Sufrir, aprender y ganar: la receta del Covirán Granada para vencer a Alicante

Los rojinegros consiguen un triunfo vital para la consecución de sus objetivos gracias a un David Iriarte descomunal

Fundacion CB Granada - HLA Alicante
El Covirán Granada logra su primer triunfo del año | Foto: Antonio L. Juárez
Ainoa MoranoAinoa Morano
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La victoria no podía esperar más. El Covirán Granada necesitaba sumar un triunfo sí o sí. Vencer a Alicante era vital para la romper la mala racha, para seguir subiendo posiciones en la tabla y cumplir el objetivo de estar entre los cinco primeros clasificados del Grupo B, pero sobre todo, para dar un golpe de moral a la plantilla. 

Estaba claro que los errores que llevaron a los rojinegros a la derrota ante Lleida y Girona no se iban a solucionar de un día para otro. Recuperar la dinámica de competición lleva tiempo. En los primeros compases del partido, el Covirán Granada volvió a repetir todos y cada uno de los errores de las jornadas anteriores. Sin intensidad, sin acierto de cara al aro y descontrolados en las faltas. Alicante sabía dónde golpear para hacer daño. 

El conjunto visitante arrancó el encuentro como una auténtica apisonadora, no dejaban ninguna opción a los granadinos para capturar el rebote o para finalizar una jugada correctamente. Los fantasmas del pasado volvían a sobrevolar el Palacio de Deportes. Antes de este encuentro, Pablo Pin confesó en rueda de prensa que la plantilla al completo debía dar un paso adelante para cubrir las bajas de Bortolussi y Fall. El encargado de dar ese paso por él y por todos sus compañeros fue David Iriarte. El ala-pívot dio un auténtico recital de buen baloncesto y fue el encargado de llevar a sus equipo poco a poco hacia la victoria.

Con el paso de los minutos, los rojinegros comenzaban a mostrar pequeños destellos de recuperación. Alicante continuaba con una gran efectividad en su ataque y llegó a colocarse con una amplia ventaja en el marcador, pero los granadinos no se rindieron. Si algo caracteriza a este equipo es la lucha constante, el no bajar lo brazos ni siquiera cuando tu rival te está machacando. Pablo Pin paró el encuentro con 19 a 27 en el electrónico, necesitaba que sus jugadores dejasen de hacer faltas absurdas y se metiesen de nuevo en el partido. El momento de reflexión vino como agua de mayo para el Covirán Granada que con un gran esfuerzo en los minutos finales logró irse al descanso tan solo cinco puntos abajo (33-38).

Al fin y al cabo, los jugadores son pura psicología. Si un balón no entra en dos o tres ocasiones, es muy difícil que se mantenga la confianza en uno mismo. Por eso mismo, lo que esta plantilla necesitaba era solo una cosa, creer. Lo que pasa dentro de un vestuario nunca se llega a saber, pero Pablo Pin tuvo que pronunciar algunas palabras mágicas ya que lo que se vio en los siguientes minutos en el Palacio de Deportes parecía de otro mundo. 

La victoria no podía esperar más. El Covirán Granada necesitaba sumar un triunfo sí o sí. Vencer a Alicante era vital para la romper la mala racha, para seguir subiendo posiciones en la tabla y cumplir el objetivo de estar entre los cinco primeros clasificados del Grupo B, pero sobre todo, para dar un golpe de moral a la plantilla. 

Estaba claro que los errores que llevaron a los rojinegros a la derrota ante Lleida y Girona no se iban a solucionar de un día para otro. Recuperar la dinámica de competición lleva tiempo. En los primeros compases del partido, el Covirán Granada volvió a repetir todos y cada uno de los errores de las jornadas anteriores. Sin intensidad, sin acierto de cara al aro y descontrolados en las faltas. Alicante sabía dónde golpear para hacer daño. 

El conjunto visitante arrancó el encuentro como una auténtica apisonadora, no dejaban ninguna opción a los granadinos para capturar el rebote o para finalizar una jugada correctamente. Los fantasmas del pasado volvían a sobrevolar el Palacio de Deportes. Antes de este encuentro, Pablo Pin confesó en rueda de prensa que la plantilla al completo debía dar un paso adelante para cubrir las bajas de Bortolussi y Fall. El encargado de dar ese paso por él y por todos sus compañeros fue David Iriarte. El ala-pívot dio un auténtico recital de buen baloncesto y fue el encargado de llevar a sus equipo poco a poco hacia la victoria.

Con el paso de los minutos, los rojinegros comenzaban a mostrar pequeños destellos de recuperación. Alicante continuaba con una gran efectividad en su ataque y llegó a colocarse con una amplia ventaja en el marcador, pero los granadinos no se rindieron. Si algo caracteriza a este equipo es la lucha constante, el no bajar lo brazos ni siquiera cuando tu rival te está machacando. Pablo Pin paró el encuentro con 19 a 27 en el electrónico, necesitaba que sus jugadores dejasen de hacer faltas absurdas y se metiesen de nuevo en el partido. El momento de reflexión vino como agua de mayo para el Covirán Granada que con un gran esfuerzo en los minutos finales logró irse al descanso tan solo cinco puntos abajo (33-38).

Al fin y al cabo, los jugadores son pura psicología. Si un balón no entra en dos o tres ocasiones, es muy difícil que se mantenga la confianza en uno mismo. Por eso mismo, lo que esta plantilla necesitaba era solo una cosa, creer. Lo que pasa dentro de un vestuario nunca se llega a saber, pero Pablo Pin tuvo que pronunciar algunas palabras mágicas ya que lo que se vio en los siguientes minutos en el Palacio de Deportes parecía de otro mundo. 

Los rojinegros salieron a la pista con un acierto en anotación descomunal. Cualquier balón que pasaba por las manos de un jugador del Covirán Granada acababa en canasta segura. Nada quedaba de ese equipo incapaz de darle la vuelta al partido. En cuestión de cinco minutos, los granadinos firmaron un parcial de 18-1. Una auténtica barbaridad. 

El HLA Alicante solo podía ver cómo el Covirán Granada jugaba completamente a su antojo. Los de Pablo Pin se las prometían muy felices, pero aún les quedaba sufrir un poco más. Los alicantinos reaccionaron al baño que había recibido y lograron cerrar el tercer periodo con 59 a 55 en el electrónico. ¿Cómo pudo pasar esto? La concentración volvió a jugarle una mala pasada al conjunto local. 

El último cuarto fue no apto para cardíacos. Se palpaba en el ambiente la extrema necesidad que tenía el Covirán Granada de volver a la senda de la victoria. Thomas Bropleh se disfrazó por momentos de Curry para anotar todos los triples que se proponía. Iriarte siguió haciendo de las suyas, parecía que Bortolussi le había cedido el puesto de capitán. Con un triple final de Christian Díaz, los rojinegros sellaron la primera victoria del año. Los de Pablo Pin han sufrido como los que más, han aprendido de sus errores y se han llevado un triunfo merecidísimo. Los objetivos de la temporada siguen intactos. 

Ficha técnica:

Covirán Granada:  Bropleh (19), Murphy (7), Manu Rodríguez (5), Costa (19), Iriarte (22) -quinteto inicial- Germán (2), Bressan (2), Díaz (5), Pardina (3).

HLA Alicante: Pitts (4), Ortega (6), Zohore (0), Allen (3), Gjuroski (5) -quinteto inicial- Arcos (0), Llompart (13), Martínez (17), Urtasum (9), Huertas (2), Bilbao (3), Galán (15). 

Parciales: 15-17; 18-21—descanso-; 26-17;25-22. Resultado final: 84-77

Colegiados: Paula Lema, Daniel Checa y Víctor González. 

Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 16 de LEB Oro, disputado en el Palacio de Deportes







Comentarios

Un comentario en “Sufrir, aprender y ganar: la receta del Covirán Granada para vencer a Alicante

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    Luis Miguel Uribe

    Como siempre. Falta poner el RESULTADO FINAL.

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