De Muralla Zirí a basurero público: los restos abandonados del legado taifa

Desde la Asociación Oppidum Eléberis denuncian el estado en el que se encuentra "un vestigio de Granada que no se puede enterrar ni perder"

RESTOS MURALLA PLAZA BOQUERON - Dani B-3
Desde que en 2008 se suspendiera la construcción del supuesto edificio, el solar ha sido utilizado para arrojar residuos | Foto y vídeo: Dani B. / GD
Rosa NúñezRosa Núñez
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Granada es una ciudad llena de historia; tanto que de sus paredes y suelos rezuman leyendas y la mayoría de veces sus vecinos ni siquiera lo saben. Resulta curioso, pero si uno va paseando por las calles de Granada sin prestar especial atención, seguro que no se da cuenta de que acaba de pasar al lado de un aljibe o de una muralla de la época musulmana. Eso es lo que sucede actualmente en varios puntos de la ciudad, uno de ellos en concreto en pleno centro. Entre las callejuelas que separan la Plaza de la Universidad y la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, en Gran Vía de Colón, se encuentran, en el interior de un solar abandonado, los restos de la Muralla de la Medina, que data del siglo XI.

Cuando en 2008 se pretendió construir una vivienda en el solar, situado en la calle Cocheras de Santa Paula, los propietarios del mismo se toparon con un tesoro que jamás hubieran pensado encontrar: restos “muy importantes” de esta muralla. Así lo explica Narciso Crespo, coordinador de la Asociación Oppidum Eléberis, alegando que cuando se desea edificar en el centro histórico de una ciudad, al ser una zona arqueológica, es obligatoria una intervención preventiva mediante un sondeo. Al comprobar la Plataforma de Ambrosio de Vico, de 1595, se constató lo que desde la Asociación ya sospechaban: “Nosotros ya teníamos noticias de que, por aquí, posiblemente, se habían encontrado restos de la antigua Muralla Zirí del siglo XI”, asegura Crespo.

En el Anuario Arqueológico de Andalucía se puede encontrar el informe sobre la intervención realizada en 2008, del que se desprende que se documentaron en la excavación cinco metros de “un muro de tapial de época almohade (del siglo XII)” y otros cinco metros de “un muro de cajones de tapial e hilados de ladrillo, trabados como mortero”, de la época nazarí, y la existencia de un “adarve con escalera” entre ambos muros, que se corresponde con distintas reformas de las Murallas de la Medina Zirí del siglo XI, que en algunos puntos eran deficientes y en otros estaba en mal estado. Además, según confirma Narciso Crespo, “también se ve un anexo a la Muralla, no muy bien documentado, pero que tiene suelo”.

Según se puede ver en la Plataforma de Ambrosio de Vico, cuando Granada, declarada Ciudad Histórica-Artística en 1929, se convirtió en un reino de taifa en el siglo XI, se extendió la Muralla Zirí del Albaicín por la medina llana, es decir, el centro de la capital, llegando hasta el Palacio de Bibataubin y subiendo hasta las Torres Bermejas, pasando por la Plaza de Bib-Rambla.

Plataforma de Ambrosio de Vico de 1595 | Foto: Gabinete

La muralla, actualmente

“Un vecino nos informó a principios de febrero que la puerta del solar estaba rota y que dentro se veían murallas”, relata el coordinador de Oppidum Eléberis, admitiendo que cuando fueron a ver los restos, “nuestra sorpresa fue mayúscula al descubrir el estado tan lamentable en el que se encontraba el solar, lleno de basura. Se podía ver perfectamente que las murallas no estaban protegidas”, resalta. En ese momento, desde la Asociación, “lo que hicimos fue ponerlo en conocimiento del Ayuntamiento de Granada y de la Delegación de Cultura en forma de dos escritos, exigiendo que se protegieran las murallas y que se incluyeran en el proyecto de nuevos edificios para ponerlas en valor”, añade Crespo. En sendos textos, Oppidum Eléberis resalta además que el solar, tal y como está, “puede convertirse en un foco de infección insalubre y peligroso para la salud pública“, ya que se está utilizando “como retrete y contenedor de basura”.

Narciso Crespo asegura que “todavía quedan por aparecer más murallas”, y que éstas son “un Bien protegido por la Ley de 1947 sobre Castillos, declarado BIC en la Disposición Adicional 2ª de la Ley 16/1985, y recogido en el Catálogo Andaluz con la categoría de BIC, por la Disposición Adicional 4ª de la Ley 14/2007 de 26 de diciembre, en la que se prevé un perímetro de protección de 50 metros, así como la no afección de las estructuras defensivas y su puesta en valor”.

El coordinador de la asociación provincial recuerda que “si Granada quiere aspirar a ser capital europea en 2031, este es un vestigio que no se puede enterrar ni perder” y advierte que “no podemos seguir perdiendo un patrimonio del siglo XI de esta forma”.







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