Nacer en pandemia

Miguel Ángel Molina
María Ruiz, una de los bebés de la generación COVID | Foto: Miguel Ángel Molina

Se encuentra en la web ‘ARCHIVO COVID’. Se trata de una recopilación colectiva, ordenada por fechas y ciudades, de fotografías que se tomaron durante la pandemia. Su autor es Miguel Ángel Molina. Añade el día, 12 de mayo de 2020, y un pie de foto; “Parto en pleno confinamiento en Granada. María Ruiz, una de los bebés de la generación COVID, junto a su madre en el momento del parto”.

Los pliegues azules de la tela cubren el cuerpo de la mujer, el brazo del enfermero cierra el plano izquierdo de la fotografía; en el centro, la hija recién nacida tiene, igual que su madre, el cuerpo tapado. Se ve salir la mano que acaricia y se apoya sobre la mejilla. María siente la piel de su madre. Como si, desorientada, no quisiera herir, con extrema sensibilidad, posa únicamente su dedo índice. Lo maternal reside en la postura. Mira hacia arriba, es decir, mira el ambiente, la actividad que no vemos pero que se desarrolla alrededor de la camilla. Inspira protección. En cierta forma, observa por ella. Sus ojitos están cerrados. Siente el exterior a través del roce de la piel.

Tácito tacto el del dedo; aunque para la niña recién nacida, resultaría ser un total, el reverbero del mundo; lo nuevo que se acerca y la toca haciéndose cuerpo con cuerpo. La madre delimita la extensión de su vida, haciéndola sabedora de sí misma y creando una película calurosa que recorre y se sedimenta en la piel de María. María bebé. María en el tacto. María primerísima e inconsciente de lo que significó nacer en mayo de 2020, ingenua de lo que recibe; la herencia que se realiza en la piel y que es la congoja e incertidumbre de su madre haciéndose protección, recogimiento. Dedo índice que con vitalidad besa y busca las mejillas, la nariz, la boca; la tranquilidad, el consuelo de sí mismo… Contacto tierno y radical, principio de lo que esencialmente hay entre una madre y una hija; el amor temprano, nunca solicitado ni requirente, lo que se ha atendido en llamar incondicional y que desde esta fotografía, se comprueba, es la vida que nace y quiere expandirse y que con resignación recibe a la madre que, extasiada, quiere.

Entonces, María, que nació en Granada en el final del primer confinamiento, experimenta lo que es el mundo por primera vez en la figura materna. Se supone que dentro de ciertos años ella verá la fotografía y sus padres le narrarán lo ocurrido; cómo finalmente las cosas salieron de determinada forma y que por eso ella está aquí. María. María mirará la foto bien, se acercará, curiosa, una mano verá salir cuidadosamente del manto azul, y se fijará en que la toca. Quizá entonces se emocione y dirá entender muchas cosas. Sintiéndose afortunada y agradecida. En el fondo, experimentará un hondo consuelo, viéndose arropada y percatándose de la protección que entonces tenía y que posiblemente mantiene. Como un alivio del que no se es del todo consciente. Y para el que bastará pensar en que durante aquella época, donde se veían las calles vacías, y la gente confinada, afuera debió hacer mucho frío.







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