No sólo son los megáfonos: el tráfico, principal enemigo en la lucha contra la contaminación acústica en Granada

La polémica del Ayuntamiento con la Plataforma de Pensionistas vuelve a poner el foco en las quejas vecinales contra el ruido | A pesar de los progresos en los últimos 10 años los atascos siguen siendo el eje del problema

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A pesar de las mejoras en los últimos años, la contaminación acústica y los ruidos siguen sin llegar a los datos deseables | Foto: Archivo GD
Álvaro HolgadoÁlvaro Holgado
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La contaminación acústica ha vuelto en la última semana al foco mediático tras la prohibición del Ayuntamiento de Granada al uso de megafonía móvil por parte de la Plataforma de Pensionistas de Granada, que denunciaron este hecho el pasado lunes en su concentración habitual en la Plaza del Carmen. Desde el consistorio granadino han apuntado acogerse a la actual Ordenanza municipal, la cual aduce que este tipo de autorizaciones se reservan a los «actos carácter oficial, cultural, religioso o de naturaleza análoga».

Más allá de la arbitrariedad denunciada incluso desde instancias del consistorio por parte de IU, la petición de los pensionistas apuntaba además a un vehículo con megafonía para avisar de la próxima manifestación del día 16 de septiembre y, si bien con el uso del megáfono en manifestaciones la vigilancia es mucho más laxa, un vehículo de estas características está expresamente prohibido en la Ordenanza Municipal de Protección del Medio Ambiente Acústico en Granada, concretamente en el Artículo 55.2.

Manifestación del pasado lunes en la plaza del Carmen | Foto: Plataforma de pensionistas

A pesar de lo acertado de la negativa, la prohibición contrasta con la falta de iniciativas hasta la fecha para hacer cumplir dicha Ordenanza por parte del Ayuntamiento desde los últimos datos publicados en 2016. Estos, que tuvieron además su retraso no exento de polémica, y que comprendían sólo una parte de la ciudad, dejaban dos aspectos claros. Por un lado, la noche seguía siendo un serio problema para los granadinos, teniendo en cuenta que un 13% de habitantes de la ciudad era susceptible de sufrir daños al dormir debido a los ruidos, quedando a la cabeza de Andalucía y duplicando el nivel de contaminación acústica de varias ciudades andaluzas. Por otro, el tráfico era el principal foco de ruido según el mapa tras las restricciones en algunas zonas de Granada, la periferia se llevaba prácticamente todo el ruido derivado de los atascos.

«La ley existe, sólo queda cumplirla»: Albaicín, Realejo y Zaidín, principales afectados por un ruido que debería haberse rebajado

Tráfico en el Albaicín | Foto: Archivo GD

Según explica el profesor de la Universidad de Granada, Diego Pablo Ruíz Padillo, especializado en física aplicada y coordinador del Máster de Ingeniería Acústica de la UGR, la problemática viene de lejos y a pesar de las políticas aplicadas los esfuerzos son aún insuficientes. «En los últimos años se ha percibido cierta mejora en la parte centro, sobre todo debido a las restricciones, pero hay otras zonas que sufren lo que llamamos un «clima ruidoso», como son el Zaidín, el Realejo y en mayor medida, el Albaicín». No en vano, en el primer Mapa Estratégico de ruidos de hace 10 años, coordinado por el propio Padillo, participó incluso la misma Fundación Albaicín como principal afectada. Explica el profesor universitario que se trata de una cuestión geográfica, en la que «todo el ruido concentrado en la ciudad se proyecta hacia arriba. Si un concierto en el centro puede suponer un ruido tremendo en el barrio, imagina lo que provoca el tráfico».

Entre las recomendaciones que entonces se daban en 2009 no todas se han aplicado, de hecho hay algunas a las que no sólo se ha hecho caso. omiso sino que se ha potenciado lo contrario. Según resumía el informe, Granada debería haber potenciado un tipo de urbanismo que beneficiase la proximidad y evitase la concentración en grandes superficies y centros comerciales para evitar el tráfico rodado. Muy al contrario en estos 10 años no sólo no se ha potenciado, sino que se ha creado no sólo uno, sino dos centros comerciales nuevos (Nevada y Serrallo). «Hay que tener en cuenta además que el tráfico también afecta a la contaminación del aire, por lo que se trata de un problema que va ligado al otro». El metro, a pesar de ser «algo muy positivo» parece quedarse corto frente a la gran afluencia de vehículos procedente del área metropolitana. Granada copa el tercer puesto en el ranking de ciudades con más atascos a nivel nacional, un foco que deja a ambas formas de contaminación un camino fácil.

La contaminación acústica, al igual que la del aire, deja además una ristra de enfermedades y posibles consecuencias en la salud. Sordera, problemas cardiovasculares, hipertensión o la falta de sueño son algunas de ellas. «El problema del ruido no es sólo que te quedes sordo, sino que afecta en todo. Puede darte un infarto a causa de no dormir bien reiteradamente o no poder descansar correctamente» explica Padillo.

La ordenanza, a pesar de todo, parece contar con el beneplácito de los expertos. «A pesar de tener ya tiempo (2002) no está mal. La ley está en su sitio, sólo hace falta que se cumpla». Escenas como los claxons ya sea a media noche o a primera hora de la mañana, el constante sonido de los frenazos y arrancadas en el asfalto o los aún existentes tubos de escape escapando de las motos como truenos a cualquier hora, siguen estando a la orden del día. A la falta de dureza en las sanciones, que deberían de llegar desde los 600 hasta los 100.000 euros según la mencionada ordenanza, se une la relajación institucional al respecto. Las medidas necesarias además, apunta Padillo, no tendrían sólo que ver con las restricciones: «hay muchas formas de llevar a cabo mejoras. El uso de pantallas acústicas y de aislamiento del ruido, el tipo de asfalto…la tecnología ha avanzado mucho en este aspecto».

«Los resultados cuando empezaron los primeros mapas sonoros eran mucho peores que los actuales, pero eso no significa que lo que tengamos sea bueno. No es verdad que seamos una de las ciudades más ruidosas de España, pero España es uno de los países más ruidosos de Europa junto a Italia» explica. A la luz de los hechos, parece que un megáfono, aunque desaconsejable, es lo de menos. «Deberíamos dejar de competir por debajo» puntualiza el experto.



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