Raúl Ortiz, tras acabar su primer Dakar: “Queremos volver y luchar por algo más”

El copiloto granadino ha conseguido finalizar su primer Dakar pese a un accidente en la última etapa que casi le deja fuera de la carrera

Raul Ortiz copiloto del buggy en el Dakar 2021 en Arabia Saudi
Raúl Ortiz posa con su medalla del Dakar | Foto: Antonio L. Juárez
Jero CameroJero Camero
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Hay experiencias que nunca se olvidan y participar en un Dakar es una de las más grandes. Eso es lo que opina Raúl Ortiz, copiloto granadino que este año se ha estrenado en la prueba de motor más dura del mundo y ha vivido sensaciones que ya está deseando de volver a repetir.

En estos tiempos de pandemia todos hemos soñado en algún momento con poder irnos a algún lugar lejano y escapar de la realidad durante un tiempo. Ortiz lo ha conseguido durante casi dos semanas en Arabia Saudí, donde ha conseguido completar el Dakar junto a su piloto, el valenciano Pablo Olivas.

“Ya sabía que el Dakar era duro, pero una vez que estás dentro te das cuenta de que es aún más”, nos comenta el copiloto a GranadaDigital. Han sido un total de doce etapas en las que han sufrido innumerables averías y roturas, sobre todo en la 11, cuando estuvieron a punto de quedarse fuera de la carrera.

Pero la perseverancia y las ganas de finalizar pudieron con el desierto arábigo. “Tuvimos un accidente a 100 kilómetros de meta y el coche de asistencia tardó más de 4 horas en llegar. Psicológicamente te derrumbas, incluso la organización nos pidió que nos retiráramos porque la zona era peligrosa”, narra Ortiz.

Al final hubo final feliz, aunque sufrido. Ortiz y Olivas llegaron al amanecer a la meta y tan solo pudieron dormir un par de horas antes de encarar la última etapa. Otros 400 kilómetros por la vastedad de Arabia Saudí con un coche que en cualquier momento podía decir adiós de forma definitiva.

“Si ya de por sí es una prueba dura, nosotros lo hemos hecho más dura todavía”, comenta el copiloto, que se inició desde pequeño en los deportes del motor acompañado de su padre. Eso sí, a pesar de todas las penurias que tuvieron que pasar durante los 13 días de prueba, contando el de descanso, Raúl no tiene duda de que repetirá la experiencia.

Y es que el Dakar no solo es una carrera de 12 etapas. Los equipos que en ella participan necesitan mucho tiempo para preparar un evento de estas magnitudes. Más allá del entrenamiento al que tengan que enfrentarse los pilotos y copilotos, la estructura que requiere montar un proyecto de tal envergadura requiere, además de tiempo, de mucho dinero.

“Sin tener un grupo que te apoye, el presupuesto para poder completar la carrera es de unos 250.000 euros aproximadamente. Nosotros hemos tenido patrocinios muy buenos que nos han ayudado mucho”, relata. Uno de ellos fue el Patronato Provincial de Turismo de la Diputación de Granada, que apoyó a ‘Automotor 4×4’ en su aventura.

El tiempo pasa deprisa y Ortiz ya sueña con el siguiente paso: “Pablo quiere volver y la primera opción va a ser él. A ver si con un poco de suerte encontramos alguien que quiera patrocinar algo más y podamos luchar por alguna cosa más“.

Solo el haber acabado un Dakar es uno de los mayores logros que hay en el mundo del motor. Su extrema dureza, que se ha cobrado la vida de 26 participantes (en su mayoría motociclistas) desde 1979 y también de varios aficionados, la convierte en un arma de doble filo, pero no echa para atrás a los más ávidos de aventuras. Raúl Ortiz es uno de ellos y en 2022 quiere volver a dar guerra desde dentro de un coche.







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