No todos lo hacen bien…

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No todos lo hacen bien... | Foto: María del Mar Gómez
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Hola de nuevo.

Hoy os escribo con algo diferente. Siempre estamos leyendo cómo debemos ser las mujeres, cómo tenemos que sentir, cómo mejorar, qué comprar…. así que consulté en las redes sociales sobre esas experiencias en que son ellos los que no han estado demasiado bien. Y pedí que me contasen esas experiencias sexuales en las que los hombres se han comportado de un modo horroroso o aquellas en que ni siquiera han llegado a portarse, descubriendo que ciertas experiencias se repiten.

Os dejo los casos más comunes de esos momentos desastrosos, ¡espero que no los hayáis vivido!

El fantasma:

Es un caso que se repite en muchos mensajes. Llega el momento de esa primera vez. Igual hasta llevas un tiempo esperándolo, o igual es esa primera noche. Entonces te dice:
“¿Tendrás lubricante,… verdad?
Y tu le dices: “¡Claro!”
Pero ya excitados y en el momento clave en que llega la penetración… ¡Zas! Ni te enteras. Te encuentras un mini pene. Con suerte igual lo sientes.

Y no, el problema no es el tamaño. Eso se puede compensar con habilidad y con multitud de variedad de juegos y juguetes eróticos. Es ese comentario soberbio del principio. Bien podría haberte preguntado si tienes algún juguetito, ¿Verdad?

El rasposo:

¿Te suena haberte preparado para esa noche especial cuidando hasta el último detalle? Y entonces empieza el juego, besos, excitación máxima, caricias,… Y entonces él empieza a jugar con la parte más sensible. Acaricia tu clítoris con sus dedos y los introduce en ti. ¡Y tú crees que se ha puesto unos guantes de lija! Y encima con brusquedad.
Toda la excitación se esfuma por la sensación que te genera. Esa aspereza, esa fuerza incontrolada que en vez de generar placer te hace sentir como te están golpeando y raspando. Así que sutilmente cambias el ritmo y haces que tu chico saque las manos de tu interior…. Ufff, un alivio.
Quizá que te dé un masaje previo hará que esas manos ásperas se hidraten con el aceite que uséis. Ahí lo dejo.

El sota, caballo y rey.

Antes no era así. Al principio la novedad de conocerse hace que juguéis e innoveis. Pero llega el momento en que se cae en la rutina. Siempre igual. Siempre las mismas posturas, movimientos,… Casi os falta únicamente poner un horario. Ya no sabes si lo hacéis por costumbre o porque os apetece realmente.
Y en ocasiones la apetencia parece desaparecer por tu parte, y tu chico te suelta perlas como: “soy un hombre y tengo mis necesidades”, “ya toca”, “me duelen los huevos”, “no me atiendes”…

Y a veces aceptas mantener relaciones con el, y no es que falte el placer, más bien estás tan ocupada que te cuesta encontrar el momento. Y buscando innovar le comentas con voz picantona: ”He visto un anuncio de un juguete erótico podríamos probar juntos”

Pero el hombre sota,caballo y rey se siente ofendido y te suelta: “yo me basto solo” o “mi pene es suficiente”, o incluso “esos aparatos son para sustituirme, aunque digas que quieres que los usemos juntos…”

Y tu gozo en un pozo, salvo que empieces esa innovación de otra forma. ¿Quizá un gel, o lencería sexy?

El autosuficiente.

Ligar por internet a veces tiene consecuencias que para nada esperas.
Chateas con un chico, prácticas “sexting” con él y decidís quedar para algo más.
Empiezan los juegos previos. Aumenta la excitación. Todo parece ir bien y entonces… se masturba o te pide que le practiques sexo oral, eyacula… ¡y se acabó!
Él decide dar por terminado todo, se viste y se va. Así que te quedas con las ganas y con cara de tonta. ¡Ayayayayay! Poco se puede añadir a eso. Fracaso rotundo.

Los primerizos.

Sin duda el momento más desastroso por lo general es esa primera vez. Y si encima es la de los dos sin duda es para olvidar. Por eso a veces te preguntas “¿Por qué repetí?”
Para la primera vez, si hacemos memoria, todas nos preparamos muchísimo. Para ese día y por si acaso también los anteriores, jeje. Pero te encuentras con que ese día se convierte en algo aburrido, y sobre todo poco placentero para ti. Por suerte todo mejora con el tiempo :).
Vamos a ese día súper nerviosas. La sensación de, por primera vez, tener a alguien desnudo sobre ti, es todo un poco extraño.
Has leído en Internet, has visto películas y escuchado a tus amigas, y al final te has pasado el rato esperando algo que no ha llegado. Él no ha sabido hacerte olvidar esos nervios, o los preliminares han sido demasiado breves, o quizá lo breve ha sido la duración porque no ha sabido contener su excitación. En este caso, siendo la primera vez estamos excusados todos. Nadie nace aprendiendo.
Menos mal que poco a poco aprendemos a disfrutar de nuestro cuerpo y nuestra sexualidad. Es cuestión de repetir y repetir.

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Y si quieres enviarme tu anécdota al email tuppersexandalucia@gmail.com

María del Mar
AsesoraX



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