“¡Que tus cenizas vuelvan a mí en forma de premio!” y otras manías de la Lotería de Navidad

Números repetidos, malditos o significativos y otros muchos ritos que giran en torno al sorteo navideño

ANDALUCÍA.-Almería.- Lotería.- Un quinto del Sorteo de Navidad 2018 reparte 30.000 euros en Tíjola, Mojácar, Pulpí y en la capital
Administración de Loterías y Apuestas del Estado | Foto: Archivo GD
María Soldevilla MéndezMaría Soldevilla Méndez
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Dicen que la temporada navideña llega cuando el anuncio de la Lotería de Navidad lo hace. El sorteo navideño se ha convertido, con el pasar de los años, en algo intrínseco de estas fiestas. Más de la mitad de granadinos compran cada año entre dos y cinco décimos de la lotería de Navidad, pero, normalmente, no lo hacen de cualquier forma, sino que siguen unas pautas, algunas típicas y otras más recientes y particulares.

Son muchas las manías que rodean a esta costumbre, creencias en torno a trucos que ayudan a la suerte o la perjudican. Según la web de venta de lotería, Ventura24, los números ‘feos’ son más habituales en los jugadores de menor edad y los números ‘bonitos’ en los de edad más avanzada. Pero, ¿qué es un número feo o bonito?

Obviamente, es algo subjetivo que depende de la persona, de sus creencias y de sus vivencias personales. Sin embargo, existen algunos denominadores en común para asignar a un número el adjetivo de bueno o malo. Para muchas personas son feos los números bajos, como el 000.402, o aquellos asociados a temas siniestros, como el número de la Bestia o 666, que, como dato, no hace referencia al demonio sino a Nerón César.

Por otro lado, están los que prefieren apostar por combinaciones importantes para ellos, como cumpleaños de familiares, aniversarios de boda, direcciones significativas o días claves en sus vidas. Este fue el caso del 110.710, el número que muchos granadinos compraron en 2010 debido a la victoria de España en el mundial de fútbol.

También hay números que no se puede decir si son feos o bonitos y que generan más controversia de lo normal, como el 13, el niño mediano de los números. Para una gran mayoría, el 13 es el número de la mala suerte, incluso hay quienes padecen triscaidecafobia, una ansiedad patológica hacia este número que les hace huir de todo lo que tenga que ver con él. El origen de la maldición puede que esté en la carta de la muerte del tarot, o quizá se encuentre en la religión cristiana, en la que se asocia este número a Judas, el traidor (de entre los trece que se sentaron a compartir la Última Cena). Sin embargo, hay otra gran mayoría que ha convertido al 13 en su número de la buena suerte, significado compartido con la cultura china y la mitología nórdica.

Una imagen habitual en estas fechas: un hombre comprando lotería.

Dejando a un lado los números, también hay muchas manías relacionadas no con la combinación del décimo sino con la manera vivir los días del sorteo. Existe la convicción popular de que para ganar la lotería es necesario entrar con el pie izquierdo en la administración y asegurarse de que la persona que entregue el billete lo haga con la mano derecha. Sin embargo, los días de colapso, en los que para llegar al mostrador hay que recorrer una gran cola, lo ‘recomendable’ es ponerse a la izquierda en el caso de que dicho día fuera impar y a la derecha si fuese par.

Además, están los que creen que la suerte no es aleatoria, sino que obedece al karma. En este sentido, hay personas que se desplazan hasta lugares que hayan sufrido algún desastre, del tipo que sea, confiando en que la suerte les recompense.

El gato negro también tiene sus particularidades, ya que, aunque para muchos sea símbolo de mal fario, está muy extendida la creencia de que pasar el billete de la lotería por el lomo de uno ayuda a ganar.

Por último, es típico quemar con una vela naranja los billetes del año anterior al mismo tiempo que se repite “¡Que tus cenizas vuelvan a mí en forma de premio!”.



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