Los embalses de Granada tienen 102 hectómetros cúbicos de agua menos que hace un año

La larga temporada de sequía los ha situado a menos de la mitad de su capacidad

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El embalse de Cubillas es uno de los pocos que no ha descendido de nivel en la última semana | Foto: GD
Guillermo OrtegaGuillermo Ortega
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La sequía se prolonga y la situación empieza a ser preocupante. Los embalses de la provincia de Granada acumulan 560 hectómetros cúbicos de agua, según el informe semanal de los datos que semanalmente recopila en toda España, de forma muy eficiente, la web embalses.net.

Eso significa que están al 47,22 por ciento de su capacidad total, que es de 1.186 hectómetros cúbicos. Pero para visualizar aún mejor la verdadera dimensión del problema, baste decir que el año pasado, en estas mismas fechas, había embalsados 662 hectómetros cúbicos, lo que quiere decir 102 más que ahora. Estaban al 55,82%, lo que en términos porcentuales significa ocho puntos más.

Si se busca una comparativa con años anteriores, el resultado no es más halagüeño, sino más bien todo lo contrario. En la última década, los pantanos granadinos han almacenado 696 hectómetros cúbicos y han estado al 58,76%

En esta última semana se han producido descensos en los niveles de los embalses de Béznar, Canales, Colomera, Francisco Abellán, Los Bermejales, Quéntar, Rules y Negratín. El más acusado (ocho hectómetros) en este último, que es un embalse de distribución. Los únicos que siguen como estaban son San Clemente, Cubillas y El Portillo.

Los pantanos granadinos pertenecen a la cuenca del Guadalquivir, donde la situación tampoco es nada positiva. En estos momentos acumulan 3.160 hectómetros cúbicos sobre un total de 8.118, lo que significa que están al 38,93%

Hace diez años estaban al 56,37% y tenían 4.576 hectómetros y, en la media de los últimos diez años, han dispuesto de 5.079 hectómetros y su capacidad, en porcentaje, ha sido del 62,58%

La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, de la que dependen los embalses de Granada, todavía no se ha pronunciado de forma oficial sobre si estos malos datos podrían desembocar en alguna medida restrictiva en caso de que las condiciones meteorológicas no varíen de aquí a poco. Las últimas restricciones de agua que se produjeron en Granada fueron en el año 2005 tras una larga temporada de sequía.



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