Los negocios de Granada comienzan la desescalada extremando las medidas de seguridad

Los comerciantes se muestran esperanzados de que Granada vaya recuperando su ritmo habitual

GRANADA COVID COMERCIOS FASE 1 - Dani B-16
Una dependienta atiende a una cliente en una tienda | Foto: Dani B
Patricia VázquezPatricia Vázquez
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Granada ha entrado desde este lunes en la fase 1 del plan desarrollado por el Gobierno para comenzar la desescalada progresiva prevista tras la pandemia del Covid-19. Entre las actividades permitidas, los granadinos ya podemos ir a comprar a cualquier tienda de menos de 400 metros cuadrados sin necesidad de pedir cita previa, por lo que muchos negocios de la ciudad han comenzado desde esta misma mañana a abrir sus puertas con la esperanza de que los clientes vayan entrando y recuperarse así de las pérdidas económicas que les ha supuesto permanecer cerrados durante los últimos dos meses.

GranadaDigital ha vivido cómo han sido las primeras horas de esa nueva normalidad en los negocios durante la primera jornada de la fase 1.

Lo primero que llama la atención es cómo se extreman las medidas de higiene en las tiendas. Antes de entrar, un dependiente ofrece hidrogel, guantes, mascarillas y que puedas limpiarte la suela de los zapatos en una alfombra empapada en lejía. Todo es poco para mantener la desinfección del local y de los productos que se venden en su interior. En muchos locales sólo pueden entrar 1 ó 2 personas al mismo tiempo porque el espacio es reducido y la gente tiene que guardar cola pacientemente en la calle guardando la distancia social permitida para evitar contagios.

Una vez dentro, las estanterías permanecen precintadas para evitar que los clientes puedan tocar cualquier elemento, los probadores cerrados y cualquier prenda que se coja deberá ser puesta en cuarentena “durante al menos 48 horas”, nos explican desde una tienda de ropa en calle Mesones. También las zapaterías ofrecen bolsas desechables para que los clientes se las pongan en los pies antes de probarse los zapatos. Y anillos, pulseras o pendientes de joyerías y tiendas de bisutería se desinfectan con alcohol antes y después de que el cliente las haya cogido, aunque no está permitido probárselas.

“Las pulseras se enseñan desde la vitrina y solo se coge la que el cliente nos indica y en el caso de los anillos, por ejemplo, usamos los medidores que sí se pueden desinfectar sin miedo a que el metal se estropee”, nos cuentan en una de estos negocios de calle Puentezuelas.

En las principales vías comerciales de la ciudad comienza a notarse más afluencia de gente que se para a curiosear en los escaparates, entra a comprar en las tiendas o disfruta de un paseo después de tantos días encerrados en casa. Sin embargo, tal y como nos dicen muchos comerciantes “se nota la bajada del turismo y la vida y el ambiente que le daba a la calle”, lamentan, aunque se muestran esperanzados de que poco a poco Granada vaya recuperando su ritmo habitual.







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