El sexo en los tiempos de Covid-19

La psicóloga y sexóloga granadina Teresa Luz Martín explica cómo se están viendo afectadas por el coronavirus las experiencias sexuales

Entrevista a Teresa Luz Martín
Teresa Luz Martín, psicóloga y sexóloga granadina | Foto: Antonio L. Juárez / GD
Rosa NúñezRosa Núñez
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La sexóloga granadina Teresa Luz Martín atiende a la llamada de GranadaDigital para contar cómo está afectando la pandemia de coronavirus a las experiencias sexuales y a las relaciones sentimentales. Doctorada en psicología por la Universidad de Jaén en 2015 y Máster en sexología clínica y terapia de pareja, se dedicó durante varios años a la investigación y a la docencia en la institución jiennense. Esta etapa le aportó una visión científica de los fenómenos humanos. Tras ese tiempo, se ha dedicado plenamente a la práctica de la psicología clínica, trabajando a nivel privado, asesorando tanto a personas con problemas psicológicos como con terapia sexual a parejas. Además, Martín trabaja con diferentes colectivos impartiendo talleres, seminarios y charlas de psicología, en general, y de sexualidad, en particular. Su próximo proyecto es crear un blog de divulgación en Internet.

Pregunta (P): ¿Cómo se está ligando en estos momentos tan difíciles?

Respuesta (R): La pandemia está condicionando las relaciones ahora mismo, sobre todo entre quienes no tienen una pareja estable. Durante esta emergencia de salud pública, muchas personas se han planteado abstenerse de conocer gente nueva y evitar el sexo hasta que todo pase. Con total seguridad, las relaciones esporádicas y la búsqueda de nuevos contactos para mantener encuentros sexuales casuales o incluso para iniciar una relación sentimental han disminuido por miedo al contagio. Las parejas de larga duración que, además son convivientes, han podido mantener cierta normalidad en este aspecto. Otras parejas a las que la crisis sanitaria ha sorprendido separadas han tenido que reinventarse para mantener relaciones sexuales. En general, la mayoría de la población entiende en estos momentos que las decisiones relacionadas con la espera sexual deben tomarse con mucha precaución, considerando tanto las necesidades propias como el riesgo para la salud individual y comunitaria.

P: ¿Cree que se están dando menos relaciones sexuales también entre parejas convivientes por miedo a contagiar al otro?

R: En general, cuando se trata de parejas estables, se ha mantenido una cierta normalidad, siempre y cuando sean personas que no estén especialmente expuestas al virus como los sanitarios, y no hayan notado ningún síntoma. Los cambios se están observando sobre todo en las personas que no tienen una pareja estable o que estaban buscando relaciones esporádicas o que deseaban tener pareja, pero ahora mismo tienen claro que no es el momento de iniciar esta búsqueda.

P: Antes era muy típico ligar en las discotecas, pero ahora ya es impensable. ¿Cree que hay personas que se siguen arriesgando a tener relaciones sexuales con desconocidos?

R: Las autoridades sanitarias han facilitado consejos y estrategias para reducir el riesgo de contagio. Entre ellas, se han recomendado por ejemplo los encuentros sexuales virtuales (sexting). Se están buscando sobre todo relaciones por vía virtual. Los jóvenes son los que utilizan con mayor frecuencia las herramientas tecnológicas para realizar intercambios de índole sexual, aunque al rededor del 70 % de los españoles declaran haber practicado algún tipo de juego erótico online durante el confinamiento. La venta de juguetes sexuales para la autoestimulación o de control remoto a través de aplicaciones móviles para parejas separadas (que es otra de las recomendaciones que se han hecho como práctica segura) también han aumentado considerablemente, así como el consumo de pornografía. Pero en general, para ligar se ha observado un aumento de las relaciones y contactos virtuales, lo que se prevé que va a ser una constante, al menos mientras dure la desconfianza. Sin embargo, creo que esta crisis está aportando un valor a la pareja estable que puede aportarnos ayuda en los momentos difíciles, y al acercamiento a los demás, buscando no tanto el sexo, sino el apoyo emocional. Creo que estamos empezando a buscar más estabilidad en las relaciones. Este cambio de tendencia se ha notado por ejemplo en las suscripciones a las plataformas de citas, que en los inicios de la pandemia descendieron por las dificultades para llegar a encuentros físicos, pero que conforme avanzaba el confinamiento han resurgido ya no tanto con el objetivo de ligar, sino de simplemente hablar, sentirse acompañados, apoyarse en otras personas para aliviar el estado del estrés emocional.

“Esta crisis está aportando un valor a la pareja estable que puede ayudarnos en los momentos difíciles”

P: ¿Cómo se controla desde estas plataformas que los usuarios no sean positivos en Covid-19?

R: Si se toma contacto después no es responsabilidad de la plataforma, es un acuerdo privado. Hay una desconfianza clara de momento. Las autoridades sanitarias recomiendan reducir al máximo los contactos con personas no convivientes. Si aun así se mantienen contactos o relaciones nuevas, antes de intimar hay que hablar abiertamente sobre posibles factores de riesgo y asegurarse cada uno de que no se hayan tenido síntomas en las últimas semanas, y por supuesto extremar las precauciones. Hay personas que piden los resultados de pruebas diagnósticas para tomar decisiones relativas a contactos íntimos. El riesgo se multiplica según el número de personas con las que se mantengan relaciones sexuales. Si al menos no se reduce el contacto a una persona en exclusiva, que se haga a un grupo reducido con las que se mantenga un contacto seguro. Esta es la teoría, pero depende de cada persona que se haga así. Yo estoy segura de que ahora hay mucho miedo a lo desconocido, y por eso es tan importante la información. La gente no sabe, y esto es un error, que se han publicado desde los organismos sanitarios guías para mantener relaciones sexuales de forma segura, pero creo que no se le ha dado la difusión suficiente. Por las redes circula información, como recomendaciones sobre prácticas seguras, que la gente ha tomado como anécdotas o información que procede de fuentes poco fidedignas. Pero esto no es verdad, pues hay medidas profilácticas publicadas en un documento de la Escuela de Salud Pública de Barcelona, como evitar los besos y usar mascarilla durante los encuentros sexuales, lavarse bien antes y después, desinfectar los juguetes sexuales, mantener las relaciones en lugares bien ventilados. En la guía de la que hablaba antes también recomienda el sexo sin contacto físico, como la masturbación personal, el visionado de vídeos eróticos, el sexting. También está la opción de adoptar otra variedad de posturas en las que no se esté cara a cara: en las redes sociales se ha hecho viral el llamado ‘coronasutra’, un compendio de posturas sexuales para mantener el distanciamiento de más de metro y medio entre las bocas. Esto es algo que, para mí, no es apto para todas las edades y que resulta en la práctica difícil de cumplir.

P: ¿Cree realmente que hay personas que mantienen relaciones con la mascarilla puesta?

R: Esto es muy interesante. Al final, la cuestión es: ¿Es posible disfrutar de un sexo placentero cuando tenemos que estar autoprogramados de esta manera tan artificial? Desde mi punto de vista, el sexo es una actitud de libertad y despreocupación. Así que ante esta situación resulta difícil abandonarse a una experiencia erótica si se afronta con estrés y enfocándolo de una manera muy cognitiva y poco emocional. Es probable que se bloquee la misma respuesta sexual por mecanismos puramente fisiológicos y por otros factores psicológicos y conceptuales. La sexualidad requiere un ejercicio de relajación y cuando tomamos medidas como no besarnos, ya no estamos hablando de relaciones afectivas. En nuestra cultura, el beso es el inicio de ese contacto y de la atracción sexual. Aparte de eso, no sólo necesitamos sexo; también necesitamos el contacto y la comunicación afectiva, y estas medidas profilácticas hacen que todo sea muy automático. Con lo cual, yo tengo mis reticencias; esto es más un sucedáneo que lo que buscamos cuando tenemos un contacto íntimo con una persona.

P: ¿Será entonces el sexo a partir de ahora más innovador y creativo?

R: Sí, creo que las tendencias van por ahí. La recomendación más sensata hoy en día, y creo que lo será durante mucho tiempo, es no relajar nuestras costumbres, por lo que se prevén cambios duraderos en nuestra manera de relacionarnos, sobre todo si no tenemos pareja estable, aunque siempre habrá personas desbocadas que no hagan caso a las medidas preventivas. Ahora hay otras maneras de crear intimidad con las parejas, incluso a distancia. Estamos en una época propicia para explorar una erótica más creativa y global, más rica en matices, y sobre todo para cultivar una manera de relacionarnos más afectiva.

“Estamos en una época propicia para explorar una erótica más creativa y global”

P: ¿Cree que dentro de un tiempo se volverá a la sexualidad que ya se conocía o nos quedaremos en ese punto más creativo?

R: A mí me parece que estos cambios van a ser duraderos. Recordemos lo que ocurrió con el VIH, que tuvo un gran impacto en la sociedad, sobre todo en los grupos de riesgo, y creó una gran conciencia de la necesidad de protegerse. En otros casos, a pesar de las diferentes campañas de concienciación, la sociedad ha tendido a relajar sus medidas de protección, como ha ocurrido con las infecciones de transmisión sexual. Aquí las cifras son altísimas: la OMS alertaba de que ha habido más de un millón de contagios diarios en 2019. Entonces, creo que esta situación va a traer un cambio de conciencia, que el mundo tal y como lo conocemos puede descarrilar. El individualismo confortable en el que nos habíamos instalado ya no nos sirve; tal vez esta experiencia nos empuje a reordenar un poco nuestra pirámide de necesidades y nos dote de una mayor conciencia social. El tiempo dirá.

P: En relación a las charlas que imparte sobre salud sexual, y con respecto a la juventud, de la que siempre se dice que les falta conocimientos sobre sexualidad, ¿cree que, ahora más que nunca, se deberían tratar más estos temas con este colectivo?

R: Sí. Hay muchísima información y creo que este es precisamente un problema. Hay tantísimos datos, que a los jóvenes les cuesta discernir entre la información veraz y la que circula por las redes sociales, que muchas veces no es fidedigna. Paradójicamente, hoy en día, los jóvenes tienen más conocimiento que ninguna generación anterior sobre la sexualidad; conocen los riesgos, pero existe claramente una falta de conciencia. Las instituciones públicas han hecho un gran esfuerzo por prestar educación sexual a los jóvenes, pero es cierto que una gran parte de ellos corre riesgos innecesarios porque no toman las precauciones debidas. Pienso que esto es difícil de analizar y es un poco responsabilidad de todos, a nivel social, institucional, de padres, de escuelas… Creo que no existe la implicación ni la coordinación necesaria entre todos, para que los jóvenes actúen de una manera coherente con la información disponible.

 







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