Manuel Mariano Vera: “Son días muy difíciles para las personas autistas”

En el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, el decano del Copao explica la importancia de alterar lo menos posible la rutina de estas personas

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Mariano Vera | Foto: Archivo
Juan PrietoJuan Prieto
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En 2007 Naciones Unidas instauró el 2 de abril como el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo. Lo hizo para poner de relieve la necesidad de contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas con el llamado Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) y promover la inclusión de éstas en todos los ámbitos de la sociedad como ciudadanos de pleno derecho. Este año, en España la conmemoración de este día es más especial si cabe debido a la crisis sanitaria provocada por el coronavirus ya que, precisamente, está afectando a las personas con TEA y a sus entornos familiares y profesionales. Las consecuencias del confinamiento son mayores en estas personas, ya que implica cambios importantes en su rutina, algo que es difícil para este colectivo, que requiere de una vida cotidiana estable y predecible.

Así lo explica en esta entrevista Manuel Mariano Vera, decano del Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Oriental desde 1989, y doctor en Psicología por la Universidad de Granada, secretario general del Consejo General de la Psicología de España y especialista en Psicología Clínica.

Pregunta (P): ¿Cómo podemos definir qué es el autismo? ¿Cómo se manifiesta y qué síntomas tiene?

Respuesta (R): Es un trastorno común dentro de los trastornos del desarrollo o del neurodesarrollo, como se conoce ahora mismo. Está dentro de los trastornos del espectro autista y las características más predominantes en el síndrome tienen que ver con la interacción social, que es escasa o nula; la comunicación o, incluso, la imaginación. Las madres refieren de los niños autistas que cuando nacen son niños muy atractivos, normales y corrientes; pero en el espacio de los tres primeros años pueden aparecer los primeros síntomas, que tienen que ver con indicadores muy llamativos como que no mantienen contacto ocular o tienen reacciones extrañas, en muchas ocasiones se describe una especie de arqueo corporal para no tener un contacto físico. En fin, es una reacción muy compleja que obedece también a una variabilidad grandísima. No todos los niños autistas tienen las mismas reacciones.

P: Es muy común también el interés por algo muy reducido, muy circunscrito a temas muy concretos, ¿no?

R: Sí, efectivamente. Tienen estereotipias en cuanto a costumbres, alimentos, rutinas… y cuando los sacas de ahí se enfadan, se ponen nerviosos. Están muy sujetos a determinadas acciones.

P: ¿Es por ello que estos días de confinamiento son especialmente difíciles para ellos?

R: Obviamente. Son días muy difíciles porque, como necesitan de su rutina, han de seguir con ella. Y dentro de la rutina está el salir o desplazarse, o incluso darse un paseo. Si cortamos esa posibilidad estamos actuando en contra de su naturaleza.

P: ¿Y cómo se debe actuar estos días con ellos?

R: Tiene que ser respetando su rutina. Tenemos el caso de los brazaletes azules, que me parece muy sensato.

P: Hay quienes están en contra de esos brazaletes.

R: De alguna manera tendrán que protegerse para poder salir sin que les caiga una bronca por parte del resto de la comunidad. Hoy ya son cada vez menos los prejuicios que tenemos con respecto a las alteraciones de la conducta o a las discapacidades, somos comprensivos, y pensar que se va a estigmatizar a un niño por eso es menos probable.

P: ¿Qué consejos se les puede dar a los padres para estos días que están encerrados en casa?

R: Los padres ya están muy entrenados, pero el consejo es que sigan la rutina que han tenido continuamente con ellos, que no la alteren como ya saben que no deben hacer, porque automáticamente se van a encontrar una reacción adversa por parte del niño. Si los demás necesitamos hacer rutina para mantenernos psicológicamente ajustados a lo que estábamos acostumbrados, a estos niños les hace muy bien esa rutina de hacer todas las cosas que venían haciendo. En cuanto a la alimentación, como tienen estereotipia, saben que la alimentación es siempre la misma. Principalmente, normalizar la vida de un niño autista es hacer lo que siempre han hecho, excepto ir al colegio, lógicamente. Pero sí salir, hacer las mismas actividades que se hacían antes de la crisis, en casa, e incluso someterlos a la rutina escolar que los centros vayan mandando, en la medida de lo posible.

P: Desde el Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Oriental, ¿hay algo que reivindicar en un día como hoy?

R: Nuestra reivindicación es, por una parte, generalizada, que es una mayor presencia de psicólogos en el campo escolar, pero como psicólogos, no como orientadores. Y, obviamente, si ha habido estudiosos del autismo que entiendan del tema somos los psicólogos.

P: ¿En qué puede mejorar el autista en contacto con un psicólogo?

R: Es primordial en cuanto al diseño de programas de intervención con ellos, en el campo de la modificación de conducta, en todo el aspecto que tiene que ver con la implantación de hábitos continuamente y, en definitiva, el hacerse cargo de la vida general de la psicología del autista. Tenemos un papel importante ya que diseñamos programas de conducta y de intervención para mejorar la vida de autonomía del niño.







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