Rosa, la abuela coraje que lucha para que su hija y sus cuatro nietos no sean desahuciados

"Hemos perdido la dignidad de ayudar y ahora mi hija se ve en la calle"

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Rosa y sus cuatro nietos, de entre cinco y ocho años, piden a bancos, ayuntamiento y Servicios Sociales la posibilidad de pagar un alquiler reducido, adaptado a sus necesidades, para no verse en la calle | Foto y vídeo: Javi Gea
Ángeles LópezÁngeles López
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Rosa Maya Heredia es una granadina, residente en Atarfe, que se encuentra desesperada e impotente ante la situación que sufren su hija y sus cuatro hijos. ‘Abuela coraje como tantas otras’, se define esta mujer que, entre lágrimas al abrazar a sus nietos, explica a este medio que está luchando y va hacer todo lo que esté en su mano para solucionar la situación de su hija y no verla en la calle, “que me quede yo fuera, pero a mis nietos que les permitan tener un presente y un futuro dignos”, dice emocionada.

Este próximo mes de septiembre se inician los trámites para que se produzca el desalojo de la casa que, actualmente, está okupando en Atarfe su hija desde hace tres años. Según sus palabras, “nos hemos visto obligados a estar en esta situación ya que nadie nos tiende una mano para ayudarnos”. Reclama una solución para poder seguir viviendo ‘legalmente’ en la vivienda en la que se encuentran o que les ofrezcan otra por la que pueda pagar una cantidad reducida, adaptada a los ingresos que ahora mismo tienen para “sobrevivir”, dice la mujer. Entre los pequeños, cuyas edades van de los cinco a los ocho años, se encuentra una menor con minusvalía. Por esta circunstancia, la hija de Rosa al menos puede contar con una subvención de 400 euros. Pero no es suficiente.

Se trata de una propiedad de los denominados ‘fondos buitre’, la cual “tuvieron que okupar ante la negativa de organismos, Ayuntamiento y Servicios Sociales de ofrecerle un alquiler social”; por lo que tienen que afrontar los pagos con los ingresos justos que están recibiendo. “Es necesario ver la otra cara de los llamados ‘okupas’, porque no todos queremos el camino de la ilegalidad. Hay que estudiar cada caso y yo estoy dispuesta a pagar un alquiler reducido para regularizar esta situación”, afirman a este periódico desde fuera del inmueble. La propiedad, con algunos desperfectos y un frondoso árbol a la entrada, cuenta que estaba completamente deshabitada y sin signos de ocupación y en estado de deterioro. La chica afectada con la ayuda de sus hijos y de su madre, la ha adecentado porque, reitera, “tengo interés en no perjudicar a nadie y mantener a mis pequeños en un ambiente lo más agradable posible y en buenas condiciones. Ahora puedo darles de comer, pero no sobrevivir”.

La joven, de unos 20 años de edad, tilda su situación de “injusticia” y cree que está pagando los platos rotos de la mala gestión gubernamental con respecto a los desahucios. Por su parte, Rosa asegura haber hablado directamente con el alcalde de Atarfe, Pedro Martínez, para exponerle personalmente el “panorama desolador” que sufren. Asimismo, cuenta que acudió a la trabajadora social correspondiente y a distintas inmobiliarias de la localidad y de otras cercanas para solicitar una vivienda de alquiler o de protección oficial. Según afirma, le solicitan un avalista y una nómina fija para poder firmar el contrato, requisitos que no pueden cumplir y que hacen aumentar su desesperación. “No tenemos pensada otra opción porque ya no sabemos a dónde acudir”, dice Rosa.

Tal y como relata la familia, los residentes del barrio no han tenido problema en aceptarlos como vecinos, “ya que no somos conflictivos”, afirma Rosa. Tampoco el presidente de la comunidad de propietarios, con el que, asevera ella, ha existido una buena relación durante este tiempo. GranadaDigital ha hablado también con el abogado de la plataforma Stop Desahucios, Pepe Iglesias. Ratifica que “la vivienda procede de esta ‘adquisición rentable’ para los bancos y Rosa está luchando para conseguir una solución ante el inicio en breve de los trámites de este proceso. Ha estado paralizado por la situación de pandemia y ahora se retoma a principios de este septiembre”, afirma.

Rosa ya pasó por esta situación tras ser “expulsada” de la casa que tenía en la localidad de Jayena, de la que le han quedado deudas a día de hoy. Motivo por el que no puede prestar más ayuda a su hija, excepto su “lucha, coraje y la esperanza de que se puede sembrar un buen futuro, sobre todo para los niños, que tienen una vida por delante”. También afirma que han movido todos los papeles necesarios y que la ‘legalidad’ de sus intenciones va implícita en su lucha. A la entrada de la casa, Rosa juega con sus nietos porque, aunque conscientes, trata de “este mal que nos están haciendo les afecte lo menos posible”, cuenta entre lágrimas. Además, explica a GranadaDigital que su hija solo la tiene a ella y que no tienen más ayuda de familia, aunque se sienten arropados por el vecindario, conocedor de su situación.

Ambas mujeres afirman que, aunque no sepan a dónde más acudir y que no tengan una alternativa pensada en los días que quedan para cerrar agosto, no tienen más motor que los cuatro menores. “Que nos digan qué tenemos que hacer y nosotras lo haremos, pero espero que mis palabras remuevan conciencias y ablanden corazones. Es lo único que me queda”, suplica Rosa.





Comentarios

3 comentarios en “Rosa, la abuela coraje que lucha para que su hija y sus cuatro nietos no sean desahuciados

  1. Pobre familia , conocemos el caso que quieren negociar con halla el banco que lleva la casa quieren un alquiler y halla no se lo da tampoco les ayudan servicios sociales esto es indignante

  2. Pienso que si la casa es de banco y estaba abandonada y cerrada no entiendo la negatividad de no ponerles un alquiler.Nadie deberia de verse sin techo y ellas no se niegan a pagar

  3. Pobre familia pienso que si la casa estaba abandonada y es de banco no se porque se niegan a negociar si ella lo que pide es en alquiler

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