Los fantasmas del Multicines Centro

El emblemático edificio, declarado Patrimonio Histórico de Andalucía, sigue abandonado y sin una solución a corto plazo tras seis años desde su cierre

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En las escaleras del antiguo Multicines Centro se ha colocado un muro de césped verde para evitar la imagen de deterioro del edificio | Foto: Álvaro holgado
Álvaro HolgadoÁlvaro Holgado
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Una sesión golfa y una película de Tarantino. Ese fue el último pase de Multicines Centro, para entonces uno de los dos únicos supervivientes de aquellos cines inaugurados a lo largo del siglo XX en Granada capital. A partir de ese 25 de febrero de 2013 sólo quedaba el cine Madrigal como único baluarte de una época lejana de los grandes contenedores cinematográficos de las afueras.

El emblemático edificio ubicado en Plaza de Gracia dejaba a sus espaldas un diario de sesiones que había recogido películas que formaron la memoria sentimental de miles de granadinos, que en algún u otro momento hicieron cola para llenar las tardes de domingo, quedar para una primera cita o acercar a sus hijos a ese gran enigma que supone lo que sentimos cuando pisamos un cine por primera vez. De aquellas idílicas imágenes poco queda. La fachada de lo que en su día se denominó como el Palacio del Cine se encuentra ahora llena de pintadas monocromáticas e ininteligibles, carteles a medio despegar y un enorme friso de césped verde que hace de muro frente a la puerta principal.

El abandono sufrido a lo largo de estos 6 años contrasta con la importancia que llegó a tener el edificio para la ciudad. Cuenta Salvador Perpiñá, criado en parte entre sus paredes y ahora destacado guionista de series españolas de referencia como ‘Isabel’ o ‘La Peste’, que este suponía para él “una suerte de catedral”, sobre todo en su primera época, cuando aún no se habían hecho las primeras reformas para convertirlo en multicines.

Imagen de archivo del Palacio del Cine | Foto: Archivo de la familia Toro

Así fue concebido desde un primer momento en el año 1958 por el promotor de la idea. Plácido Toro, un empresario cinematográfico granadino, con un espíritu prácticamente renacentista, imaginaba entonces, en colaboración con tres personas más del gremio de la panadería, un proyecto arquitectónico vanguardista con el aliciente principal de poder proyectar películas en 70 milímetros. La obra, que finalmente abrió sus puertas en 1961, dio lugar a un formato que, para que los menos avezados se hagan una idea, hizo posible obras maestras como ‘Ben-Hur’, ‘West Side Story’ o ‘Lawrence de Arabia’ y que aún hoy nos sigue regalando títulos como ‘The Master’ o ‘Los Odiosos ocho’.

Así las cosas, el Palacio del Cine fue todo un éxito. “Aunque el nombre siempre tuvo ese aire tan español de lo monárquico” ironiza Perpiñá. Pasado el blanco y negro, cuando aparecía empezaba a aparecer el imponente y característico azul eléctrico en las fotos, el edificio tardofranquista fue remodelado en 1979 convirtiéndose en el lugar de reunión predilecto de la generación del ‘baby boom’. ‘E.T. El extraterrestre’ , ‘Los Goonies’ y otros tantos cientos de clásicos ochenteros, ahora carne de remake, hacían del Solarillo de Gracia un punto álgido del séptimo arte en Granada, acompañando a los cines Goya y a otros tantos finalmente defenestrados.

Tal fue la relevancia del lugar, que terminó por ser catalogado como Patrimonio Histórico de Andalucía, una suerte que ha salvado a no pocos cines a lo largo y ancho de esta comunidad autónoma, como es el caso reciente del cine Cervantes y Trajano en Sevilla, que han pasado a estar protegidos como Bien de Interés Cultural, pero que en el caso del Multicines Centro, como se puede comprobar, no se ha dado.

Cierre, abandono y dejadez institucional: las causas del ‘muro verde’

Imagen del estado actual de la antigua taquilla de Multicines Centro | Foto: A.H.

Llegados a la primera década del milenio, los multicines se vieron afectados por diversas crisis. Por un lado una crisis económica, la de 2008, que hizo bajar la asistencia de forma notable y que se vio agravada con la subida del IVA Cultural al 21%  bajo el mandato José Ignacio Wert, ministro de Cultura del Partido Popular,  en 2012. Por otro lado una crisis de modelo, en el que la aparición de internet cambiaba paulatinamente el modo de consumir cine. “No dejamos de ir al cine porque desaparecieran los cines del centro. Los cines del centro desaparecieron por dejamos de ir al cine” explica Perpiñá.

La coyuntura, que aún hoy colea, provocó un deterioro progresivo del Multicines Centro, con las consiguientes acumulaciones de deuda por parte de la empresa promotora, Fundación Privada, y la posición inamovible de la propietaria de cerrar el establecimiento. En 60 años, el legado de Plácido Toro acababa entre rejas. Aunque ya no eran los 60 ni los 80, seguía existiendo un público fiel a sus salas.

No en vano, ya al límite del cierre en febrero del 2013, tras negociar una prórroga tras la presión vía Twitter con la campaña #NosCierranElCine y la decisión de los propietarios de aguantar un poco más, el cine estuvo lleno durante todo un mes.

Aquello se produjo en parte a la bajada simbólica de la entrada a 3 euros, un detalle por parte de la empresa que sirvió, para muchos, como forma de despedida y para tantos otros como un idilio efímero con el que para entonces era el cine más antiguo de la ciudad. “Recuerdo que la última película que vi allí fue ‘Blancanieves’ de Pablo Berger y que al terminar todo el mundo aplaudió cuando salieron los trabajadores” cuenta Alicia, que comenzaba el grado en Comunicación Audiovisual en la UGR ese año.

“No dejamos de ir al cine porque desaparecieran los cines del centro. Los cines del centro desaparecieron por dejamos de ir al cine. Ahora parece que ver películas acompañado molesta” explica Perpiñá.

La escena tuvo tal repercusión que a los pocos días, Raquel Ruz, en ese momento en la oposición, aseguraba en un pleno que Granada se había “convertido en un cementerio de edificios fantasmas” y proponía varias vías para hacer los Multicines sostenibles, por ejemplo con una colaboración público-privada que sostuviese este tipo de inmuebles y evitase “la degradación de estas zonas”. Al llegar a la alcaldía y aún estableciendo el punto de mira en la capitalidad cultural de 2031 no se llevó a cabo ningún proyecto ni se volvió a poner el tema sobre la mesa.

Sí se escribieron ríos de tinta en prácticamente todos los periódicos locales, siendo un tema recurrente que ponía en solfa una vergüenza silenciada, con los ejemplos de proyectos como el exitoso Cine Albéniz de Málaga en el horizonte y con la nota de esperanza del buen funcionamiento de los diversos cineclubs universitarios. “La clave puede estar ahí” señala Salvador Perpiñá, “los demás nos hemos acostumbrado a verlo todo desde casa”.

Mientras tanto, ante la inacción, ha surgido el simbólico frontón verde. Una pieza que, al menos entre los vecinos, nadie sabe muy bien quién lo puso. Lo que sí tienen claro es que el antiguo Palacio del Cine es susceptible de estar “lleno de ratas”. Quien sabe, si como cantaba Serrat, bailan junto a Anita, los Jets y los Sharks y al emblemático edificio sólo le queda eso, los fantasmas de Multicines Centro, que no descansan en paz.



Comentarios

4 comentarios en “Los fantasmas del Multicines Centro

  1. A estos edificios, habría que tratarlos como a los recintos industriales obsoletos, muestras de la arqueología industrial; buscarles nuevos usos, vinculados a la cultura, a la historia; son parte del patrimonio cultural y emocional de una ciudad, la conversión y uso como sede de cineclubs universitarios, es una idea genial.

  2. El edificio es muy singular y ademas está en el centro, zona de paso de mucha gente. Sería fantástico que lo comprara FNAC y pusiera una gran tienda con varias plantas temáticas para poder comprar libros, cine y tecnología.
    Supondría el gran FNAC del centro como hay en Madrid o Barcelona.
    Por soñar que no quede…

  3. Me encanta la idea de Manuel (dos comentarios más arriba) de un cineclub. Si además se recuperase el formato de una única pantalla y que fuera todo lo grande que permitiera el presupuesto (¡ojala el tamaño y forma de la pantalla primitiva del Palacio del Cine, mejor).

  4. El artículo termina evocando a Serrat, por mi parte quiero comentarlo evocando a Luis Eduardo Aute: ‘MÁS CINE, POR FAVOR!

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