Pedir ayuda, un acto de valentía, de honestidad y humildad

Cuando pedimos ayuda también estamos dando un voto de confianza a la otra persona, rompiendo así con los prejuicios que tenemos

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Pedir ayuda nos hace más honestos
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Escribía el otro día un amigo en un grupo de WhatsApp: “7º día en 11 m² o menos. Ayer casi me vuelvo loco”. Era una petición de ayuda a la que respondimos con palabras, músicas, ideas,…., iniciativas que pretendían dar un apoyo a quien lo estaba pidiendo. Pedir ayuda es un acto de valentía. Cuando pides ayuda frecuentemente, algunas personas lo perciben cómo un signo de confianza y a menudo potencia una relación de más colaboración, explicaba el otro día el consultor Virginio Gallardo.

Frente a esto, pedir ayuda, para otras personas, resulta toda una odisea, manteniendo diversas creencias erróneas sobre lo que significa pedir ayuda. De una forma asertiva, siendo claro y conciso con la persona a la que se la vamos a solicitar, podemos ser capaces. Nos cuesta aprender a pedir ayuda por miedo o por desconocimiento. El miedo a lo que pueda pensar de nosotros la persona a la que se la pedimos. Incluso, el miedo a recibir un “no”, puede hacer que no pidamos esa ayuda.

Otro de los motivos frecuentes, es por no saber cómo hacerlo. También tiene mucho que ver las experiencias previas que tengamos. Es decir, si en el pasado se ha pedido ayuda y se nos ha negado de manera reiterada; o si se nos han hecho críticas por habernos atrevido a pedir ayuda, es más probable que se llegue al punto de no pedirla y arreglárnoslas de otra forma.

Cuando pedimos ayuda también estamos dando un voto de confianza a la otra persona, rompiendo así con los prejuicios que tenemos. Pedir ayuda, nos permite fortalecer vínculos y nos quita la coraza del orgullo y la arrogancia que forman parte de la victimización, creyendo que no podemos confiar en nadie o estamos solos. Y es que sensibilidad no es fragilidad, sino todo lo contrario. Aprender a pedir ayuda cuando se necesita es un acto de humildad y valentía.

Vivimos en entornos cada vez más exigentes y es necesario potenciar nuestra autoestima, apreciarnos más a nosotros mismos, con menos autoexigencia desproporcionada, más autoperdonarnos, buscando el equilibrio y sufriendo menos. Nadie se inflige más dolor que uno mismo. Y pedir ayuda nos hace más honestos, para cuando seamos nosotros los que tenemos que ayudar a alguien.

Son éstas, peticiones con h-alma, con honestidad y humildad, las dos palabras con h que sin duda ayudan a mejorar nuestra manera de relacionarnos. Y lo importante es que tenemos que tener claro es que estamos solos/as, hay muchas personas a nuestro alrededor dispuestas a ayudarnos cuando lo necesitamos. Tenemos que tener en consideración, que podemos darles la oportunidad de que nos demuestren que realmente están cerca de nosotros.

Y es importante que pedir ayuda es ser empático es, también, entender cuando no te podrán entender. De todas formas, el principal problema para el desarrollo de habilidades es nuestra ceguera sobre nuestros déficits y sobre el impacto que causan. Y todo esto como lo hacemos, nos podemos preguntar. Si somos de esas personas a las que les da apuro o vergüenza pedir ayuda para algo, si nos da miedo lo que puedan pensar de nosotros por hacerlo, tal vez nos puedan ayudar los siguientes puntos.

1. Cuando veamos que realmente necesitamos que nos echen una mano, es fundamental elegir a la persona que creamos que es la más adecuada para ayudarnos.

2. Es muy importante elegir un momento en el que esa persona no tenga demasiada prisa, ni demasiados problemas propios que resolver, porque si tiene asuntos urgentes, no podrá atender a los nuestros.

3. Expongámosle cuál es nuestra necesidad, evitando decir que tenemos un problema, es mejor que digamos que necesitamos que nos eche una mano. Y es básico decirle en qué nos va a beneficiar su ayuda.

4. Por último, no olvidemos agradecérselo y expresarle lo bien que nos vendrá esa ayuda. Expresiones como, “te lo agradecería mucho”, o “me harías un gran favor”, pueden servir como un refuerzo para esa persona.

Con todo esto, si necesitamos ayuda para algo, no tengamos miedo de pedirla, lo peor que puede pasar es que nos digan que no. Y, además todos necesitamos ayuda alguna vez. Y en estos tiempos tan duros y complicados, más. Pedir ayuda es sin duda, un acto de valentía, de honestidad y de humildad.







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