Los buenos se quejan, los mejores se adaptan

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Nosotros decidimos si nos adaptarnos a las situaciones o nos quejamos de ellas.
Todas tenemos tendencia a quejarnos, a protestar por lo que no nos gusta, a discutir situaciones que nos incomodan, a disgustarnos por cuestiones que nos llevan a un mal camino,….. Y ello no es malo. La clave no es la queja. Lo importante es cómo nos quejamos.
A veces quejarse, resulta necesario y constructivo. Puede ayudar a solucionar problemas y cambiar situaciones que perjudican a nosotros y a los que nos rodean. Aunque muchas veces quejarse nos genera «mala onda» a nosotros y a los que nos rodeanE incluso diría que quejarse por quejarse es literalmente malo para nuestro cerebro y también para nuestra salud.
Sabemos que nuestras neuronas son eficientes y por esta razón, cuando establecen un puente con otras, generan un «aprendizaje químico» que hace que tengan una tendencia a establecer esa misma conexión nuevamente y estén cada vez más juntas, generando sinapsis más rápidas. Ello significa que, quejarse y pensar negativo no solamente genera más pensamientos negativos, sino que hará más probable que este tipo de pensamientos aparezcan en nuestra mente.
También, se puede trabajar en el sentido contrario, recalcando el lado bueno de las cosas para que nuestras neuronas aprovechen ese mismo camino. De todas formas es bueno saber que:
 
A. Oír quejas nos contamina: Cuando vemos a alguien que está experimentando una emoción (ya sea ira, tristeza, felicidad, etc.), nuestro cerebro ‘prueba’ esa misma emoción para imaginar lo que la otra persona está pasando. Y lo hace intentando activar las mismas sinapsis en tu propio cerebro para relacionarse con la emoción que está observando. Esto es, básicamente, la empatíaEsa empatía nos lleva a pensar de manera negativa y luego, si tenemos un colega o amigo que está todo el día ventilando sus problemas, nuestras neuronas establecerán esos puentes.
B. Oír quejas libera sustancias que influyen en el sistema nervioso: El pensamiento negativo, las quejas y la ira, liberan la hormona cortisol. Cada vez que se tiene un pensamiento negativo, el cerebro libera sustancias como la adrenalina, el cortisol y otras hormonas que influyen sobre el sistema nervioso, la musculatura y los sistema cardiovascular, respiratorio y digestivo. Un pensamiento negativo se distingue porque no conduce a la acción ni a algo útil; solo considera las limitaciones. Genera cortisol constantemente, nos conduce al estrés, generando dolores de cabeza, fatiga, tensión muscular, insomnio, irritabilidad y nerviosismo, entre otros síntomas. Por tanto, afecta nuestra salud (y esperanza de vida). Padecer estrés está asociado directamente con otros problemas de salud físicos, como un mayor riesgo de depresión, problemas digestivos, problemas de sueño, presión arterial alta e incluso un mayor riesgo de enfermedades del corazón. Todas estas enfermedades aumentan nuestro riesgo vital, acortando nuestra esperanza de vida. Un estudio concluyó que las personas optimistas viven más que las pesimistas, con un riesgo 55% menor de muerte por todas las causas y un 23% menos riesgo de morir por insuficiencia cardíaca.
C. Oír quejas afecta a la memoria: la queja constante puede conducir a la reducción del hipocampo, la región de nuestro cerebro responsable de las funciones cognitivas, hecho directamente ligado a los episodios de estrés lo que conduce a una afectación de la memoria, disminuyéndola y la capacidad de adaptarse a nuevas situaciones, entre otras funciones.

… Pero igual sirve quejarse, aunque bien quejado

No es bueno quejarse por todo lo que nos pasa, ni fijarnos solamente en lo que nos molesta de las cosas. Que hagamos una queja de vez en cuando, o mas habitualmente por algo concreto, no hay problema. Las recomendaciones dicen que hay que quejarse con un objetivo, ya que si dirigimos esa queja para generar un cambio, el cuento es otro.
Quejarse de manera eficaz y obtener resultados puede generar empoderamiento y puede afectar a nuestro estado de ánimo y mejorar nuestra autoestima. Además, aprender a quejarse con eficacia nos ayudará en nuestras relaciones.
Hoy asociamos el acto de quejarse mucho más con la ventilación que con la resolución de problemas. Por tanto, es importante que utilicemos bien nuestras quejas, para que ni adentro nuestro y afuera nos contaminen.
Es saber quejarse: Tragarse la rabia o rumiarla mentalmente ciertamente no es sano; una actitud asertiva requiere hacer notar cuando algo no está bien. El tema, más bien, es el modo, el momento y la gente hacia las que se dirige la queja. La clave está en dirigir esa molestia o enojo a la persona responsable, no a todos a tu alrededor, y hacerlo de una manera neutral y constructiva. Comunicar lo que sentimos sin esperar explotar como un volcán puede ser bueno para nosotros y nuestra salud. Y además midamos la cantidad: la intensidad de la queja ayuda también a sentirnos más saludables. Una buena queja tiene sentido y puede ser buena; no tiene sentido ni nos ayuda para nada ser un quejón.
Todo ello nos lleva a que los buenos se quejan. Y quejándose bien, pueden ayudar a conseguir cambios y mejoras.

Las mejores se adaptan

“Las especies que sobreviven no son las más fuertes ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor al cambio” Y añado lo que dice el economista Vicente Ortún: “Sólo hay una manera de hacer las cosas: la de los mejores”
Esta reflexión la podemos adaptar perfectamente a nuestro entorno de vida, o en las organizaciones, es decir ante un entorno en permanente cambio donde no sobreviven los más fuertes sino los que saben adaptarse mejor a él. Y hacer lo que hacen los mejores ayuda a conseguirlo.
En este proceso de adaptación, la organización ha de evolucionar y si aprovecha correctamente las nuevas oportunidades que se le presentan, entonces incluso podrá continuar creciendo de forma rentable. Y es que estamos delante de un mundo que ha cambiado y que esta se mantenga de manera continuada en el tiempo ha hecho que nos adaptemos a esta nueva situación.
Y como lo estamos haciendo, adaptándonos a la realidad que nos ha tocado vivir, en un mundo de incertidumbre que es como una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar.
Según mi opinión, es fundamental:
• Estar preparadas para percibir y dar respuesta a nuevas demandas.
• Tener estructuras ágiles y polivalentes. Esto implica personal implicado en la organización y orientado a la ciudadanía.
En definitiva, y siguiendo la palabras de Darwin, “sobrevivir” no siendo quizás las más fuertes, ni las organizaciones más destacadas, tampoco quizás aquellas con mayores cifras de negocios, pero si las más agiles y capaces de adaptar nuestra manera de trabajar a la realidad que nos rodea, y lo más importante pudiéndolo hacer de manera continuada en el tiempo.
  1. Ser previsor y adelantarse a los cambios
  2. Dar un paso adelante y manejar los imprevistos
  3. Visualizar futuras necesidades
  4. Llenar el portafolio de herramientas
  5. Mantener una actitud positiva y convivir con las experiencias acumuladas
  6. Asignar tiempo a las relaciones personales
  7. Buscar oportunidades de cambio
  8. Ante movimientos bruscos, lo mejor es realizar acciones para adaptarse a los cambios
  9. La formación es clave para adaptarse a las nuevas situaciones y para estar preparados para el cambio
  10. Ser flexible y adaptarse a los cambios
  11. La motivación resulta un factor deseado durante la transición
Las personas a nuestro alrededor, el entorno, la tecnología, las necesidades cambian y no podemos quedarnos aislados. Hacer caso omiso de la evolución de las personas, del entorno, se corre el riesgo de desaparecer.
Cuando el cambio sea una opción, cuando se presenten las condiciones para probar nuevas situaciones, es conveniente diseñar y realizar acciones para adaptarse a los cambios, así se ganará en experiencia y flexibilidad al cambio.
Es importante hacerse de herramientas, recursos para este proceso de adaptación. Pueden llegar a presentarse inconvenientes, ante esto que mejor que accesar el portafolio de recursos y emplearlos para librar estas situaciones con éxito.
De hecho, décadas de investigación relativa a logros sugieren que la gente con éxito como dice Yooriento, Alfonso Alcántara, alcanza sus objetivos más por lo que hacen que por quienes son:
Qué hacen los mejores? 
  1. Concretar: Cuando te planteas un objetivo, intenta ser lo más específico posible. Saber exactamente lo que quieres conseguir te mantiene motivado hasta que lo consigas. Piensa una acción específica que debas tener en cuenta para alcanzar tu objetivo.
  2. Aprovechar cada momento para actuar. Estamos tan ocupados, y con tanto objetivos entre las manos que no es sorpresa que perdamos oportunidades de actuar simplemente porque no nos damos cuenta. Para aprovechar cada momento, es importante prever cuándo y dónde desarrollaremos cada actividad. Investigaciones muestran que este tipo de planificación nos ayudará al cerebro a detectar y aprovechar cada oportunidad que surja, incrementando las posibilidades de éxito un 300% aproximadamente.
  3. Conocer exactamente cuánto camino queda. Conseguir cualquier meta requiere una evaluación continua y honesta del progreso, o nos evalúan desde fuera o nos evaluamos nosotros.
  4. Ser optimista-realista. Cuando nos planteamos una meta, se pone en marcha el pensamiento positivo sobre la probabilidad de conseguirlo. Confiar en nuestras habilidades para tener éxito es muy útil para generar y mantener tu motivación. Pero hagamos lo que hagamos, no subestimemos lo difícil que puede ser conseguir lo que nos hemos propuesto. En todo caso, desde nuestro punto de vista, el mejor pensamiento positivo es el comportamiento positivo.
  5. Concentrarse en mejorar, más que en ser bueno. Confiar en nuestras habilidades para conseguir objetivos es importante, pero es más importante confiar en que podemos tener esa habilidad. Muchos de nosotros pensamos que nuestra inteligencia, nuestra personalidad y nuestras aptitudes físicas están fijadas y no importa lo que hagamos, no las mejoraremos. Así nos centramos en objetivos relacionados con nosotros más que desarrollar y adquirir nuevas habilidades. Y las habilidades de todo tipo son muy flexibles. Aceptar el hecho de que es posible el cambio se pueden valorar mejores opciones y alcanzar nuestro potencial. Las personas cuyos objetivos son mejorar, más que ser bueno, toman las dificultades con calma y aprecian el camino más que llegar al destino.
  6. Tener agallas. Voluntad de comprometerte con objetivos a largo plazo, y persistir ante la dificultad. Estudios muestran que la gente valiente obtiene mayor nivel educativo y mejores calificaciones. El esfuerzo, la planificación, la persistencia y buenas estrategias son lo que realmente nos lleva al éxito. Aceptar esto no sólo nos ayudará a ver los objetivos con mayor precisión, sino también a tener más confianza y agallas.
  7. Fortalecer la fuerza de voluntad como un músculo. El autocontrol es como cualquier otro músculo en nuestro cuerpo, cuando no lo ejercitamos se debilita, pero cuando lo ejercitamos de forma regular se hará más fuerte y capaz de ayudarnos a conseguir los objetivos. Éxito es hacer lo que nos conviene a largo plazo, en lugar de lo que nos apetece a corto plazo.
  8. No tentar a la suerte.No importa lo fuerte que hayamos conseguido ser nuestra fuerza de voluntad, es importante tener en cuenta el hecho de que este hecho es limitado y si la sobrecargamos puedes llegar a agotarla. No nos propongamos dos metas de una vez, si podemos evitarlo. Y no nos pongamos en peligro, mucha gente sobrevalora su resistencia a la tentación y se exponen a muchas situaciones donde las tentaciones abundan. Las personas con éxito saben que no deben convertir una meta en algo más difícil de lo que por si ya puede ser.
  9. Centrarse en lo que haremos y no en lo que no haremos. Planificar cómo vamos a reemplazar malos hábitos por buenos, más que centrarse sólo en los malos hábitos.
Todo ello es tarea de los mejores, esos que se adaptan al entorno y a las personas, esos que saben que si no cambian se enquistan, esos que buscan la mejor manera de cambiar, la mejor manera de buscar aliados para el cambio porque saben que ADAPTARSE les hace mejores.


Comentarios

5 comentarios en “Los buenos se quejan, los mejores se adaptan

  1. Avatar

    María Ángeles

    Muy bueno, Joan Carles. Gracias por recordarme estás magníficas herramientas. Un abrazo

  2. Avatar

    Patricia Gómez Nardo

    MARAVILLOSO!!!!
    Gracias!!!!

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