poder ser estudiados desde la sociología son grandes. “Las sociedades evolucionan dando pequeños pasos hacia la complejidad”, Yaiza  Martínez, 15 octubre, 2010.

Pues bien, estamos en un momento de Sociedad GLOBAL, acelerada. El BIG DATA y los algoritmos nos han atrapado. Queramos o no, recibimos información de lo que ni siquiera sabíamos que queríamos, siempre por internet, a veces por algún otro medio.  De hoy para mañana el banco quita la sucursal del pueblecito y los y las mayores tienen que aprender, por necesidad inmediata, a tratar con maquinas y botones que dan miedo… La economía manda, aunque en realidad siempre lo hizo.

No nos percatamos del cierre de la tienda del barrio porque casi todo lo compramos por internet. El Covid 19 nos ha ayudado a encerrarnos en nosotros mismos, con pocos alrededor, eliminando la fuerza de grupo y perdiendo también la propia. Todo muy rápido. Solo ganan los grandes, que lo son porque son muchos en uno (ellos si se han unido y tienen fuerza) y no quieren que nosotros  también lo seamos.

Nos espían, nos individualizan y nos venden lo que quieren. Todo en su beneficio acumulando información, poder defensivo y dinero. Mucho de todo.

No obstante, los momentos históricos de “revolución” si bien en la cercanía se hacen lentos, desde una perspectiva  histórica, producen “cambio social” en periodos que no lo son tanto.

La primera revolución industrial  (mediados del XVIII- mediados del XIX) que se inicia en Inglaterra, en apenas medio siglo transforma la sociedad, sustentada en su economía y consecuentemente, modificando la estructura social haciendo aparecer a la Burguesía y a la Clase Trabajadora. Una Verdadera revolución en su estructura social.

“La economía existente antes de la revolución industrial estaba basada en el mundo agrario y artesanal; tres cuartas partes de la población subsistían con trabajos agropecuarios. Principalmente estaba basada en el autoconsumo y no en la comercialización de los productos obtenidos, puesto que además la productividad era muy baja. Las ciudades eran pocas, pequeñas y poco desarrolladas. Hay que recordar que el régimen de gobierno de estas sociedades eran las monarquías absolutistas, en las que todo, incluyendo las personas, se consideraba una propiedad del rey……

Las principales características del cambio son su rapidez y profundidad, que afecta a todas las estructuras de la sociedad. Los cambios serán tecnológicos, socioeconómicos y culturales. Los tecnológicos irán desde el uso de nuevos materiales como el acero a fuentes energéticas como el carbón y máquinas motrices como la máquina de vapor, considerada como el motor inicial de la Revolución Industrial. Aparecen las máquinas de hilar y tejer, que consiguen aumentar rápidamente la producción con poco personal. Surgen técnicas para el desarrollo del trabajo y la especialización de la mano de obra. El transporte se desarrolla tanto por trenes como por barcos, lo que junto con otros inventos harán crecer el papel de la industria y el comercio…..”

Muchos autores defienden que ha habido varias revoluciones industriales a partir de aquella. Unos hablan de dos mas, otros de tres, siendo la tercera para éstos en la que nos encontramos ahora, la tecnológica.

Mi opinión, desde una relativa ignorancia es que, comparativamente, la trasformación que produce la primera revolución industrial en todos los ámbitos -donde la economía pasa de ser prácticamente de subsistencia con una producción básica, a producciones fundamentadas en la futura e inmediata comercialización; donde crecen las periferias de las ciudades con una nueva clase social, donde el comercio y con él la burguesía surge como clase dominante, frente a un previo sistema económico social absolutamente rural,…- no tiene aún parecido a las trasformaciones que estamos viviendo en la actualidad.

Si bien la incorporación de las Nuevas tecnologías, tanto a la producción, como a la vida cotidiana –incluso de menores, bien menores-  han producido algún cambio perceptible de cierta importancia, pasarán algunos años para que las estructuras económicas, políticas, culturales, sociales en definitiva, queden modificadas con absoluta evidencia. No consigo vislumbrar qué dirección tomarán las nuevas estructuras –fundamentalmente sociales-aunque podría ser posible que en el futuro próximo estemos con conexión permanente  probablemente sin necesidad de terminales físicos, donde nos diferenciaríamos por ser más o menos capaces y, por supuesto por emitir o recibir (una pequeña paranoia…). Pero, sea cual sea la dirección, es decir, su contenido cualitativo- que modificará formas, valores, costumbres, ideas,…cultura – , la dimensión cuantitativa si se intuye de peso.

¡Habrá cambios y podremos verlos con nuestros propios ojos!

Fidel Rodríguez







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