El ocio nocturno, gran damnificado de la pandemia

Empresarios del sector denuncian la falta de ayudas directas y piden una ampliación en el horario de cierre las próximas semanas

Gel desinfectante en una discoteca
Las restricciones al ocio nocturno dependerán de las CCAA | Foto: Archivo
Paco García
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La crisis del Covid-19 ha azotado a diversos sectores de la economía española. Sin embargo, hay uno de ellos que se ha visto especialmente golpeado por la pandemia: el ocio nocturno. Los empresarios de dicho sector claman a los representantes institucionales ayudas para poder sobrellevar una situación crítica desde marzo de 2020.

El último varapalo llegó con la decisión del Gobierno central de imponer restricciones al ocio nocturno para la temporada de verano. La idea era fijar determinados límites de obligado cumplimiento en función de la situación epidemiológica y asistencial de cada territorio. El Gobierno central y las comunidades afines acordaron hace dos semanas en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud permitir reabrir como muy tarde hasta las tres de la madrugada discotecas, pubs y locales de copas en los territorios que se encuentren en nivel de alerta 1; o ya en nueva normalidad. Una decisión que desató la tormenta entre las comunidades, negándose a acatar las nuevas medidas, por lo que el Sanidad dio marcha atrás y abrió la mano a los gobiernos autonómicos la reapertura del ocio nocturno.

En Granada esto supone un respiro para la temporada turística, puesto que ahora más que nunca “nos tienen que dejar sobrevivir”. Muchos empresarios del ocio nocturno consideran que “ya no es una cuestión de trabajar, sino de sobrevivir”. Un testimonio repetido entre todos los empresarios de pubs y salas de fiesta de la capital.

Pedro, nombre ficticio del gerente de un conocido pub de Pedro Antonio de Alarcón cuenta a GranadaDigital que han sido meses “muy complicados”, aunque “con el avance de las vacunas y la ampliación horaria, se ve con otros ojos”. La crisis y las restricciones al ocio nocturno hacen que estos empresarios busquen otras salidas para subsistir. “Hay que buscar otros trabajos porque no solo vale con el pub, no te llega”. 

Respecto a la situación actual en Granada, los empresarios, aquejados de las trabas del ayuntamiento a la hora de solicitar terrazas, piden que se agilice estos asuntos, ya que no han percibido un solo euro por parte de las instituciones. “En caso de llegar las supuestas ayudas directas, lo hacen mal y tarde, no podemos seguir pagando impuestos si no nos dejan trabajar. Es absurdo”, esgrime J.L. gerente de una conocida sala de fiestas de la capital.

La libertad a la hora de trabajar es otro de los puntos calientes a tratar con los trabajadores del ocio nocturno. Según Pedro, la presión de algunos grupos políticos en el ayuntamiento provocaba la continua presencia de Policía en la zona, y por ende, “no dejaban trabajar. Desalojaban cuando el local ostentaba todas las licencias y el aforo era el adecuado”. Pedro cuenta además que, hablando con empresarios de distintas ciudades, le decían que eso no pasaba nada más que en Granada”.

Los jóvenes, los otros grandes señalados

Durante la pandemia, han sido muchas las imágenes de fiestas o botellones de jóvenes en la vía pública. Con el recuerdo del desmadre tras el estado de alarma, la atención siempre ha convenido desviarla a este grupo, mirado con lupa desde el principio de la pandemia por aquellos que a la hora de la verdad no cumplen con su cometido. 

“Siempre conviene desviar la atención hacia un grupo cuando algo no va bien. Eso es lo que se ha estado haciendo con los jóvenes durante la pandemia”, comenta Pedro, quien señala que “hay otras muchas imágenes en las que se ve a gente no tan joven haciendo locuras en la calle”.

Por su parte, J.L. recuerda que hay otros que no son jóvenes y se saltan las normas cuando ven ocasión. “Los primeros, los políticos. Todo el mundo recuerda cuando le pillaron fumando un puro en el interior de un restaurante y tomando una copa en una plaza”, dice en referencia a Miguel Ángel Revilla. Lo de los jóvenes “es el escape fácil para aquellos que no son capaces de regir correctamente y, claro, hay que culpar a alguien, como siempre ha pasado aquí”, lamenta.







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