“La operación bikini debe hacerse por salud, no por estética”

El nutricionista y docente de la UGR Miguel Mariscal explica algunas pautas para llevar un estilo de vida saludable de cara a la llegada del verano

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Es importante cuadrar la ingesta respecto a tu gasto, no provocar más gasto para aumentar la ingesta | Foto: Pixabay
Laura GálvezLaura Gálvez
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Como cada año, la llegada del verano trae consigo deseos de cambio y aspiración de mejorar físicamente para poder lucir el traje de baño en las playas y piscinas. Son muchas las dietas que se han puesto de moda para conseguir este propósito, pero, ¿son realmente buenas para nuestra salud? ¿tienen efectos adversos una vez que se acaban? ¿hacemos la operación bikini por salud o por estética?

Miguel Mariscal, el cual posee una larga trayectoria y gran experiencia en el mundo de la nutrición, aclarará las dudas sobre este tema. Estudió el grado de INEF y después saltó a Nutrición. Hizo la tesis en el departamento con una beca de investigación y posteriormente trabajó una temporada en la Universidad de Murcia. Actualmente dedica su tiempo a la docencia, como profesor titular departamento de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia en la Universidad de Granada.

Además también trabajó en la Unidad de Nutrición del CAR en Sierra Nevada y en 2014 entró a formar parte del equipo técnico de Joaquín Caparrós y formó parte del Granada CF bajo la presidencia de Quique Pina. Allí diseñó el proyecto de alimentación, adaptando las dietas a las necesidades individuales de cada jugador. Miguel también ha trabajado para equipos como el Cádiz y el Getafe.

Mariscal explica que durante años, nos han marcado un patrón estético en el que “nos obligan a todos a ser deportistas de alto rendimiento, no por salud sino por estética”. Añade que la operación bikini tiene que ir “en mejora de la salud y del estilo de vida, no del ego cuando nos miramos al espejo”. El nutricionista añade que es una tarea complicada determinar un patrón estético predominante, de hecho, a principio del siglo XX había una necesidad nutricional muy alta, así que los cuerpos que tenían una mayor acumulación grasa eran más estéticos que los de la gente que estaba delgada.

El cambio brusco de los patrones se produjo, como cuenta Miguel, en los años 70 y 80 cuando el patrón cambia y empieza a ser el de las personas extremadamente delgadas, así que de repente la sociedad demanda cuerpos sin grasa hasta llegar al día de hoy, donde se vende un patrón de personas con una mínima acumulación de grasa, pero con una gran potencia muscular. El patrón se desvía hacia cuerpos muy musculados. “Vimos que en el pasado existía una carencia de alimentos y empezamos a darle más de comer a la gente de la cantidad que necesitan. Intentamos atajar este problema no disminuyendo la ingesta, sino aumentando el gasto”. 

Asimismo, opina que “a las industrias agroalimentarias no les interesa que les digamos que lo sano es comer poco, no es vendible, entonces no te preocupes por lo que comes pero para no estar gordo ve al gimnasio“.

La experiencia de Mariscal le ha llevado a la conclusión de que a nadie le sirven las recomendaciones genéricas, cada persona tiene unos hábitos y unas necesidades que hay que adaptar a cada cuerpo y estilo de vida. Lo que un individuo ingiere tiene que ser equitativo a lo que gasta, y comer mucho conlleva una cantidad de patologías propias del exceso de alimentos (sobrepeso, obesidad, diabetes…) asociadas, por lo que suelen aumentar la actividad física y estresar al organismo, lo que les acaba generando otras patologías asociadas (lesiones, sobreentrenamiento, cansancio…).

“Si una persona lleva un estilo sedentario, con dos comidas al día igual le basta, si es un deportista de alto rendimiento que lleva a cabo varios entrenamientos al día, pues igual tiene que comer cinco veces al día. Las recomendaciones generales que se dan no son aplicables al sujeto, porque necesitaríamos conocer la realidad del mismo”.

“Intentamos atajar el problema aumentando el gasto, en vez de disminuyendo la ingesta”

Miguel plantea que lo ideal sería llevar un estilo de vida acorde a tu función principal, si por ejemplo eres estudiante o un trabajador en una oficina, pues deberías cuadrar la ingesta respecto a tu gasto, no provocar más gasto para aumentar la ingesta. El cuerpo se normaliza en el peso que tu genética te marca. No debemos de dejar que prime el patrón estético, ya que pensamos en cualquier cosa menos salud. Una dieta hipocalórica solo debería realizarla una persona con sobrepeso u obesidad, sin embargo cuántas personas conocemos que realizan estas dietas en la operación bikini solo para perder peso, aunque estén totalmente sanas. Si no existe una patología, las dietas siempre deberían ser normocalóricas (ingerir lo mismo que gastamos).

El ayuno intermitente, a la orden del día

Preguntamos a Miguel Mariscal sobre el ayuno intermitente, esta práctica que parece que está tan de moda. El nutricionista explica que hay muchos deportistas que demandan esta ‘dieta’. Pero para ello es necesario definir qué es. “La dieta mediterránea ha marcado esta práctica tiempo atrás, puesto que las ocho horas que dormimos ya estamos ayunando” añade. Hay múltiples tipos, pero lo vital es no radicalizar nunca, puesto que puede suponer un problema. Lo importante es tener claro que la salud no es perder peso, no debemos verlo desde la perspectiva estética. “Hay obesos metabólicamente sanos, y gente delgada metabólicamente enferma”.

Esta práctica, llevada al alto rendimiento se suele llevar a cabo para optimizar la adquisición de energía, y en cierto modo ocurre durante un periodo, pero sentencia que “el trabajo más importante es el entrenamiento, y este no va a absorber el impacto del entrenamiento sin haber comido, que habiéndolo hecho”.

La conclusión es que es inservible dar consejos generales puesto que cada persona es diferente, hay que personalizar y adaptar cada dieta al estilo de vida que lleve el individuo, además de tener siempre como objetivo hacerlo por salud y no por estética.







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