Política en tiempos de crisis

Granada.- La UGR ofrece al estudiantado préstamo de ordenadores para el seguimiento de la docencia online
Imagen de una mujer trabajando con un ordenador portátil | Foto: Archivo GD
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El pasado miércoles comenzó el cierre de la actividad “no esencial” y las nuevas medidas dictadas por la Junta de Andalucía para hacer frente a la gravísima situación sanitaria en nuestra Comunidad Autónoma. Las restricciones a la movilidad y sus consecuencias son difíciles de asumir para todas y todos, sin embargo tratamos de hacernos cargo de nuestra responsabilidad individual y velar por el interés común tratando de cumplir las normas por restrictivas que sean: no ver a la familia, no encontrarse con los amigos, no salir a pasear, no movernos con libertad en definitiva.

Hacemos todo ello porque somos conscientes de la gravedad de la situación que día tras días nos muestran las cifras de ingresos y de personas fallecidas, de hecho ya son pocas las personas o las familias que no se han visto directamente afectadas. Las limitaciones a nuestra vida diaria nos conciernen a todos, sin embargo el impacto es diferente dependiendo de la situación laboral y económica de cada persona, de cada familia.

Así, quienes están vinculados laboralmente a actividades que cesan están sufriendo una merma económica en su modo de vida, de tal manera que podemos ver en la ciudad, a poco que echemos una mirada alrededor, cómo ya no hay turistas en nuestras calles, cómo han cerrado comercios, bares u otros tipos de establecimiento; o cómo han desaparecido las actividades culturales, por poner los ejemplos más evidentes.

Quienes antes trabajaban en estos sectores han visto reducidos, algunos hasta la desaparición, sus ingresos con la desesperación que supone, son esas situaciones, las de esas personas las que requieren de una respuesta decidida y ajustada a sus necesidades de todas las administraciones, de todas y cada una en coordinación entre ellas, pero también cada una de ellas dentro del marco competencial que les afecta.

Recordar ahora las aceradas críticas del Gobierno de la Junta de Andalucía al Gobierno de España cuando éste decretó el confinamiento en marzo, sirve sólo para comprobar la irresponsabilidad de los gobernantes andaluces ante una situación de alarma que requiere del consenso y la calma. Ahora ellos asumen su responsabilidad, si se me permite “in extremis”, cuando somos la comunidad con los peores datos, y en Granada peores aún, que en el resto de Andalucía, pero lo hacen sin medidas de apoyo, sin recursos para acometer soluciones ni sanitarias, ni sociales, ni económicas.

A las medidas del gobierno de España se espera, como están haciendo en otras comunidades autónomas, que se acompañen otras de la Junta de Andalucía para apoyar a sectores en riesgo grave como son el turismo, el comercio o la cultura.

Desde el punto de vista sanitario la gestión no puede ser calificada más que como nefasta, ni planificación, ni prevención, ni disposición mínima de recursos. La atención sanitaria se sostiene únicamente en la profesionalidad de quienes cada día, en la atención primaria o especializada, luchan contra el virus. Aunque ya no sirva para nada recordarlo, ¿no hubiera sido mejor prevenir y no permitirlo todo en el puente del Pilar?; ¿por qué no se está reforzando a los centros de salud con medios y profesionales?; ¿por qué no hay más recursos y personal en los hospitales?; ¿por qué se
permite que Andalucía sea la comunidad donde más mayores han fallecido en residencias?; ¿por qué no se hacen las PCRs?; ¿por qué nos se contratan más rastreadores?

La solución más contundente de la Junta para con Granada ha sido cerrar las aulas universitarias, eso sí, permitiendo que los bares siguieran abiertos. La política, entendida como la gestión del interés común, cobra todo su sentido en tiempos de crisis, es en esas situaciones, cuando el estado y sus poderes deben atender las necesidades de quienes se ven más afectados en sus intereses, es una cuestión de solidaridad, pero lo es también de eficiencia y eficacia de los poderes públicos y un examen a sus responsables.

Mientras la ciudadanía hace sus deberes, esperamos que quienes gobiernan hagan los suyos, es hora de que la Junta implemente a las medidas del Gobierno de España un paquete de medidas para esta crisis y una gestión adecuada de ella. Tampoco estaría de más que el Ayuntamiento de Granda haga lo propio y que el alcalde defienda los intereses y la reputación de su ciudad.

Menos mal que hay alguna razón para el optimismo, se anuncia ya la primera vacuna y el Gobierno de España, con el camino despejado a la aprobación de los presupuestos, comienza el dialogo social para acometer un profundo cambio de las políticas activas de empleo, poniendo el acento en el incremento de la empleabilidad, sobre todo de las mujeres, como ya sabemos, las más afectadas por la crisis, combatir el empleo precario, activar la corresponsabilidad en los cuidados y la conciliación, ese sí es el camino para otra, mejor, normalidad.







Comentarios

Un comentario en “Política en tiempos de crisis

  1. Desde luego no puede ser más tendencioso, ni partidista, es francamente insoportable ver las criticas que usted hace al gobierno de la Junta de Andalucia por que es del PP y no lo hace al gobierno central, porque usted es del PSOE. Creo que con su nivel y cultura debería ser menos visceral y sin renunciar a su ideollgía, saber reconocer las cosas buenas y las malas con idependencia del partido que las haga. Además sus cometarios y valoraciones son en gran parte falsas. A mi sinceramente se me caería la cara de vergúenza de pertenecer a un partido cuyo máximo representanteque está destrozando a España, está mintiendo continuamente, que incluye en su gobierno a Podemos, que negocia con los terroristas de ETA y con los independentistas de ERC. Si verdaderamente usted fuese lo que aparenta, escribiría un artículo denunciando también todas esas cosas y no solo centrandose en bulos sobre el gobierno del PP, amén de darse de baja en ese miserable partido al que pertenece y que a lo largo de la historia solo ha traido desgracia a España.

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