El éxito en las relaciones humanas consiste en pedir perdón, dar las gracias y sonreír

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.La sonrisa, una demostración de la felicidad, un aliviador de tensiones en la vida | Foto: Archivo GD
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Aprender a autogestionar las emociones es la base para la consecución de objetivos complejos.

Saber esperar, el autocontrol que pospone la gratificación, la paciencia que alimenta la perseverancia es la base de la inteligencia emocional. Aprender a autogestionar las emociones es la base para la consecución de objetivos complejos. Y, sin duda alguna, el 90% del éxito en las relaciones humanas consiste en pedir perdón, dar las gracias y sonreír. El (verdadero) éxito no se consigue perdiendo la salud, ni desequilibrando la paz interior, ni renunciando a los valores. La emoción y la capacidad de aprender más rápido es la clave del éxito en la Estrategia. Las estrategias en el futuro estarán fuertemente arraigadas en abordar las emociones de las personas, en lugar de simplemente confiar en hechos y cifras.

En ello, hay tres aspectos fundamentales:

1. Pedir perdón es un paso imprescindible para restablecer la relación de una persona con la sociedad. Es un gesto de humildad que nos hace ganar. Pedir perdón mejor que pedir permiso. Sabemos que el freno del cambio se llama pedir permiso, buscar la complicidad de los demás. Nada impide tanto el cambio cómo buscar la aprobación de los demás. A veces, simplemente hay que actuar. Tu capacidad de adaptación y cambio es tu capacidad de aprender a aprender. Y la mayor expresión de inteligencia es poder decir con naturalidad estas tres sencillas palabras: no lo sé.

Si queremos aprender a pedir perdón de la manera correcta, debemos saber que hacerlo bien consta de tres partes que no se pueden suprimir. Cada una de ellas tiene su importancia.

A. Lo siento
Cuando uno pide disculpas le dice a la otra persona que haberla herido de alguna forma nos ha hecho daño a nosotros también, que no es lo que queríamos que pasara y que si pudiéramos volver atrás lo haríamos de otra forma.

B. Ha sido mi culpa
Cuando pedimos disculpas asumimos la responsabilidad de lo que ha pasado. Asumimos que hemos sido nosotros y no otra persona la que carga con la responsabilidad de lo que ha pasado. Esta parte, refleja la madurez de la persona que se disculpa y a la apersona que la recibe le trasmite confianza.

C. ¿Cómo hago para corregirlo?
A veces el daño que hemos hecho no se puede reparar de manera inmediata, pero muchas veces no sabemos cómo hacerlo. Restituir voluntariamente a la persona dañada o mostrar la voluntad de hacerlo le mostrará que le damos toda la importancia que merece.

Todos cometemos errores y nos equivocamos.

2. Dar las gracias. Utilizar el PGP, como forma de relación con los trabajadores es un elemento clave. P de Por favor. G de Gracias y P de Perdón. La RAE define “dar las gracias” como el acto de manifestar el agradecimiento por el beneficio recibido y la expresión “gracias” como una fórmula de cortesía para manifestar agradecimiento a través de expresiones ponderativas como “mil gracias o un millón de gracias”. Es una actitud de reconocimiento de las cosas buenas que nos suceden. Agradecer es reconocer: si no apreciamos lo bueno que nos pasa, no podemos estar agradecidos. Y el problema es que muchas veces no sabemos apreciarlo. En algunas ocasiones no somos conscientes de ver lo bueno, sencillamente porque lo damos por supuesto. Y suponer es contaminar la relación. Las personas agradecidas son obviamente quienes NO las dan por supuesto y las aprecian. La gratitud es como un boomerang; ayuda al que da las gracias, pero luego da un giro de 180º y cuando vuelve ayuda a la persona agradecida. La GRATITUD es una de las 24 virtudes humanas. Agradecer (que importante es dar las GRACIAS de corazón, con h-Alma), porque en lugar de lamentarnos cuando el cuerpo se nos queja, tocaría valorar los años que hace que nos soporta y se dobla a nuestro servicio. En lugar de maldecir nuestros huesos tendríamos que celebrar este esqueleto que nos mantiene firmes. Porque querernos es el primer paso para conseguir eso que nos falta y para ser capaces de ayudar a otras personas.

Las personas inteligentes saben que sus creencias, conocimientos y habilidades siempre están en estado beta: listos para ser cambiados. La clave de la inteligencia emocional es poder ver con los ojos de otro.

La empatía es la capacidad entender cómo piensa una persona, aunque sea muy diferente a lo que piensas y no compartirlo en absoluto. Y en ese cambio, la sonrisa juega un papel fundamental.

3.La sonrisa, una demostración de la felicidad, un aliviador de tensiones en la vida, un poder mágico como pegamento social. A mi me gusta decir que pongamos a circular caricias emocionales, para ayudarnos en la vida, porque la sonrisa nos hace, sin duda, sentir mejor. Y yo añadiría que reírse es un acto natural y hasta beneficioso para la salud. Hay quien afirma que sonreír nos acerca a la gente, al convertirse en un pegamento social.

Una simple sonrisa trasmite seguridad en los demás, nos abre puertas en los negocios y en las relaciones, nos aporta autoestima, nos ayuda a mantener una actitud positiva, inspira confianza, aumenta la credibilidad, nos hace más accesibles, es contagiosa y relaja.

Es que sonreír significa en muchas ocasiones que nos sentimos bien, que trasmitimos una sensación de compañía, que proyectamos una imagen más segura de quien la ofrece y que nos ayudas contra la tristeza y el dolor. Es evidente que nos ayuda a seguir adelante. Y, además, regalar sonrisas es algo efectivo que podemos hacer para desconectar de la rutina.

En definitiva, escuchar es la única forma de crecer. Es obligatorio estar abierto a los que piensan diferente, sobre todo si te dicen cosas que no te gustan. El silencio es el gran aliado de los que saben que es importante escuchar antes de hablar. El conflicto es positivo e incrementa la creatividad pero requiere generosidad, no personalizar, no minusvalorar al otro, que las emociones negativas no aparezcan, pero, sobre todo, requiere escuchar. Y el poder de las preguntas. Saber preguntar es clave para el desarrollo profesional y personal. Preguntar de forma abierta también es escuchar.

Para ello, rodearnos de los que crean emociones positivas es muy importante:

1. Con visión positiva del entorno
2. Detectando oportunidades y no sólo amenazas
3. Reconociendo a las otras personas
4. Teniendo expectativas positivas sobre los demás
5. Siendo generosos/as
6. Positivizando el error
7. Empatizando
8. Siendo agradecidos con la vida







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