Los cinco principales candidatos a la alcaldía de Granada se enfrentan en un debate tenso y bronco en TG7

Propuestas y proyectos, pero también muchos reproches de todos contra todos en un encuentro interesante

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Los candidatos y el moderador del debate posan antes del inicio | Autor: cedida
Guillermo OrtegaGuillermo Ortega
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Los candidatos de PP (Sebastián Pérez), PSOE (Paco Cuenca), Ciudadanos (Luis Salvador), Podemos IU Adelante (Antonio Cambril) y Vamos Granada (Marta Gutiérrez) se han visto las caras en un debate en la televisión pública granadina, TG7, que tuvo bastante de constructivo, porque todos presentaron sus principales propuestas, pero también mucho de tensión y hasta de bronca, con cargas de profundidad nada disimuladas entre unos y otros. Las acusaciones y los reproches fueron una constante a lo largo de más de una hora y media.

Articulado en torno a cuatro grandes bloques (modelo de ciudad, economía, derechos sociales y horizonte del año 2031), el debate se calentó desde el mismísimo inicio. Abrió las hostilidades Cuenca al acusar a los populares de «haber metido a Granada en el mapa de la corrupción» y continuó por esa ruta Cambril para incidir en que la «pobreza extrema» del ayuntamiento es «hija directa de la riqueza extrema de las multinacionales», unas empresas que tienen «hipotecada» a la ciudad y contra cuyo «yugo», apuntó, no van a actuar «ni PP, ni PSOE ni Ciudadanos».

En primera instancia, Sebastián Pérez no entró al trapo y prefirió hablar de proyectos como el cierre del Anillo o el teleférico de Sierra Nevada. Tampoco lo hizo Salvador, que optó igualmente por una línea inicial constructiva, mientras que Marta Gutiérrez dejó claro desde el principio que su modelo de ciudad pasaba por remunicipalizar servicios públicos, y también que la contaminación «no se resuelve con túneles», lo que en cierto modo también era una puya. Hacia el PP, en concreto.

Todos contra todos, o casi

Empezaba la lucha, que el candidato de Podemos avivó asegurando que el modelo de Granada no debía ser «más cemento alrededor de la Alhambra ni más coches». Terminó el debate afirmando que lo que quieren los populares para Granada es lo que ya hay en Shanghai: «Más cemento, más humo y más tráfico». Aprovechó para introducir su propuesta de peatonalización del centro y su «ascensor invisible» desde la calle Elvira hasta San Miguel Bajo.

La semilla estaba plantada y sólo hacía falta regarla. En su siguiente intervención, Cuenca apeló directamente a Luis Salvador para preguntarle si en Granada iba a apoyar un acuerdo con PP y Vox, a lo que éste, replicando al alcalde y también a Sebastián Pérez, dijo que en el debate, por el momento, sólo se estaba viendo «a dos viejos gruñones peleándose».

En el apartado de economía también saltaron chispas. Cambril criticó la deuda municipal, de 318 millones de euros, y los servicios externalizados «que nos cuestan 150 millones al año y que no tributan en Granada». Marta Gutiérrez atacó al PP por «vender todo lo que tenía valor» y al PSOE «por no hacer nada por recuperarlo». Luis Salvador inició a renglón seguido un rifirrafe con Cambril y su idea de «abrir Reyes Católicos para recuperar un río» y continuó atizándole al alcalde a cuenta de que en estos tres años «no haya presentado ni un borrador de presupuesto», a lo que éste contestó recordando que puso dos encima de la mesa «aunque usted igual no se enteró porque estaba en Madrid». No especificó que como diputado, pero flotaba en el ambiente.

Cuenca también afirmó que el PSOE había reducido en 30 millones la deuda municipal, a lo que Sebastián Pérez opuso que, si acaso, eso se había producido «porque se les debe a los proveedores 100 millones en facturas». Caldeado ya el ambiente, Cambril metió baza para calificar la política económica socialista como «un cuchillo sin mango al que le falta la hoja. O sea: nada».

El candidato socialista, que había encontrado una veta para seguir dándole pescozones al cabeza de lista de la formación naranja, cargó entonces de nuevo su fusil y disparó: «Usted estuvo en el PSOE conmigo y trabajamos en muchas cosas juntos. Usted, si no sale elegido aquí, se va a Madrid. Y si no le eligen secretario general de un partido, se va a otro».

En definitiva, aquello ya era un todos contra todos. Los únicos que no se arrearon fueron Vamos Granada y Podemos IU Adelante, con propuestas tan similares que cabe preguntarse si podrían haber concurrido juntos a los comicios.

Un campo sin vallar

Como aquello ya era un campo sin vallar, Marta Gutiérrez recordó que Cuenca está imputado y Pérez le echó en cara que la Zona Norte tenga apagones continuamente «y su única medida sea dar a los residentes una piscina para bañarse y un microondas para calentarse la comida». El debate, por cierto, ya había entrado en su tercera fase, la de los derechos sociales. Pero a esas alturas valía todo o casi todo.

«Me fui del PSOE porque vi que había tanta corrupción y tan poca democracia interna como en el PP», terció Luis Salvador, soltando un doble sopapo dialéctico. Y Cambril, que llevaba un rato en modo constructivo, no se resistió y esgrimió que el mayor logro social del PP en toda su etapa en el gobierno local fue «inaugurar el botellódromo en el año 2006», tras lo cual metió por medio a la Virgen de las Angustias y a la facultad de Sebastián Pérez para «hablar con ella de tú a tú y hasta de condecorarla».

El candidato popular no lo pasó por alto. «Nadie me va a avergonzar por defender mi religión», dijo; a continuación defendió la propiedad privada y el derecho «de una familia de La Chana» a que no se le metan «nueve okupas en su casa» y, ya estaba tardando la cosa en llegar, comentó que hay partidos que defienden lo que se hace en Venezuela.

Imputados, fechas vacías y marihuana

«Debería darle vergüenza presidir un partido con imputados y que ha arruinado el ayuntamiento», le espetó la candidata de Vamos Granada al del PP en su siguiente turno de palabra. Cambril ahondó en la herida al afirmar que «al PP le han renovado la lista electoral una jueza de Instrucción y el Código Penal». Pérez le acusó de ser «un radical» y éste contestó que «radical es seguir entregando el ayuntamiento a sus amigos para arruinarlo».

A esas alturas ya poco importaba cuál era el guión, pero se entró en lo de el horizonte de 2031, una «fecha vacía» para Cambril, que ahí sacó a colación su proyecto de desembovedar el Darro (poco antes, recuérdese, denostado por Luis Salvador) como forma de «devolver el esplendor a Granada» para esa fecha. Marta Gutiérrez reincidió en que, para entonces, es fundamental que Granada haya elegido «un modelo turístico que no expulse a los residentes», lo cual pasa por limitar los alquileres turísticos e implantar una tasa para quienes nos visitan.

El alcalde trató de sacar pecho afirmando que «ahora se habla de ciencia y tecnología en Granada, cosa que hace cuatro años no ocurría» y aseguró que si es así es porque el PSOE «ha puesto los pilares». Pero Sebastián Pérez contraatacó con rapidez subrayando que el proyecto de Cuenca es «tan invisible como el ascensor de Cambril» (todos contra todos, una vez más), afeando que la celebración del Milenio, en 2013, se limitara «a una carrera de bicis en Argelia» y, para nombrar su lema de campaña, decir que, hace veinte años «Málaga planificó una Gran Málaga, que es lo que queremos hacer ahora nosotros». Para el líder popular, se puede optar por ser eso «o por ser la capital de la marihuana».

 

 

 

 

 

 



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