No lo sé

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Las tres palabras más difíciles de decir para algunas personas son: “NO LO SÉ”.

Todavía hay mucha gente que no sabe decir «no lo sé». Hay quien le resulta difícil decirlo. Hay gente que no lo dice porque le han dicho que está mal decir «no lo sé», que está mal visto, ya que la gente piensa que no has estudiado lo suficiente o que no atendiste en clase o que eres un mal profesional, que te consideren incompetente, o te etiqueten de tonto por ignorar algo que alguien considera fundamental. Y todo ello nos marca:

? La importancia de PENSAR.
? El respeto por los que arriesgan
? El desconfiar de los que tienen la queja por relato
? La importancia de abrir las organizaciones
? El respeto por el esfuerzo
? La admiración del talento
? La celebración de la brevedad
? El papel clave de la gente que no hay que motivar
? Lo fundamental de aprender y de desaprender
? Tener claro que liderar es servir

Es evidente que decisiones y respuestas es necesario tomar o dar todos los días, consciente o inconscientemente. Algunas veces las tomamos o decimos sin darnos ni cuenta, otras les damos muchas vueltas y decidimos decir que no lo sabemos o simplemente no decimos que no lo sabemos pero “mareamos la perdiz” y otras veces creemos que no las llegamos a tomar o decir nunca. Aunque creamos que no decidimos si blanco o negro, si derecha o izquierda, alguien lo hará por nosotros. Cuando tenemos dudas porque no sabemos qué decir o decidir, nos tomamos nuestro tiempo (hay gente que necesita minutos, otras unas horas, otras días, otras meses y otras simplemente van posponiéndolo eternamente). Depende de muchos factores, del tipo de decisión, de la importancia de ésta, de la situación, de lo que arriesguemos, del precio que tenemos que pagar. . .en fin, depende de cada momento y cada circunstancia. Y a veces, la respuesta es NO LO SABEMOS. Y eso nos esquiva de la mediocridad y de la chapuza, de la arrogancia y del resentimiento. Y para ello es fundamental tener un espejo cerca donde mirarnos, para NO caer en que el futuro sea una prórroga del pasado. Y ante ello, es fundamental la autenticidad del NO LO SÉ, la autenticidad de la duda, la autenticidad contra la tontería, la autenticidad ante la decisión personal de la mediocridad, lo sepa o no lo sepa. En definitiva CUIDADO con la arrogancia interior si no militamos sinceramente en la humildad, basada en la madurez que nos va exiliando la arrogancia.

Siempre hemos dicho y comentado que una de las ideas que es bueno que un/a directivo/a o un profesional tenga es humildad. Para nosotros, la humildad junto con la honestidad son dos claves para una gestión o para una comunicación con h-alma. Igualmente la falta de humildad es quizás, el problema más grave de cualquier directivo/a o de un /a profesional, ya que les impide escuchar. Sin duda, la falta de humildad es una discapacidad que nos puede inhabilitar para conectar con los demás y poder relacionarnos para conseguir que el equipo tenga la sinergia de mantenimiento necesaria para tener un buen clima emocional de un equipo.

El directivo o el profesional humilde, si lo es de verdad y consigue que los demás le perciban así, ejerce una mayor autoridad que el jefe o que un profesional arrogante. El humilde ni sobrevalora sus virtudes ni se menosprecia. Y la autoestima no le hace ser pretencioso.

La humildad es una forma de sabiduría, un modo de estar y de relacionarse que tiende a dejar espacio a los demás. Y ello no es ser pusilánimes, ni practicar el buenismo impostado, ni caer en la autocomplacencia del halago fácil, ni…… La humildad surge de un modo natural, como dice el consultor Xavier Marcet, porque la humildad o es natural o no es.

Los/as directivos/as y los/as profesionales humildes saben que lo importante es que la gente pueda crecer. Y la gente se siente crecer cuando aprende y cuando asume más responsabilidades. Los líderes humildes reconocen por igual al talento y a la buena gente. La buena gente es la base de una comunidad generosa, la base de unos buenos profesionales. Sin duda, como dice Xavier, necesitamos directivos/as y profesionales humildes que además sean intolerantes contra la altivez que ofende por parte de directivos/as sin humildad.

Y es que los/as líderes y profesionales humildes pueden triunfar porqué pueden escapar de los trastornos de la altura, escapar de la ostentación.

Un buen profesional no es aquel que conoce todas las respuestas, sino el que logra transformar la falta de conocimiento en una herramienta de aprendizaje. Un buen profesional puede decir tranquilamente “no lo sé, pero puedo averiguarlo”. Creemos que esta acción de decir ‘no lo sé’ representa valores como:

✅ la valentía
✅ la sinceridad
✅ la humildad
✅ la curiosidad
✅ la escucha activa

todos aspectos relevantes para el desarrollo profesional.

El liderazgo ya no va de “sobresalir” para ser mejor que los demás, va sobre “contribuir” y estar al servicio de otros, va sobre:

✏️ conectar
✏️ compartir
✏️ colaborar
✏️ cooperar
✏️ comunicar
✏️ construir en definitiva.

La gente capaz de decir “no lo sé” con honestidad, seguro que nos puede inspirar confianza. A partir de ahí se puede explicar mejor, supervisar, dar más tiempo a alguien que no es capaz de reconocer su ignorancia ante otros o incluso ante sí mismo.

Algunos de los mayores pollos en el trabajo que podemos vivir han sido por falta de un “no lo sé” a tiempo. Y esto es lo que es capaz de hacer un líder que también tiende a evitar las comparaciones entre sus cualidades, méritos, conocimientos y resultados y los de los demás. Y si se ve obligado a hacerlas, trata de no valorarse como superior a ellos, buscando aspectos positivos siempre que sea posible.

Los nuevos tiempos nos exigen que nuestra principal competencia deba ser aprender a aprender. Tenemos que pasar de ser aprendices amateurs a aprendices profesionales, pues el aprendizaje continuo ha pasado de ser una virtud a una obligación. Desaprender es clave ya que la la mayor parte de las cosas que nos han enseñado es más importante que aprender porque muchas veces el límite no está en lo que desconocemos, sino en aquello que creemos que sabemos sin que sea así

Por tanto, escuchar bien nuestras emociones y canalizarlas es la clave del éxito. En esta línea, la ira puede ser convertida en fuerza y energía, el miedo se puede cambiar a prudencia y alerta y la alegría es capaz de transformarse en acción para la transformación.

Si aun así nos sentimos inseguros, es importante pedir a alguien que nos ayude, porqué el apoyo, la guía y el hecho de que crean en nosotros y nuestras respuestas, más incluso que nosotros mismos, hace milagros. Lo único que necesitamos es confiar en nosotros, confiar en que tomaremos la mejor decisión según el momento y la circunstancia y de que pase lo que pase, lo vivirenos intensamente, porque así es como construimos nuestra vida, a base de pasión, esfuerzo, perseverancia y compromiso.

La empatía, la amabilidad, sentir que nos podemos equivocar o tener respeto aún pensando diferente,.. son comportamientos que ayudan a crear culturas con rasgos más humanos. Pero, también son características de una cultura que facilita las nuevas ideas, la creatividad y la innovación. Nos puede el corazón antes que la razón.

Por ello, hay que tener claro que muchas de nuestras peores decisiones son tomadas con estados emocionales alterados. Ser consciente de nuestras emociones implica conocer cuando es mejor no realizar acciones que sean críticas…. y es en esos momentos, en los que es especialmente útil estar callado.

Ese es el primer paso en el aprendizaje y un buen profesional (o incluso directivo/a) es capaz de entender esto para poder tomar acciones que le permitan perfeccionarse. Obviamente es clave tener un dominio importante de determinados temas y de las estrategias prácticas de cómo aplicarlas, pero también es fundamental entender que las personas no siempre tendrán todas las respuestas, ningún profesional podría hacerlo. Por tanto, expresiones como “no lo sé”, pueden ser el inicio de un gran aprendizaje, sólo hay que saber aprovechar el momento.

Y eso es lo que dice mi amigo Alex Rovira en un artículo en el que menciona a William S.Maugham: “Sólo avanzada ya mi vida me di cuenta de cuán difícil es decir: no lo se”.

Ante todo eso, necesítanos una arquitectura del compromiso para mejorar todo este engranaje, basado en:

? La autenticidad de nuestros actos
? La búsqueda de resultados
? Nuestro equilibrio
? El mérito
? La innovación responsable
? La transparencia
? La motivación
? El respeto y la empatía
? El emprendimiento y
? El valor de lo social

Por tanto, la clave es y será aprender para desaprender. Porque lo difícil no es aprender a decir NO LO SÉ. Lo difícil es desaprender las formas aprendidas en lugar de decirlo.

Y si es posible poner música con la canción “No Lo Sé” de Buika:

“Tú pusiste el color negro
Yo puse un par de palabras de amor, mi negro
Después vino la razón, mi negro
Y nos hizo sentir libres
Nos hizo libres y esclavos de la culpa
Por que somos humanos
Somos seres que se asustan, mi negro
Por los malos pensamientos
Cuando el soñar nos hace libres
Yo aún sueño con ser tu puerta abierta
Yo no lo sé, no lo sé, no, no lo sé
No lo sé, no lo sé, no lo sé, no
Yo no sé, yo no sé porqué, porqué
Aún me gustas y me asustas tanto
No lo sé, no sé, no, no
Porque detrás de las disculpas
Somos dos seres que se asustan
Por no poder lo que más quieren
Por no enfrentarse a lo que quieren
No lo sé, no lo sé, no
Yo ya no lo sé, no lo sé, no lo sé, no
Yo quisiera, quisiera saber porqué
En tu ausencia enloquecí, y aún sigo loca
No lo sé, no lo sé, no lo sé
No lo sé, no, no”.

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