La progeria, el envejecimiento celular entre los niños, tiene quien la combata

Esta enfermedad tiene cada vez más incidencia, favorecida por los malos hábitos alimenticios, la falta de ejercicio y la contaminación

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Algunos de los niños que participan en los talleres de karate ofrecidos por la Asociación | Foto y vídeo: Daniel Bayona
Victoria Pérez SantiVictoria Pérez Santi
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Hace más de 10 años, el sobrino de Ernesto Maroto, presidente de la Asociación JER (acrónimo de los socios fundadores: José, Ricardo y Ernesto), nació como un niño aparentemente sano. Sin embargo, antes de su primer cumpleaños comenzó a desarrollar grandes enfermedades respiratorias que los médicos paliaron con el uso de corticoides. «Yo entonces pensaba: ¿un tratamiento tan fuerte para un bebé?», comenta Ernesto, que explica además que, debido a este tratamiento tan fuerte, el niño sufrió un cambio radical en su metabolismo y comenzó a sufrir obesidad.

Durante su desarrollo, el presidente de la asociación le ayudó a mejorar sus hábitos a través de una buena alimentación y la realización de ejercicio diario, hasta que años más tarde, tras pasar la pubertad, se pudieron apreciar esos cambios y su estado de salud mejoró considerablemente. Este fue el motivo que llevó a Ernesto a crear la Asociación JER, destinada a paliar el envejecimiento celular entre los niños (también conocido como progeria infantil) a través de la concienciación de la importancia de llevar una vida sana.

Realizando una búsqueda rápida en internet, se puede ver cómo esta anomalía se asocia con el quizás más sonado Síndrome de Hutchinson-Gilford, caracterizado por un envejecimiento muy acelerado, producido en niños de corta edad y que incluso se puede apreciar en su apariencia física.

Aunque no se trata de una afirmación errónea, puesto que este es el caso más extremo de progeria, el envejecimiento celular afecta a muchas más personas de las que se puede imaginar y, sobre todo, es un problema cada vez con más incidencia entre los más pequeños debido a los malos hábitos y a la contaminación de las ciudades.

La asociación tiene como finalidad prevenir este problema entre los que, como indica su presidente, «serán los hombres y mujeres del futuro». Si bien es cierto que la enfermedad afecta a personas de todas las edades (en muchas ocasiones es la causante de las llamadas «alergias tardías» que sufren los adultos) desde JER consideran que es importante incidir en los más pequeños con el fin de prevenir posibles daños futuros. «Sus tejidos están formados por células madre que después se dividirán en otras mil más y si desde entonces se pierden, serán imposibles de recuperar», señala Ernesto Maroto, que recuerda además que esos daños pueden acortar la calidad de vida de los afectados.

«El problema es que, como no se ven los efectos hasta que la gente es un poco mayor y va poco a poco, parece que nadie está enfermo», indica Maroto y explica que en la Asociación cuentan con casos de adultos que se encuentran tan afectados a nivel pulmonar, que a pesar de los ejercicios y tratamientos que realizan con ellos, no pueden revertir los daños. «Hay otros niños que se han quedado con raquitismo y falta de masa ósea y muscular» añade, una de tantas afecciones que ven en la organización cada día.

¿Cómo combatir la progeria?

Desde el colectivo destacan la importancia de una buena alimentación y consideran la realización de ejercicio físico como un factor «funtamental» a la hora de prevenir la enfermedad. «El deporte lucha contra la progeria de tres maneras: lo primero que hace es que los tóxicos que absorbemos no entren dentro de las células; lo segundo es que, una vez que se encuentran dentro, estas puedan destruirlos; y lo tercero es que, si finalmente han terminado destruidas, las que queden alrededor sean fuertes y puedan reponer ese espacio», explica Ernesto.

Para concienciar en estos hábitos, son tres los entornos principales en los que trabajan: el gimnasio Triunfo, que ofrece sus instalaciones para que pequeños y mayores puedan realizar diversas actividades (karate, capoeira, gimnasia deportiva, gimnasia actobática, etc) durante varias tardes a la semana; la sede del barrio de San Ildefonso, lugar en el que realizan desde juegos tradicionales, hasta ejercicio físico, y donde reúnen a los niños en los meses de invierno y fines de semana; y en zonas al aire libre, en las que llevan a cabo distintos talleres con las familias y las actividades de carácter benéfico para poder financiar el trabajo de la Asociación.

Desde JER consideran que los padres son «los principales responsables» y por ello, organizan periódicamente proyectos enfocados a todos los miembros de la familia que resulten «lo más variopintos posible». Entre algunas de las labores que realizan se encuentran talleres de defensa personal para mujeres, con el fin de que las madres «se puedan sentir seguras y transmitir estos valores a sus hijos»; viajes a la playa, donde pequeños y mayores pueden realizar juegos en un entorno libre de contaminación ambiental; salidas cicloturistas; o eventos solidaros, con los que tratan de recaudar dinero que pueda financiar nuevos proyectos para la asociación. Un ejemplo de esto, es la acción que tienen organizada para el sábado 1 de junio en la Plaza Bib-Rambla donde realizarán un corte de pelo solidario que tendrá como coste 4 euros que serán destinados al desarrollo de la organización.

 

 



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