Los Enemigos, emblema del rock en español, tocan en Granada en mayo

El cuarteto liderado por Josele Santiago presenta su nuevo álbum, 'Bestieza', en la sala Industrial La Copera

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Imagen promocional reciente de Los Enemigos | Foto: Gabinete
Guillermo OrtegaGuillermo Ortega
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Los Enemigos, leyenda viva del rock en español, vuelven a dejarse caer por Granada. Será el próximo 9 de mayo, en la sala Industrial Copera, y el motivo es la presentación de su nuevo álbum, Bestieza, del que ya se ha extraído un single de adelanto, Siete mil canciones.

La última visita de la banda liderada por Josele Santiago, que en los últimos años se ha dedicado más a su excelente carrera en solitario, data de 2014, año en el que fueron cabeza de cartel en una de las noches del festival Zaidín Rock. El cuarteto mantiene la formación básica del rock (dos guitarras, bajo y batería) y la novedad respecto a aquel concierto es que una de esas guitarras ya no la tocará Manolo Benítez, que se apartó del grupo el año pasado. Su relevo, David Krahe, es francamente bueno.

Hablar de Los Enemigos es hacerlo de una formación con una discografía casi inmaculada, que arrancó en los estertores de la movida con un sonido bien distinto al que se estilaba entonces, más cercano al rhythm & blues y con una clara base rocanrolera.

Sus primeros dos álbumes, Ferpectamente y Un tío cabal, fueron dos ejemplos de rock festivo y sin fecha de caducidad. El por entonces trío, marcado por la voz cazallera y la guitarra poderosa de Josele Santiago y secundado por el bajo de Fino Oyonarte y la batería de Chema Pérez, que sustituyeron a los componentes originales, se lanzó después por una senda más difícil, con letras más serias, introspectivas y hasta existencialistas. Discos como La vida mata o La cuenta atrás son auténticas obras de arte donde se alojan temas de gran calibre, como Desde el jergón, una cima que probablemente nunca han superado.

Con altibajos, provocados en parte por la mala cabeza del líder, continuaron manteniendo el tipo en posteriores entregas, con un sonido más próximo al rock duro y un poco desasosegante en Gas y más amable y con mejores composiciones en Nada.

Después del casi obligatorio disco en directo, en 2002 llegó su disolución. Josele Santiago siguió en solitario pero en un registro totalmente distinto, más próximo a la canción de autor, mientras que Fino Oyonarte se centró en su grupo paralelo Clovis, y continúo ejerciendo de productor.

En 2014 decidieron volver, porque al fin y al cabo las relaciones personales no se habían deteriorado. Editaron Vida inteligente, con material no demasiado excitante, y se embarcaron en una gira donde acreditaron un sonido excelente, aunque si triunfaron fue sobre todo por su magnífico fondo de armario. Temas como Complejo nunca fallan.

Ahora regresan con un álbum de nombre potente, Bestieza. El sencillo que le precede, Siete mil canciones, demuestra que el grupo lo retoma donde lo dejó. Un cambio drástico tampoco habría sido bien entendido por sus fieles.  No se puede decir que son legión, pero sí que han mantenido su pasión y su fidelidad por el grupo a lo largo de más de treinta años. Los Enemigos son una garantía en vivo y Josele Santiago ya no es el tarambana que llegó a cargarse decenas de conciertos cuando anduvo metido en adicciones, sino un músico serio, responsable y, lo que es más importante, artífice de un cancionero por el que literalmente matarían centenares de compositores de este país.

 

 

 



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