Piden 42 años de cárcel al acusado de matar a un guardia civil en Huétor Vega

El Juzgado de Instrucción número 5 de Granada decreta la apertura del juicio oral

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Imagen del funeral de Estado que recibió el agente de la Guardia Civil en la catedral de Granada | Foto: Europa Press
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El Juzgado de Instrucción 5 de Granada ha acordado la apertura de juicio oral contra el acusado de matar de un tiro el 15 de octubre de 2018 de un tiro al guardia civil José Manuel Arcos Sánchez en Huétor Vega (Granada) para el que la Fiscalía pide finalmente 27 años de prisión.

Así consta en el auto de apertura de juicio oral, al que ha tenido acceso Europa Press, el cual detalla que, en sus conclusiones provisionales de cara al juicio, que se celebrará por la fórmula del jurado popular, el Ministerio Público también interesa, en su solicitud de penas por la presunta comisión de delitos de homicidio, depósito de armas de guerra, leve de daños, y continuado de robo de vehículos de motor ajeno, el pago de multas e indemnizaciones por más de 330.000 euros.

Refleja también las peticiones de penas por las acusaciones particulares, que ejercen el letrado Javier Lopez García de la Serrana, director del bufete HispaColex, en representación de la familia de la víctima mortal, solicitando 42 años y medio de prisión; y la Abogacía del Estado, que representa los intereses de una guardia civil en prácticas que acompañaba al fallecido, que pide 37 años; y las acusaciones populares de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (23 años) y la Asociación Profesional Justicia Guardia Civil, que se adhiere a la petición del fiscal.

El acusado, de 41 años, según consta en el auto, adelantado este viernes por el diario Ideal, habría empuñado, en el marco de una persecución, “el arma a corta distancia del agente y, con intención de acabar con su vida, efectuó un disparo hacia la zona situada entre el abdomen y la ingle”.

La persecución se inició cuando supuestamente “aceleró” tras dar el guardia civil, junto con la agente en prácticas que lo acompañaba, el alto al acusado después de que realizara “una maniobra que resultó sospechosa (…) probablemente porque manejaba un vehículo robado y porque portaba una mochila con un arma”.

En el auto de hace un año por el que el Juzgado de Instrucción 5 de Granada acordó iniciar el procedimiento para que sea un jurado popular el que juzgue al acusado, el juez fijó una fianza de 150.000 euros para el investigado para asegurar las responsabilidades pecuniarias que se le pudieran imponer en este proceso.

Relato de los hechos

El juez detalló en ese auto que, en el tramo de carretera hasta llegar a la travesía de la localidad de Huétor Vega, los agentes activaron los indicativos luminosos, “pero el vehículo en vez de parar aceleró su marcha entrando a alta velocidad en la población”.

Viendo que no se detenía, activaron las señales acústicas y a través del micrófono externo se le conminó a hacerlo, aunque continuó conduciendo callejeando hasta que colisionó con otro vehículo que estaba estacionado.

El investigado “cogió una mochila y salió huyendo a pie”, por lo que los agentes comenzaron a perseguirlo gritando varias veces “alto Guardia Civil, párate, párate”.

Posteriormente, el fallecido efectuó dos disparos intimidatorios al aire mientras el individuo entraba en la calle Tempranillo. En ese lugar el agente sacó su defensa extensible y dio indicaciones al presunto homicida para que se tirara al suelo, mientras su compañera “como podía le sujetaba”.

El guardia civil le llegó a dar un golpe en la pierna, pero no cayó al suelo y logró huir. Comenzaron de nuevo la persecución pero “a la agente se le cayó el portófono al suelo, lo que hizo que perdiera distancia respecto a su compañero”, por lo que empezó a guiarse por las voces de ambos, cruzando zonas ajardinadas.

Fue en ese entorno donde el investigado presuntamente cogió el arma reglamentaria del agente que le había dado alcance y tras un forcejeo entre ambos le disparó en la zona del abdomen, lo que posteriormente le causó la muerte. Relata el juez que su compañera observó “cómo caía al suelo y cómo el investigado comenzó a correr”.

“La agente tiró la linterna al suelo, desenfundó, montó su arma y salió hacia el individuo que le llevaba unos 20 metros de distancia y efectuó un disparo intimidatorio al aire a la vez que gritaba ‘alto'”. En ese momento, el presunto homicida se dirigió hacia ella y supuestamente la disparó sin llegar a alcanzarla.

Más tarde, huyó con el arma reglamentaria del agente fallecido y se dirigió a un cortijo donde se escondió, se cambió parcialmente al menos la ropa y se apoderó de otro vehículo. Finalmente fue detenido sobre las 10,00 horas en un control policial. En el interior de la mochila que lanzó durante la persecución llevaba un subfusil.





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