Maestra en un pueblo con restricciones y madre en uno ‘libre’: la frontera del Covid en Granada

"Los niños son los verdaderos héroes de esta pandemia", asegura Ana, quien vive en Nívar, donde por el momento no han llegado las medidas, y trabaja en Güevéjar

Ana, junto a su marido Francisco y su hijo Eric | Foto: Ana L. P.
Miguel López RiveraMiguel López Rivera
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Como tantas otras personas, Ana López puede presumir de conocer la infancia desde su doble condición de madre y maestra de Educación Infantil. Pero esta granadina de 32 años cuenta, además, con una circunstancia particular: vive en un pueblo libre de medidas ‘anti Covid’, pero trabaja en uno de los 32 que, incluyendo la capital, sufren las restricciones impuestas desde este sábado por la Junta de Andalucía para el Área Metropolitana.

Siete minutos tarda en recorrer en coche los 3,6 kilómetros que separan Nívar -donde sigue imperando la llamada ‘nueva normalidad’- de Güevéjar, municipio vecino que, sin embargo, está obligado a cerrar bares desde las 22.00 horas, limitar aforos y -lo que más le afecta tanto a ella como a su pequeño Eric, de tres años- precintar parques.

Ana solía desplazarse cada mañana de un pueblo a otro para trabajar. Solía, sí, porque ahora ya espera a su segundo hijo. “A decir verdad ya estoy de baja”, confirma tras responder a la llamada de GranadaDigital. “No obstante voy a menudo a Güevéjar porque me he criado allí y, de hecho, mis padres siguen viviendo allí. Hoy -por este domingo- casualmente no lo he hecho, pero tengo contacto directo con mi familia y sé cómo está la cosa. Ha variado bastante respecto a antes del sábado”, explica.

Esta madre es una de tantas que aseguran no entender por qué la decisión de cerrar los parques, espacios en los que asegura que el contacto es mínimo y el espacio, al aire libre, muy amplio. No obstante, su óptica docente le permite barruntar que, como en tantas otras ocasiones en las que los más pequeños han sufrido las consecuencias indirectas del Covid-19, terminarán acostumbrándose a las nuevas normas con la misma inocencia y disciplina que hasta ahora. Por eso no duda un segundo en afirmar que “los niños son los verdaderos héroes de esta pandemia”.

Una frase tierna, pero para nada vacía de contenido: “Se está demostrando que en los colegios son muy responsables, no se quitan la mascarilla, mantienen la distancia y se lavan las manos”. “No creo que sea necesario cerrar un parque cuando, precisamente, hay aulas con más de 20 niños”, apostilla al respecto.

“Es verdad que las cosas se están poniendo feas, pero si tienen que cerrar que cierren todo y no sólo lo que les conviene a los de arriba. ¿Cómo puede ser que precinten parques mientras siguen abiertos los centros comerciales?”, se pregunta de forma retórica esta granadina, quien reitera que, en los centros de enseñanza, no sólo se pone en peligro a los críos, sino también a profesores, familiares y personal.

Pero de vuelta a su situación, Ana relata su experiencia propia y la de su marido Francisco. “En Nívar tenemos un parque donde siempre vamos las mismas personas. No somos más de cuatro madres o padres. Allí no tenemos ningún miedo, el parque se desinfecta todos los días”, abunda antes de razonar que, “si bien es verdad que en Granada hay más gente en los parques, también son mucho más grandes, lo que hace que el contacto sea mínimo. Hay espacio de sobra para todos”.

Al no haber medidas de confinamiento, esta madre puede cruzar la ‘frontera Nívar-Güevéjar’, cargada siempre de cierto pique sano y ahora marcada por las restricciones, cuando lo desee y por el motivo que quiera. Al menos, de momento. Aun así no lo ha hecho, “aunque mi madre dice que se está notando mucho el cambio”.

Si su sentir resume el de muchas madres, como docente considera que el clima de opinión mayoritario del gremio también coincide con el suyo. “Como profesora opino igual. Exactamente lo que piensan todos los docentes. Hay colegios que han podido dividir clases y otros que no. Los niños de tres años, por poner un ejemplo muy evidente, lo están cumpliendo todo”.

Ana podrá seguir yendo al parque con su marido y su pequeño Eric. Próximamente también con su segundo hijo. Eso sí, en Nívar. En Güevéjar tendrá que esperar. Pero a los niños y padres de este municipio y los otros 31 afectados por las restricciones les manda un mensaje: “Lo van a superar bien como han superado todo este periodo de tiempo. Ya lo he dicho, son los auténticos héroes y los más campeones de la pandemia“.







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