Simbología granadinista

Ahora que cumplimos 90 años es buen momento para darle un repaso a todas aquellas cosas que representan o representaron al club de nuestros amores

1) 74-75 Gijón 5 Gr 1
El Granada 74-75 en Gijón. De pie: Izcoa, Toni, Falito, Sierra, Montero Castillo y Ederra; agachados: Santi, Parits, Dueñas, Quiles y Grande | Fotos: J. L. R,
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Ahora que cumplimos 90 años es buen momento para darle un repaso a todas aquellas cosas que representan o representaron al club de nuestros amores, es decir, todos aquellos objetos, gráficos o materiales, que son (o fueron) símbolos del GCF y con los cuales se identifica la hinchada rojiblanca, que no siempre fueron los mismos ni tal como ahora los conocemos.

Lo primero de todo fue el nombre del propio club. Nuestro equipo nació a la legalidad el 6 de abril de 1931, según consta en sus estatutos, con el nombre de Recreativo Granada, como sabemos. No obstante, el club existía ya de hecho desde 1924 y su nombre era el de Recreativo Español, pero era una sociedad que no constaba en registro alguno ni estaba federada, porque por entonces quienes la componían sólo tenían como objetivo el de la práctica del deporte puramente amateur (cabría preguntarse si los años que cumple en realidad el club no son 90, sino 97). Nueve años después de su nacimiento oficial, en agosto de 1940, la directiva decidió un nuevo cambio de denominación y la palabra Recreativo desapareció, conociéndose a partir de ese momento por el nombre de Granada Club de Fútbol.

Ese cambio de nombre trajo el de otro símbolo granadinista, el escudo en forma de bala (o de plomada masónica, según algunos), y en su parte inferior se sustituyó la sigla ‘R’, de Recreativo, por las de ‘CF’ entrelazadas, permaneciendo inalterada la ‘G’ de su parte superior, pero no se modificaron ni el diseño ni la forma del emblema. Y como desde hacía un año los colores de las camisetas habían pasado a ser rojiblancos, lo que era azul en ese escudo se tiñó de encarnado, que la palabra rojo por entonces estaba muy mal vista.

Otro cambio en la simbología del club, éste más reciente, lo observamos en la que desde muy antiguo fue la bandera de nuestro equipo. Últimamente se ha impuesto una enseña rayada en rojiblanco, pero servidor recuerda que no hace demasiado tiempo esa bandera era distinta y no tenía raya alguna, sino que consistía en un rectángulo rojiblanco dividido en dos de forma diagonal, arriba rojo y abajo blanco, y en medio, a caballo de ambos colores, el escudo. Así era por lo menos la que lucía en el viejo Los Cármenes sobre el arco principal de entrada al recinto y también la que sobre la grada de General (anteriormente sobre la de Tribuna, antes de que se construyera el segundo nivel) ondeaba junto a las banderas de los distintos equipos rivales del nuestro, siguiendo cada jornada el mismo orden que tuvieran en la clasificación. Ignoramos si alguna vez esta bandera bipartita en diagonal, que hoy parece olvidada, tuvo el carácter de oficial, pero para servidor era más bonita y original.

El himno, mejor dicho, los himnos, tampoco escapan a las variaciones. El primero que tuvo el club, el ¡Campeón!, sólo permaneció tal cual unos meses, los que transcurrieron desde que lo compusiera su autor, Luis Mejías, en enero de 1940, hasta el cambio de nombre de la entidad en agosto de ese mismo año, lo que obligó a alterar los versos que contenían las palabras ‘Recreativo de Granada’, que trocaron en aquello de “noble equipo de Granada”. Sus aires marciales suenan en cada cita en el Nuevo Los Cármenes al señalar el árbitro el final del encuentro. También suenan en cada partido los acordes del que nació en 2011, con motivo del 80 aniversario del club, el muy cantable ¡Ay, mi Granada! (Yo soy tu afición), santo y seña actual de la hinchada, que se desgañita de corazón a sus sones cuando los protagonistas salen de vestuarios. Además existen, o más bien existieron, otras dos melodías con vocación de himno rojiblanco, una de 1957 y otra de 1976, pero ningún hincha rojiblanco actual sabría tararearlas, y del segundo no se conserva ni siquiera una partitura. Todavía podríamos hablar de un quinto himno, el que compusieron con el nombre “Eterna Lucha” Los Planetas y otros músicos granadinos indie para celebrar el ascenso de 2019.

Y otra mudanza de símbolos muy significativa en la historia del club fue la del cambio de colores. Del azul y blanco, los colores del Recreativo Español (que pasaron tal cual a ser los del Recreativo Granada), al rojo y blanco. Para la historia ha quedado que fueron razones de fuerza mayor las que hicieron que se adoptaran los que desde diciembre de 1939 son nuestros colores: la escasez de todo tipo de géneros propia de la primera posguerra hizo que ni en Madrid se encontraran camisetas a rayas azules y blancas, o que las que les ofrecían no gustaran a los directivos comisionados en la capital, que se volvieron de los madriles con una equipación completa a base de camisetas rojiblancas, pantalones azules y medias negras con vuelta blanca. Como de esa guisa a nuestro equipo le fue de maravilla, es de suponer que a nadie se le ocurrió reivindicar la vuelta a los orígenes, y rojiblancos nos quedamos para los restos, con la única modificación a partir de 1973 del cambio en el rayado de vertical a horizontal. Los pantalones siempre fueron azules, con variaciones en el tono, más oscuros o más claros. En cuanto a los escarpines, originariamente fueron negros, pasando a ser blancos ya en la década de los cincuenta, usando en algunas temporadas medias rojiblancas a rayas horizontales.

El azul y el blanco fueron declarados oficialmente los colores del club por la directiva de Gabriel Morcillo en 1933, pero, curiosamente, con camisetas azules y blancas sólo se pudo ver a nuestro equipo una temporada, la primera, 1931-32, con las mismas equipaciones que se heredaron del antecesor Recreativo Español. En la siguiente temporada el Recreativo Granada, vistió camisetas rayadas rojas y blancas, lo que se puede constatar acudiendo a las crónicas periodísticas de sus partidos; se ve que las azules y blancas primeras estaban ya muy gastadas o que algunas se habían perdido y, seguramente, en los comercios granadinos que vendían artículos deportivos no se encontraron otras iguales, por lo que se apañaron con las rojiblancas. Las siguientes temporadas de antes de la guerra, de 1933 a 1936, cuando empezó a conocérsele como ‘el once fantasma’, en las pocas fotos que se conservan vemos a nuestro equipo siempre en indumentaria no rayada, bien con unas camisetas oscuras con cuello blanco que sabemos que eran rojas, bien en otro tono más claro (azul celeste), o bien de blanco entero y, aunque no lo sabemos con seguridad, intuimos que tanto cambio obedece a la misma razón, es decir, que en los comercios granadinos del ramo en los años treinta no había lo que se necesitaba en el momento en que se necesitaba (o su precio era prohibitivo para nuestro club, que también puede ser) y se apañaban con lo que buenamente se podía encontrar o se podía pagar.

Otros colores también han sido los nuestros, como todos los equipos cuando se enfrentan a otro que viste igual o parecido. La camiseta blanca entera fue la que antiguamente más veces vistió a nuestro equipo cuando había que variar la indumentaria, y también en los cuarenta, cincuenta y sesenta fue habitual que en sus visitas a los dos Atléticos o a algún campo de segunda con coincidencia de colores, se usaran las blanquiazules del filial Recreativo. Camisetas rojas o azules también cumplieron en muchas ocasiones la función de segunda equipación, y más modernamente se ha incorporado el negro. El verde se usó bastante menos; que yo sepa, sólo en una temporada, a finales de los setenta.

Pero el color que apenas ha usado el equipo en sus noventa años de vida es el amarillo. Que sepamos, en los algo más de 3.500 partidos oficiales disputados hasta la fecha, sólo en dos ocasiones salió al campo el Granada luciendo camisetas de color amarillo; la primera, en un partido de máxima categoría, fue en época ya tan lejana como 1943, en la jornada 10, para recibir en Los Cármenes al Atlético Aviación, porque por entonces era el local el que se cambiaba. La otra es bastante más reciente y fue en un partido de 2ª B, el de la jornada 31 de la temporada 2006-07, en el pueblo sevillano de Alcalá de Guadaira, pero en esta segunda ocasión lo de vestir de amarillo no fue voluntario sino a la fuerza, porque el árbitro no admitió el rojiblanco y hubo que recurrir a las camisetas prestadas de la segunda equipación de los locales. Los dos partidos se perdieron (2-3 y 1-0).

Y es que está visto que el amarillo es gafe para el Granada. En la tercera equipación de la temporada actual no es el principal color, pero esas mangas y esas medias, tan amarillas, para servidor que traen el maleficio. Vistiendo de esa guisa, y van ya cinco partidos, sólo ha sido capaz el Granada de sumar un punto, en el campo del Levante, los demás fueron derrotas: en Wanda-Metropolitano, Ipurua, El Sadar y San Mamés, partidos que, salvo el de Bilbao, tienen en común, además de la derrota, la pésima imagen ofrecida por los de Diego Martínez, hasta tal punto que parecían los nuestros vencidos de antemano. Yo creo que esa equipación debía de haber sido retirada y destruida tras el escardón recibido del Atlético de Madrid el día de su estreno, y no tanto porque está visto que trae el cenizo, también y mucho más importante, por lo feísima que es. Apuesten ustedes a que la mayor parte del stock que guardan las tiendas oficiales de estas camisetas de respeto se va quedar en sus percheros.

Tira de Maolico Hincha en ‘Ideal’ sobre el Granada 2-3 Atlético Aviación.







Comentarios

2 comentarios en “Simbología granadinista

  1. Avatar for GranadaDigital

    José Luis Entrala

    Amarillo estoy…pero de envidia sana, al leer este estupendo conjunto de pequeños detalles que atesoras sobre el Granada C.F. Y te lanzo un reto; averiguar cuando dejó de ser obligatorio el saludo brazo en alto de jugadores y espectadores antes de empezar el partido y que el árbitro lanzara los gritos de ¡España una! ¡España grande! ¡España libre! ¡Viva Franco! ¡Arriba España! Que eran coreados con entusiasmo por el público presente.

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      JL Ramos Torres

      Si mis datos no están equivocados, dejó de ser obligatorio lo de los brazos en alto y lo de los “himnos patrióticos” en 1945, así el primer partido que se jugó en Los Cármenes sin esa parafernalia fue el primero de la temporada 45-46, 23 de septiembre de 1945, día de la procesión de la Virgen de las Angustias, primer partido asimismo de segunda división después del primer descenso de la historia, que acabó Granada 4 Real Sociedad 1.
      Gracias por tu comentario, tocayo y maestro.

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