La mayoría de izquierdas murió en la orilla: Cuenca buscará un gobierno “sin cordones sanitarios”

La euforia se hizo agridulce en una noche marcada por la ausencia de pactos claros entre partidos | Ciudadanos decidirá si es posible la reelección del alcalde socialista o si por el contrario volverá a la oposición

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El alcalde de Granada fue recibido entre vítores en el Hotel San Antón de Granada | Foto y vídeo: Dani Bayona
Álvaro HolgadoÁlvaro Holgado
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Paco Cuenca entró en al Hotel San Antón a eso de las 12. El ‘alcalde anticorrupción’, que saliera aupado por toda la oposición del consistorio granadino ante un Torres Hurtado indeleble hasta ese momento y que sólo salió del ayuntamiento granadino cuando fue esposado. Caminaba escaleras arriba, entre vítores de los suyos, tras dos años de mandato, convencido de que su modelo de ciudad ha trascendido, por fin, entre los granadinos.

No en vano, el alcalde ha conseguido la victoria del PSOE tras 30 años de hegemonía popular en los comicios municipales. La historia, aún así, se repite. Cuenca tendrá que pactar y no precisamente con su aliado natural, la izquierda alternativa de Podemos-IU-Adelante de Cambril. De los 13 concejales que se prometían al inicio del escrutinio, se paso finalmente a 10. Cambril perdía por su parte otro concejal y se quedaba con 3, este se lo llevaba VOX y devolvía el baile de bloques a un escenario conocido. La única posibilidad de que el PSOE se mantenga en el poder, en estos momentos, la tiene Ciudadanos. Los 4 concejales naranjas habrán de pensar bien dónde se quieren colocar. Después de todo el viaje, Luis Salvador decidirá de nuevo su suerte, a la que Cuenca no ha puesto ambages ni “cordones sanitarios”.

Fueron estas, de hecho, sus primeras palabras sobre el escenario, antes incluso de la cortesía hacia los apoderados. La euforia de la victoria transitaba hacia una cuestión práctica con la velocidad propia de este tipo de noches electorales, tan vividas desde dentro como aborrecidas desde fuera. Así las cosas, el alcalde marcaba terreno, erigiéndose como único candidato legítimo. “Se trata de una satisfacción histórica, hemos superado a la segunda fuerza política en más de 10.000 votos”. La afirmación, claro está, llevó casi al borde de la exhalación a sus compañeros y trabajadores del partido, que tanto han labrado durante estos casi 6 meses de continua campaña.

La insistencia en el proyecto para Granada que el gobierno socialista ha planteado a lo largo de estos dos años no es baladí. La retahíla de adjetivos que configuraban en los discursos del alcalde a Granada como “la ciudad de la ciencia, la cultura, la música o la literatura” buscando la internacionalización y la posición global de todas ellas han sido el núcleo de cara al ciudadano de a pie. Si evitar la “vuelta a la corrupción” es la primera piedra sobre la que Cuenca pretende edificar su relación con el partido naranja, desde luego su visión de una Granada “más abierta” fue una baza imposible de esconder en el discurso posterior a este 26 de mayo.

Mientras pisaba el terreno escénico con una sonrisa repleta de cansancio, prometió no interponer “muros” en la ronda de contactos que comenzará esta semana.  Entre las únicas condiciones, la persistencia en la “honestidad”. El guiño, a caso hecho, pretendía, como no podía ser de otra manera, dejar a un lado al Partido Popular de Sebastián Pérez, a la postre, el alcaldable más evidente , viendo la actual relación de fuerzas que han nacido de estos comicios.

La “cercanía” y la “buena gestión” sobre las que Cuenca ha creado su aval político, son sin duda algunas de las claves con las que querrá marcar la diferencia con respecto a Pérez. “Vamos a hacer posible que esta ciudad siga funcionando”. Toda una declaración de intenciones para volver a ocupar un Ayuntamiento necesitado de una estabilidad que por ahora no le regalan sus electores, mucho menos sus políticos. La mala salud de las arcas municipales y la deuda acumulada parecen un mal aviso para la inoperancia y un reclamo para el pacto y el entendimiento más allá de las siglas. El primer movimiento de Cuenca parece haber quedado claro. Le toca a Ciudadanos.



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