No tiene móvil, no usa ordenador y es feliz: retrato de un hombre analógico

A sus 66 años, Jorge Flores se resiste a usar las nuevas tecnologías. "No las necesito y no quiero utilizarlas, pero no todos respetan esa decisión", afirma

Hombre desconocido - Dani B
Como era de esperar, el entrevistado no ha querido foto; esto es un montaje hecho en la redacción | Foto: Dani Bayona
Guillermo OrtegaGuillermo Ortega
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“Pero a ver, ¿qué interés tiene un periódico digital en entrevistarme a mí”?, pregunta Jorge Flores Rosado en un momento dado. Al redactor no le pilla de sorpresa, imaginaba que esa cuestión iba a terminar apareciendo más tarde o más temprano y sabe que no hay una respuesta objetiva, que sólo cabe decir que este es un mundo lleno de paradojas y contradicciones y que un buen modo de afrontar ese hecho puede ser, precisamente, charlar, desde un periódico que no sale en papel y que tiene en internet a un aliado, con alguien que no usa ordenador, no tiene teléfono móvil y le resbalan los grupos de wasap y las redes sociales.

Ojo, que Jorge Flores no es ni un pirado, ni un friki, ni un antisistema ni nada parecido. Es una persona con la cabeza bien amueblada que no le tiene aversión a todas las cosas que se han mencionado, sino que considera, y sabe argumentarlo, que no le hacen falta.

“El fallo no es la informática en sí, sino el uso que se le da, que es excesivo”, comenta este hombre de 66 años (aparenta menos) nacido en Tetuán y residente en Granada desde 1982. Recuerda incluso el mes en el que se vino a vivir aquí. “Buena memoria”, aplaude el periodista. “La memoria no nos falla a las personas que ya somos mayores, lo que nos falla es el interés. A los jóvenes sí que les falla la memoria porque tienen memoria digital”, contesta.

A renglón seguido, aclara aún más. “La memoria se ejercita menos ahora, es un hecho que ha estudiado la ciencia”. Pone como ejemplo que antes, para acordarse del nombre de un escritor, un músico o una película, el sistema consistía en darle a las meninges hasta que llegaba a la mente, cosa que a lo mejor tardaba horas en ocurrir. Ahora, basta con teclear en Google alguna palabra clave y aparece en cuestión de segundos.

“No necesito móviles, no me hace falta un ordenador, no me gusta leer un libro en una pantalla, prefiero pasar las páginas. En casa no tengo tele y la radio sí la uso, pero sin abusar tampoco de ella. Y sin embargo sí creo que soy una persona informada. Hoy podemos estar informados con ordenador y sin él”, resalta, para añadir que sus aficiones son la música, la lectura “y eso que ahora llaman senderismo pero que toda la vida ha sido salir a andar”. Humor socarrón no le falta.

“Peor comunicación”

Lo que le irrita especialmente de tanto avance tecnológico es que “en vez de llevar a comunicarnos mejor, ha tenido en muchas personas el efecto contrario. Me da mucha lástima cuando veo que en un grupo, en vez de disfrutar de la conversación, la gente está con el móvil dale que te pego, ya es un elemento más de sus vidas”.

No obstante, reconoce que lleva tres años pensando en comprarse un móvil. “Por si algún día me quedo tirado en la carretera y me hace falta, por ejemplo”, cuenta. Aunque desde luego no piensa llevarlo encima. “Lo dejaría en la guantera o en algún sitio así”, anuncia. Y aclara que esa adquisición aún no la tiene decidida. “Total, luego necesitas utilizar el teléfono y no tienes cobertura”, suelta, entre sombrío e irónico.

En cuanto a las redes, las ve bien “para cosas muy concretas”, pero considera que la gente “se expone mucho” en ellas. “Te dicen cuándo se van de vacaciones, dónde van a estar, muestran a sus hijos pequeños… No sólo es que estén renunciando a su intimidad, es que puede resultar hasta peligroso”, explica.

Al hilo de eso, recuerda que le ha enfadado saber que alguien ha colgado en su muro de Facebook una foto en la que él sale, porque no le gusta posar y menos aún carecer de control sobre su imagen. “Una vez le dije a un amigo que había subido al Trevenque y me contestó que ya lo sabía, que había visto la foto que había colgado un amigo en común. Eso no me parece bien, porque me impide contarle las cosas a quienes quiero contárselas. Ahora da la impresión de que todo es del dominio público”.

“Tenemos peor letra”

Como no usa ordenador, no puede mandar correos electrónicos. Cuando ese camino ha sido imprescindible, su mujer le ha echado una mano con el suyo. Otras veces ha escrito cartas y las ha mandado por correo postal, el de siempre. Lo que le lleva a otra reflexión: “Cada vez estamos escribiendo peor, con más faltas de ortografía; se nos está olvidando usar el boli y el papel y, si nos fijamos, la gente tiene peor letra”.

Otra fobia: el GPS. Jorge Flores sostiene que, en ocasiones, equivoca al conductor más que ayudarle. “Vete al Albaicín y verás la de turistas que están allí perdidos por culpa del aparato ese”, reta, y a continuación tira otra vez de humor tirando a negro para relatar lo que le dijo un conocido: “Creo que la tía que habla en el GPS se quiere enrollar conmigo, porque ya me ha llevado dos veces a un descampado”. Y entonces sí ríe abiertamente, aunque corta al momento de forma abrupta para recomendar “que se siga preguntando a la gente, que será más práctico”.

Lo ideal, sugiere, sería un mundo en el que el móvil “no tuviera que ser obligatorio, como ahora empieza a serlo, porque a mí me ha pasado que para abrirme una cuenta bancaria o para encargar algo en una tienda, me han pedido mi número y cuando les he dado mi fijo me han dicho que necesitaban también el móvil. ¿No entienden que estamos en nuestro derecho de no usarlo?”, pregunta.

En el mundo digital, no obstante, sí que hace una excepción: le encanta sacar dinero del cajero automático con una tarjeta. “Es maravillosa, parece como si estuvieras cometiendo un atraco”, finaliza.



Comentarios

Un comentario en “No tiene móvil, no usa ordenador y es feliz: retrato de un hombre analógico

  1. Claro que se puede si tienes posibilidad de otros hobbies, a ver que hace uno con una pensión mínima que no puedes ni salir a tomarte un café o una cerveza, si me gusta la fotografia, andar, pues necesitas ordenador para editar fotografias, tener contactos con otros grupos, no todos podemos salir de viajes, ni salir a cenar, tener amistades cuesta dinero..y sentado en la casa todo el leyendo tambien es algo aburrido, hay que varíar.

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