Retiran la campana de la iglesia de Santo Domingo, que llevaba año y medio sin funcionar

La reparación será costeada por la parroquia y los trabajos durarán unos dos meses

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La campana, durante el proceso de ser retirada de la espadaña de la iglesia | Foto: GD
Guillermo OrtegaGuillermo Ortega
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Con mucho cuidado, como deben hacerse estas cosas, y ayudados por una grúa de considerables dimensiones, operarios del Ayuntamiento de Granada han retirado a primera hora de la mañana de este jueves 5 de agosto la campana que corona la espadaña de la iglesia de Santo Domingo, en pleno corazón del barrio del Realejo. A las 8,15, la campana ya no estaba en su sitio de siempre, sino en un camión que la transportó hacia el lugar donde será reparada.

El arreglo era necesario porque estaba muy deteriorada. Según Alejandro Corral, directivo de la Asociación de Vecinos del Realejo, llevaba bastante tiempo estropeada pero su estado empezó a revestir realmente gravedad hace cosa de un año y medio, hasta el punto de que la parroquia decidió que dejara de sonar. Más que nada, por el peligro de derrumbe que eso acarreaba.

Ahora, el campanario está vacío y así permanecerá aproximadamente un mes, o quizás dos. Es el tiempo que llevará el arreglo de la emblemática figura, para la que se asegurará un sistema de sujeción al campanario que haga posible que pueda volver a tañir sin problemas. El coste de esta operación corre a cargo de la parroquia.

Otro momento de la retirada de la campana | GD

La iglesia de Santo Domingo es, desde el punto de vista arquitectónico y escultórico, una de las más valiosas de cuantas hay en Granada. En su parte lateral se aprecian elementos góticos (las típicas gárgolas) de gran valor, la fachada principal es de estilo renacentista y tiene como principales focos de atracción las columnas, coronadas con las iniciales de los Reyes Católicos, y la pintura que representa una hornacina de la Virgen del Rosario, a la que está consagrado el templo.

Dentro, lo más interesante es sin duda el retablo que conduce al camarín de la Virgen, repleto de imágenes de ángeles y querubines. Y el camarín en sí es una auténtica joya digna de ser visitada para una iglesia que es, además, el epicentro del barrio cuando llega la Semana Santa, puesto que alberga tallas de gran valor artístico que se procesionan durante esos días.

 

 



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