El sector agroalimentario alza la voz: “Queremos que la ciudadanía se identifique con nosotros”

Fulgencio Torres, representante de las cooperativas granadinas, señala que es la gran distribución la que hace negocio con los precios

Fulgencio Torres
Fulgencio Torres, junto a un 'roll up' de las Cooperativas Agroalimentarias de Granada.
Sergio Rodríguez AcostaSergio Rodríguez Acosta
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El sector agroalimentario es uno de los sectores, otro más, que está siendo duramente castigado por la pandemia, pero sus lamentos vienen de mucho más atrás. Los márgenes de beneficio de los productores llevan años estrechándose más y más, pero la situación está tornando a peor. Hablamos con Fulgencio Torres, presidente de las cooperativas agroalimentarias de Granada, que nos detalla cómo se vive desde dentro la crisis del sector primario.

“Todo el mundo que trabaja es para ganarse la vida”, declara Fulgencio, que relata que esta situación viene de muchos antes. Cabe recordar que antes de la llegada de la pandemia a España, los agricultores y ganaderos estaban manifestándose en las calles pidiendo que los precios no estuviesen nunca por debajo de sus costes de producción. “Hemos estado al pie del cañón produciendo porque entendíamos que era nuestra obligación”, explica el representante, que agrega que desde el sector “queremos que la ciudadanía se identifique con nosotros y nos entienda”.

El también presidente de la cooperativa El Grupo señala que no se deben subir los precios a los consumidores, pues es la gran distribución la que está haciendo negocio. Fulgencio sostiene que la unión es la clave para que las condiciones mejoren y se solucionen problemas estructurales que tienen a muchas personas del mundillo apuradas económicamente debido a los márgenes actuales de beneficio, que son muy finos.

Hace poco, un vídeo de agricultores tirando pepinos en el municipio de Carchuna se expandió por las redes y los grupos de WhatsApp. La cara visible de las cooperativas agroalimentarias granadinas no cuestiona las intenciones de sus compañeros de oficio, pero explica que “no son las formas”. “Hay familias que están pasando hambre. Es mejor retirar el producto y darlo a un banco de alimentos”, manifiesta.

La tormenta perfecta contra el pepino

Fulgencio califica como “tormenta perfecta” la situación del pepino como producto. El caluroso clima ha propiciado que otros países, habitualmente compradores en esta época, hayan tenido producción propia. Por otro lado están los cierres de la hostelería y la entrada de producto de terceros países que no compiten en las mismas condiciones que los agricultores españoles. Todo esto tiene como resultado final que el precio del pepino esté muy por debajo de los 0,40 céntimos/kilo que cuesta producirlo, pues muchas personas del sector no han logrado cubrir costes.

“Si hay excedente no puede entrar producto de terceros países”, defiende Fulgencio, que dice que la pandemia es el mejor ejemplo para entender lo importante que es tener alimentos propios cultivados/criados en España. “Una dependencia de terceros países puede pasar factura”, argumenta. El representante apostilla que estos competidores “no cumplen con las normativas europeas, lo cual no aporta unas garantías mínimas para el consumidor final.

Fulgencio afirma que “llega la hora de la verdad”, en la que se debe saber “si nuestros gobernantes quieren cuidar el sector primario de Europa”, pues esto puede condicionar los planes de generaciones futuras. El portavoz apela a la unidad y a la sensatez para llegar a acuerdos entre los productores para defender sus intereses, aunque asegura que lo primero debe ser siempre la preocupación por ser competitivo y no ser avaricioso. “Queremos que nos protejan, pero tampoco que nos blinden”, detalla. Por último, Fulgencio espera que el frío ayude a que los precios suban para salvar la campaña lo máximo posible.







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