Las calles de Granada son muy estrechas y algunos no se dan cuenta

Una autocaravana se queda atascada tras chocar con un balcón en el Realejo, un suceso que recuerda a otros muy parecidos en el centro y en el Albaicín

Realejo
La autocaravana, tras chocar contra un balcón de la calle Cuarto Real de Santo Domingo | Foto: de la cuenta de twitter de la Asociación de Vecinos del Realejo
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Es algo que ocurre más o menos con frecuencia. En el Albaicín, en el Realejo, en algún punto del centro, un vehículo de grandes dimensiones se mete por una calle sin calibrar demasiado bien las consecuencias de su acción.  Alegre y confiado, el conductor avanza hasta que escucha un ruido inconfundible: el que hace su propio coche al topar con un obstáculo que le es imposible salvar.

En la calle Cuarto Real de Santo Domingo, en el Realejo, se ha producido el último caso (al menos documentado, en este caso por la asociación de vecinos del barrio). Se trata de una autocaravana cuyos ocupantes, haciendo caso omiso a las señales que indicaban que por ahí está prohibida la circulación a vehículos de sus medidas, se adentró en busca de un lugar donde aparcar. Los que iban dentro eran turistas que probablemente buscaban alguno de los muchos apartamentos turísticos de la zona. Es probable que fueran guiados por el GPS, un aparato que sabe qué calles están cortadas o prohibidas de manera genérica, pero no para vehículos de características especiales.

El caso es que la parte superior izquierda chocó contra un balcón y no le quedó más remedio que dar marcha atrás y volver a los espacios abiertos (nunca mejor dicho) por la calle Ancha de la Virgen, que en realidad no es tan ancha como su nombre sugiere pero hizo el avío. Para quienes iban dentro, que sepan que en el pecado llevan la penitencia: además de por los desperfectos, tendrán que pagar muy posiblemente una multa por circular por un sitio no autorizado.

El camión que se quedó empotrado en la calle Horno de San Abad el pasado 5 de julio | Foto: Policía Local

La situación recuerda mucho a la que se produjo el pasado 5 de julio en la calle Horno de San Abad y de la que informó en su momento GranadaDigital.  En el tramo que hay justo después de dejar a la derecha la sala de conciertos Planta Baja, las aceras prácticamente desaparecen y un coche de grandes dimensiones no cabe. Es lo que le ocurrió a un camión que, al intentar pasar por ese punto, la parte superior trasera tropezó con una fachada y se quedó empotrado. No podía ir ni hacia adelante ni hacia atrás. Para sacar el camión de su prisión, la fórmula que se empleó fue la de desinflarle las ruedas, para que así pudiera quedar más bajo.



Comentarios

Un comentario en “Las calles de Granada son muy estrechas y algunos no se dan cuenta

  1. Está bien dar un toque de atención a los vehículos grandes para que no se metan por el centro y eviten las calles pequeñas, pero aprovechar el suceso para volver a arremeter contra los apartamentos turísticos me parece que ya es pasarse. A ver, un poquito de cabeza, quien viaja en autocaravana lleva su casa a cuestas, no necesita un apartamento. Es de cajón, pero a cualquier cosa le llaman periodismo y, ya que el Pisuerga pasa por Valladolid, vamos a lanzar otra puyita contra los apartamentos turísticos y matamos dos pájaros de un tiro ¿no? Pues no, no todo vale. Esto va de circulación y de respetar las señales. Lo de que «Los que iban dentro eran turistas que probablemente buscaban alguno de los muchos apartamentos turísticos de la zona» es pasarse de listo y de malintencionado. Que hay muchos apartamentos que cumplen fielmente la normativa y sus obligaciones tributarias, dejen que sean las autoridades las que se ocupen del resto.
    Y, ya que aprovechamos la noticia para otros menesteres, aprovecho yo también para instar al Ayuntamiento de Granada a crear alguna zona adecuada para las autocaravanas, que también son un turismo que deja divisas en la ciudad y es vergonzoso que una ciudad como la nuestra no ofrezca este servicio del que hasta los ayuntamientos más pequeños se ocupan y en toda Europa hay reciben con los brazos abiertos. Aunque solo sea por el dinero que les podría cobrar por su uso, ya valdría la pena adecuar áreas específicas y, de paso, preservamos el casco antiguo de encontronazos como este.

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